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La Piedra del Cabildo, un bic herreño con inscripciones líbico-bereberes, bajo toneladas de basura en un vertedero ilegal

La afamada Piedra del Cabildo constituye un elemento singular del patrimonio arqueológico de la isla de El Hierro, tratándose de un Bien de Interés Cultural (BIC), ya que contiene inscripciones líbico-bereberes. 

Debió haber sido custodiada y conservada por el Cabildo de El Hierro, en cuya sede se encontraba depositada; sin embargo, paradójicamente, la institución que le dio nombre ordenó su destrucción y retirada al vertedero ilegal de la Montaña del Tesoro (Valverde) en los años 90. En 2017, gracias al ultimátum por el que la Unión Europea ha obligado al Cabildo a restaurar el vertedero, tenemos una oportunidad para recuperarla.

La Piedra del Cabildo fue estudiada por diversos investigadores y arqueólogos canarios y extranjeros: Grau Bassas (1882), Campel (1904), Álvarez Delgado (1964), Nowak (1981), Hernández Bautista (1987) y Springer (1987).  Según la arqueóloga y ex inspectora de Patrimonio de El Hierro, Dña. María de La  Cruz Jiménez, este panel tenía unas dimensiones de 80 x 40,5 cm y contenía 10 signos líbico-bereberes grabados mediante la técnica del picado. Tras un desprendimiento del afloramiento rocoso en el que se encontraba, un vecino de Valverde la halló en 1985 y la entregó al Cabildo para su custodia. Posteriormente, fue destruida por operarios de este organismo bajo órdenes políticas.

Según manifiesta la asociación cultural y ecologista Ossinisa, este BIC llegó a estar almacenado durante años en del Cabildo de El Hierro sin ningún tipo de protección ni control. Una decisión política hizo que, durante los años 90, se incluyera en una exposición de réplicas en escayola de distintas manifestaciones rupestres canarias. Al finalizar la exposición, los autores de la misma decidieron donar al Cabildo herreño las réplicas expuestas. La institución aceptó, pero posteriormente decidió que debían ser destruidas y enviadas al vertedero ilegal de la Montaña del Tesoro. Desgraciadamente, entre las réplicas se encontraba la genuina Piedra del Cabildo.

Tras investigar lo acontecido, los ecologistas recogieron el testimonio de uno de los operarios a los que se le ordenó la retirada de la piedra. Este aseguró haber advertido en todo momento a las autoridades de que se iba a destruir una pieza arqueológica original. Sin embargo, no le escucharon y ordenaron a sus compañeros fragmentar la piedra a marronazos. Tras el atentado, quedó fracturada en tres partes.  Cuando el operario que se había negado a participar en tal destrucción llegó al vertedero, solo pudo salvar un fragmento de la piedra, el cual custodia celosamente hasta hoy. Esta situación anómala de conservación de un BIC, condicionada a la voluntad de un particular bienintencionado, es conocida por la Unidad de Patrimonio del Cabildo y el Gobierno de Canarias, quienes llevaron a cabo el inventariado de la misma en la propia casa del particular. Ninguna de las instituciones tuvo la iniciativa de poner remedio a esta situación anómala de custodia de un BIC y aliviar así la responsabilidad del particular, pese a las peticiones de este.

La investigación sobre la desaparición de la Piedra del Cabildo se incluyó dentro del expediente del Caso Caleta, en el que denunció el atentado contra la Zona Arqueológica de La Caleta (Valverde) por parte del Ministerio de Medio Ambiente, en connivencia con algunas instituciones herreñas. En la fase de instrucción resultaron imputados dos funcionarios públicos, un arquitecto (que nunca fue localizado) y José Hernández Pérez, quien ocupó la direcciones generales de Costas del Ministerio de Medio Ambiente y de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Canarias.  Esta causa judicial fue archivada después de 10 años de instrucción por la prescripción de los delitos, quedando impunes los infractores.

Al amparo de la Ley de Patrimonio, Ossinisa ha instado al Cabildo de El Hierro a que ponga a disposición todos los recursos necesarios para localizar este Bien de Interés Cultural durante el proceso de restauración del vertedero ilegal de la Montaña del Tesoro. Sin embargo, dudan de la voluntad de la institución y de su interés por la conservación del patrimonio insular, dada la nefasta gestión llevada a cabo tanto en la actualidad como en el pasado.