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Los pensionistas toman las calles contra la discriminación de las personas mayores

Las calles de Santa Cruz de Tenerife y de Las Palmas de Gran canaria acogieron este lunes concentraciones de gran número de pensionistas con motivo de la celebración del ‘Día de las Personas Mayores’ y en el marco de una campaña de  la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones para reivindicar “unas pensiones dignas para ahora y para el futuro”.

MANIFIESTO: 1º de octubre, ‘Día de las Personas Mayores’
NI PASIVAS NI RESIGNADAS

Hoy se celebra en todo el mundo el “Día Internacional de las Personas Mayores”, declarado como tal en 1990 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Desde entonces, esta fecha está dedicada a concienciar sobre los derechos y la no discriminación de las personas de edad, así como a la promoción de una sociedad donde todos y todas podamos tener cabida.

En nombre de la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones, agradecemos la asistencia de todas y todos ustedes. Desde la fundación de la Coordinadora, hace más de dos años, y desde la anterior existencia de plataformas como nuestra Asociación para la Defensa de las Pensiones Públicas de Canarias, hace 5 años, millones de personas se han movilizado a lo largo y ancho del país por nuestros derechos.

UNA GENERACIÓN LUCHADORA.- En este día hay que señalar que la actual generación de mayores es la que, a partir de los años 40 del pasado siglo, empezó, con su trabajo y sacrificio, a sacar este país de la ruina en que lo había sumido la guerra civil que siguió al infausto golpe de estado de 1936, hasta situarlo entre las principales economías del mundo.

Fue también esta generación de mayores la que combatió a la dictadura y fue  gracias a sus luchas que se consiguieron mejoras sustanciales en los salarios, las cotizaciones sociales y los derechos en general de las clases trabajadoras. Fue una lucha larga, cruel y con muchas víctimas mortales… Para ellas nuestro recuerdo y nuestro homenaje. Porque esta generación luchó por la democracia y, en durísimas condiciones políticas y sociales, no cejó en su empeño de lograr un sistema de libertades homologable a la Europa de nuestro entorno y que, sin duda, mejoró las condiciones de vida de toda la población española de entonces y de las generaciones que han venido después.

UN DERECHO GANADO.- Por todas estas razones esta generación ha ganado sobradamente su derecho a vivir su vejez de una manera digna, con unas pensiones justas y suficientes. Sin embargo, distintos Gobiernos que han representado solamente los intereses del capital, no solo no han atendido con diligencia las condiciones recogidas en el artículo 50 de la Constitución Española, sino que han ido endureciendo las mismas, tanto para el acceso como para las cuantías de las pensiones, con el resultado de que una parte importante de la población jubilada se encuentra hoy en una agobiante situación de marginación social y pobreza.

Pero ante los recortes de derechos, las y los pensionistas reaccionaron con valentía y perseverancia, asumiendo que si la política no se ocupa de la ciudadanía, la ciudadanía tiene que hacer política. Y eso es lo que venimos haciendo desde hace años. Exigiendo mediante miles de concentraciones, recogidas de firmas, charlas y manifestaciones, la subida de las prestaciones según el IPC real, el aumento de las pensiones de viudedad y en general de todas, hasta una cuantía de 1.080 euros, como prescribe la Carta Social Europea, la anulación del copago farmacéutico y el cumplimiento efectivo de la Ley de Dependencia (que tantas personas mueren sin poder acogerse a su auxilio), la desaparición de la brecha de género y, sobre todo, la anulación de las reformas de 2011 y 2013, que tanto daño y sufrimiento personal y social están causando. Hemos luchado y vamos a seguir haciéndolo por la derogación de estas reformas nefastas, que sólo han considerado los intereses de las élites económicas, despreciando los de la gran mayoría de las y los pensionistas a los que han sumido en unas condiciones de vida deplorables e indignas.

VICTORIAS PUNTUALES.- En esta lucha hemos conseguido algunas victorias. Puntuales, pero relativamente importantes:

– Así, hemos logrado que la sociedad tome conciencia de que nuestro sistema de Seguridad Social es perfectamente sostenible, demostrando con datos que solo se precisa voluntad política para ello. No es justificable que un país que crece al 3% anual condene a más de 9 millones de pensionistas a solo un 0,25% de aumento y que se nos insulte diciendo que no merecemos lo que cobramos, mientras la media de nuestras prestaciones está muy por debajo de las de esa Europa a la que nos queremos parecer.
– Hemos conseguido que los problemas y las opiniones de los pensionistas aparezcan en los medios de comunicación y no solo sea visible el discurso oficial del Poder, sino también las necesidades de la población pensionada y del conjunto de la sociedad.

– Hemos conseguido implicar a las instituciones públicas –Ayuntamientos, Defensores del Pueblo (nacional y autonómicos), Parlamentos Autonómicos y Congreso de los Diputados–, a quienes hemos hecho saber que tienen que representarnos y defendernos en nuestras reivindicaciones.

– Hemos conseguido que los que nos consideraban pasivos y resignados hayan comprobado lo absolutamente equivocados que estaban. Hace tiempo que las jubiladas y los jubilados estamos en las calles de este país de manera permanente, dando ejemplo de cómo construir un movimiento social sin vinculación a partidos o sindicatos, financiado por nosotros mismos, transversal a la mayoría de la sociedad, y en consecuencia, totalmente independiente, libre y autónomo.

– Hemos logrado cambiar la percepción de la sociedad, atemorizada y resignada con la crisis-estafa, demostrando que no nos lo tragamos todo, que sigue siendo imprescindible la lucha en la calle y que cuando la gente reacciona, la Política lo tiene que hacer forzosamente.

– Hemos conseguido, que haya un preacuerdo entre los grupos parlamentarios para la subida de nuestras pensiones según el IPC real. Aunque la ambigüedad en su formulación, nos hace estar movilizados y vigilantes para que no acaben dándonos otra vez gato por liebre.

– Por último, hemos dado a nuestras reivindicaciones un carácter profundamente solidario, no solo para los que hoy somos pensionistas, sino también para los que lo serán en el futuro. Los grandes capitalistas, no contentos con acaparar ya una ingente riqueza, nos quieren arrebatar a la clase trabajadora nuestro último reducto de subsistencia, que son las pensiones ganadas y pagadas con nuestro trabajo. A esa lucha hemos incorporado a generaciones más jóvenes que ya no ven como algo lejano e imposible tener una pensión suficiente para vivir dignamente.

ORGULLOSOS, SATISFECHOS Y ESPERANZADOS.- Nos sentimos satisfechos y orgullosos de quienes somos como clase, porque estamos haciendo frente con decisión a las agresiones del capital. Por eso, celebramos este día combatiendo la discriminación de las personas mayores y el intento de convertirnos en seres pasivos y resignados, con la esperanza de una sociedad más justa para todas y todos los trabajadores, presentes y futuros.

¡¡¡GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES SE DEFIENDEN!!!