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Javier Fernández Quesada, memoria, resistencia y lucha (1977-2016)

  • Published in Sociedad

Se cumple un nuevo aniversario, el 39, del asesinato del estudiante Javier Fernández Quesada. Un año más nos sentimos en la necesidad de recordar a Javier. No se trata de recordar por el mero hecho de no olvidar, que ya es importante, sino de recordar por el sentido profundo que tiene el recuerdo como principal arma de lucha y de resistencia de los pueblos.

Comunicado de AMEC. En el 39 Aniversario del asesinato de Javier Fernández Quesada

MEMORIA. La memoria es un componente esencial de la lucha de pueblos y colectivos humanos empeñados en reafirmarse desde el presente y reconocerse en un pasado consciente común. La memoria, como actividad real, es también acción. La memoria, el recordar consciente, implica un movimiento. Cuando se ejercita la memoria sabemos que hay cosas que cambian, que se trastocan y ya no pueden ser lo mismo que eran antes. La memoria, cuando el recuerdo refiere algo luctuoso y terrible, revuelve nuestro presente, lo conmueve.

No olvidar a Javier Fernández Quesada, estudiante de Biológicas de la Universidad de La Laguna, abatido el 12 de diciembre de 1977 por guardias civiles en el hoy conocido como Campus Central de la ULL, representa uno de esos movimientos de conciencia impulsados por la memoria, memoria que es catarsis, es decir: transformación y liberación.

RESISTENCIA. El dolor por la muerte de Javier, su vil asesinato, es un motivo de resistencia. Resistir es mantenerse en pie. Resistir es levantarse y seguir avanzando. Es impedir que algo atraviese tu lucidez despierta, que algo te atraviese como esa bala que mató a Javier y te paralice, y no seas capaz de seguir aguantando.

El asesinato de Javier, ese instante, ese escenario –imagen detenida y petrificada ya- se suma a todos los escenarios que se vivieron ese día y los días siguientes cuando un pueblo decidió armarse de crepones negros de resistencia.

Javier es motivo y ejemplo de resistencia, su mirada -detenida por el fogonazo mortal fascista- es bandera solemne para las que no se rinden y no se arrepienten de ser de ese tipo de personas de moral indestructible.

LUCHA. El contexto en el que cae asesinado Javier Fernández Quesada es un contexto de lucha. Los trabajadores y estudiantes -unidos de conciencia y reivindicación- tienen que enfrentar la acometida sangrienta de los esbirros del poder.

Mientras, en sus despachos-pesebre, los Mardones Sevilla se sienten profundamente orgullosos de sus miserias; esos despojos de humanidad rezuman el aliento de la muerte y las ratas del sistema -armadas hasta los dientes- disparan contra las que luchan. Sonaron 200 descargas de odio criminal contra trabajadores y estudiantes, contra el pueblo. Javier cae asesinado, el pueblo se retuerce en el dolor de sus entrañas atravesadas de muerte.

Javier Fernández Quesada sigue siendo lucha hoy. Nunca dejaremos de pedir justicia y reparación por su asesinato ese 12 de diciembre maldito de 1977. Pero Javier también, su recuerdo, se proyecta como tradición lagunera y estudiantil de lucha, presente y futuro, consciencia y dignidad para las que desde aquí queremos un mundo diferente. Javier condensa todos los sueños, los sueños y esperanzas de las cuatro últimas décadas del movimiento estudiantil canario, Javier es Memoria, Resistencia y Lucha.