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«El derrame del fuel en Gran Tarajal es culpa de los políticos incompetentes que desoyeron los consejos de los pescadores»

SB-Noticias.- Domingo Martínez Berriel preguntó en Radio San Borondón este sábado por qué no hicieron caso a los marineros que recomendaron sacar las gabarras del Puerto de Gran Tarajal ante la llegada del viento sur y cómo ponen a funcionar un puerto sin refugio al sur.

“Estamos gobernados por una panda de inútiles incompetentes que cobran grandes sueldos y no saben hacer su trabajo”, afirma.

Domingo Martínez Berriel, comentarista y ecologista majorero, transmite con estas frase el enfado de los ciudadanos de Fuerteventura, por el reciente incidente del derrame de fuel de las gabarras en el Puerto de Gran Tarajal, con motivo del reciente temporal. Enfado que este viernes se hizo patente en los reproches y abucheos con que las más de 400 personas concentradas en el Puerto recibieron al Presidente Fernando Clavijo, instándole a que dimita y se lleve la basura de la isla.


El de Gran Tarajal siempre fue un puerto histórico en la Isla. Berriel explica que el verdadero motivo de convertirlo en un Puerto para cruceros fue dar un nuevo "negociete" a los empresarios, una vez acabado el chollo del ladrillo y los hoteles, “y entonces se inventaron un Puerto que pretendía ser importante para el atraque de Cruceros”.

Pero este puerto nunca llegó a terminarse y en la actualidad, ni tiene  calado suficiente para los cruceros ni tiene abrigo por la zona suroeste. Y a pesar de que algunos cruceros pequeños han intentado utilizarlo, se ha comprobado que es imposible y que corren peligro de quedar embarrancados.

Recientemente, una empresa que trabaja con plataformas petrolíferas en África pidió permiso a la Autoridad Portuaria, para ubicar en el puerto 8 gabarras cargadas de combustible así como un remolcador.

Con el reciente temporal, muchos pescadores advirtieron de que era un peligro dejar dichas gabarras atracadas en el Puerto de Gran Tarajal y recomendaron trasladarlas al de Puerto de Rosario. Sin embargo, las autoridades hicieron caso omiso, y el fuerte viento hizo que se hundieran. La consignataria, que era conocedora del riesgo del muelle de Gran Tarajal con temporales del Sur al no encontrarse protegido contra esas inclemencias meteorológicas, pidió autorización a Capitanía Marítima para sacar del muelle los barcos, pero finalmente ésta no dio la autorización.

Fue el fuerte olor a petróleo el que crea la alarma entre los vecinos y comerciantes de una zona, eminentemente turística. Y a raíz de esta alarma fue cuando la autoridad decidió poner barreras para impedir que el petróleo se extendiera fuera del muelle, poniéndose en marcha el Plan PECMAR, del Gobierno de Canarias. “Incluso tuvieron que pedir más barras protectoras al ejército, porque eran pocas”, afirma Berriel.



Martínez Berriel es claro y contundente al afirmar que “esto se ha producido por la dejadez de una panda de inútiles que no hicieron caso a los vecinos y marineros que aconsejaron desde un principio sacar las gabarras del puerto”, y la menta que en estos momentos el daño ya está hecho y las consecuencias son un derrame importante de fuel en la zona.