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Denuncian que la seguridad de la regasificadora de Granadilla no contempla accidentes por vientos o tormentas tropicales

La Declaración de Impacto Ambiental para la planta regasificadora no contempla la posibilidad de accidente de un barco metanero por la incidencia de una tormenta tropical, en el puerto de Granadilla.

Isidro López, abogado ambientalista de la Asociación Plataforma Ciudadana contra el Puerto industrial de Granadilla, asegura que en la Declaración de Impacto Ambiental (Proyecto modificado) que fue presentada por Enagas para la regasificadora, previendo un fallo negativo del primer proyecto rechazado por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y actualmente pendiente de resolución en el Tribunal Supremo, se presentan unos informes de seguridad opacos e incomprensibles, en los que hace referencias a fórmulas y estadísticas que no muestra en ningún momento.

Por ejemplo: un escenario  que no contempla el estudio de seguridad, es el accidente de un barco gasero en el puerto debido a los altos vientos reinantes en la zona.

López asegura que esta posibilidad se ve agravada por el fenómeno de las tormentas tropicales que están azotando Canarias y que aumentan la probabilidad de un accidente marítimo en el puerto cuando circulara o estuviera descargando gas, un barco en esa instalación márítima.

La última tormenta tropical conocida como “el Delta” golpeó la isla de Tenerife en el 2005 provocando vientos de 150 kms en la costa y de 270 kms en la cumbre del Teide.  Esto se puede comprobar en la web del  Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, así como consultar un prolijo estudio realizado sobre la tormenta en este enlace:

 http://www.aemet.es/es/conocermas/estudios/detalles/Estudio_de_la_tormenta_tropical_Delta

El abogado ambientalista asegura que las previsiones son de que las tormentas tropicales en Canarias, vayan en aumento  ya que la franja cálida situada en el ecuador del planeta se está ensanchando debido al calentamiento global, y así parece demostrarlo las alarmas que ha tenido Tenerife en el año 2012 con la tormenta tropical Nadine y en el  2013 con la tormenta tropical Humberto que afortunadamente no llegaron a la categoría del Delta cuando tocaron la costa de Tenerife. En el 2017 se dio la proliferación de enormes tormentas desde finales de verano, como los devastadores Harvey, Irma y María.

En este sentido recuerda que el año 2005 la tormenta tropical Delta, provocó que el barco Juan J. Sister atracado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, rompiera las amarras de popa, por lo que el capitán decidió liberar del todo el buque. La embarcación intentó salir al mar abierto, lo que tampoco consiguió al no disponer de arrancada suficiente como consecuencia de las adversas condiciones meteorológicas comenzando a marchar rápidamente hacia el muelle Sur por la fuerza del viento.

El fuerte viento rompió las amarras del Juan J. Sister provocando que se dirigiera hacia el muelle sur empotrándose contra un remolcador que se hundió poco después. Pese al esfuerzo del capitán del buque, por salir del puerto esto no fue posible por la fuerza del viento que precisó la ayuda de dos remolcadores para poder atracar.

Una velocidad del viento de 60 nudos en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, produjo la catástrofe rompiendo las amarras de un buque con una eslora de 151 metros y un registro bruto de 22.940 toneladas. El buque no pudo salir a mar abierto y tampoco pudo realizar maniobras de atraque dentro del puerto, viéndose obligado a pedir ayuda a dos remolcadores, que tampoco pudieron socorrer al buque hasta que la velocidad del viento bajó a 30 nudos. El J.J. Sister sufrió importantes averías en el casco y al encontrarse sin control dentro del puerto hundió un remolcador que se encontraba amarrado en el mismo, al empotrarse contra él.

«60 nudos son equivalentes a 111,12 kilómetros por hora, -explica Isidro López- pues bien en el estudio realizado durante tres años por el organismo público “Observatorio Ambiental de Granadilla”  en el año 2012 se registraron vientos de 99,6 kilómetros por hora, en la bolla situada en el mar en lo que sería aproximadamente la entrada al futuro puerto. En el año 2013 los instrumentos registraron vientos máximos de 106,3 kilómetros por hora y en el 2014 se alcanzó un máximo de 122,5 kilómetros por hora, 11 kilómetros más que la velocidad alcanzada en el año 2005 en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife con la tormenta tropical “DELTA”.  Además es evidente que existe una clara tendencia al aumento de la velocidad del viento en los últimos años".»

Con estas cifras obtenidas de estudios de la propia administración, considera López Neira que no se puede afirmar que un posible accidente de un barco gasero atracado en el muelle del Puerto de Granadilla, sea un suceso improbable, debido a la fuerza del viento en un momento puntual. Un estudio de seguridad que no contemple esta posibilidad debe de rechazarse por incompleto.

Es por todo ello que desde la Asociación Plataforma Ciudadana contra el Puerto industrial de Granadilla, los del “si a todo si hay dinero” los que se olvidan de los intereses del pueblo canario, siguen insistiendo en poner en peligro a la población.