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La contaminación del aire urbano en Canarias cae un 60% entre el 14 de marzo y el 30 de abril

Ben Magec-Ecologistas en Acción plantea para la desescalada, mantener buenas prácticas como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario y la administración electrónica, rebajar el límite de velocidad en vías urbanas a 30 kilómetros por hora, potenciar la movilidad activa peatonal y ciclista y garantizar el transporte público con una ley de financiación.

Ecologistas en Acción ha realizado el informe ‘Efectos de la crisis de la COVID–19 sobre la calidad del aire urbano en España’, elaborado a partir de mediciones oficiales en 26 ciudades, concluyendo que la reducción drástica del tráfico se sigue traduciendo en una mejora sin precedentes de la calidad del aire en las ciudades españolas, muy por debajo de los límites legales y las recomendaciones de la OMS.

En Canarias se han estudiado los datos que han arrojado un total de diez estaciones de medición situadas en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife en el período comprendido entre el 14 de marzo y el 30 de abril de 2020. Los datos recogidos demuestran que se ha producido una reducción drástica de los niveles de NO2 si los comparamos con el promedio del mismo periodo de los diez años anteriores.

En el caso de Las Palmas de Gran Canarias la reducción media de los niveles de NO2 se cuantifica en un 61%, y en el caso de Santa Cruz de Tenerife dicha reducción de concentración de dióxido de nitrógeno es de un 60% menor que en el mismo período de los diez años anteriores. Llama especialmente la atención los datos de las estaciones orientadas al tráfico, ya que es éste uno de los principales causantes de la emisión de NO2 de nuestras ciudades. En el caso de Las Palmas de Gran Canaria arrojan una disminución del 63%, y en el caso de Santa Cruz de Tenerife del 53%.

El dióxido de nitrógeno (NO2) es el contaminante típico emitido por los tubos de escape de los automóviles (además de por las calderas industriales y domésticas), por lo que su evolución está directamente ligada a las emisiones del tráfico motorizado. Es este el principal factor que influye en la calidad del aire urbano. El NO2 afecta a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, produciendo una merma de la resistencia a las infecciones.

Esta dramática situación creada por la COVID–19 viene a corroborar algo en lo que viene insistiendo Ecologistas en Acción y toda la comunidad científica: que la reducción del tráfico motorizado en las ciudades tiene claros efectos en la disminución de la contaminación.

Paradójicamente, la salida de esta dura crisis podría conllevar el aumento de la contaminación atmosférica por encima de los niveles precedentes. Por ello, para la desescalada en curso, Ben Magec, Ecologistas en Acción propone mantener buenas prácticas como la compra de proximidad, el teletrabajo voluntario, la administración electrónica o el escalonamiento de horarios laborales.

De manera inmediata, debe potenciarse la movilidad activa peatonal y ciclista, cediendo más espacio para estos medios y estableciendo el límite de velocidad urbana en 30 kilómetros por hora. El transporte público es esencial para la movilidad urbana, por lo que debe garantizarse su viabilidad con una ley de financiación. Una vez superada la crisis, debería acelerarse la implantación en las ciudades de zonas de bajas emisiones ambiciosas.