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Nuestros pelones

  • Published in Salud

EL BAR DE PEPE

Mi amiga Esther Ortiz, publicaba en las redes sociales:

"Cada día fallece uno de nuestros pelones, en silencio, en esas salas del hospital. A esto le voy a llamar violencia del ANTIFAZ, porque ojos que no ven corazón que no siente. Cada día llevaría ante un juez al ministro de salud y a todo el gobierno, porque ellos son los responsables de esa muerte. Es tan sencillo salvarlos. Solo un trasplante de médula. Pero al parecer "no es rentable". No son noticia, su muerte no se hace mediática, no hay manifestaciones. Como mucho un emoticono con una cara llorando.
Si yo pudiera...🦋"

Al leerlo, un estremecimiento, los pelos de mis brazos como escarpias y un sabor amargo en mi boca. Al leer el comentario de Esther, he sentido rabia, pena y vergüenza. Nuestros "pelones" dice, (refiriéndose a los miles de niños que tenemos en nuestros hospitales afectados de cáncer, de leucemia) "es tan sencillo salvarlos", al mismo tiempo que se humedecían mis ojos, una rabia inmensa, unas ganas de jugarme la vida contra el sistema opresor, ganas inmensas de mandarlo todo a la mierda demostrando que no solo se hace daño por ideales, por dinero, también. algunos lo hacen, por la ley del talión, por solidaridad, por querer cambiar el guion de esta comedia trágica que nos ha tocado vivir.
¿Cómo les podemos explicar a esos padres, que a su hijo le vamos a dejar morir, le hemos dejado morir "porque no es rentable un trasplante de medula?

He sentido pena, mucha pena de esa gente que, en pro de no sé qué ecuación económica, antepone los intereses carroñeros de unos cuantos a la vida de un pequeño que lucha contra una enfermedad de la que él no es culpable de su existencia.

¿Con que cinismo podemos dejarles marchar a sabiendas que hemos podido salvar su vida y que, por culpa de la mafia que conforma el sistema, hemos preferido dejarle morir aplicándole la “eutanasia económica”?

Hablar de “economía” cuando se trata de nuestra salud y nuestras vidas y la de nuestros hijos y de millones de seres humanos es patético, porque la investigación, si solo piensa en beneficios dejas de preocuparse por la salud humana. Se ha comprobado cómo, en algunos casos, los investigadores podrían haber encontrado medicamentos muy eficaces que hubieran erradicado una enfermedad y han paralizado dicha investigación, porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento. Es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre.

Vergüenza, mucha vergüenza debemos tener al mirarnos en un espejo si, cuando leemos estas historias, no salimos a la calle, armados hasta los dientes y echamos a patadas a tantos hijos de puta nazi infiltrados entre la tupida red de esta dictacracia que tenemos que soportar.
Debemos, exigimos, participar directamente en los presupuestos generales, mal llamados “del estado”, porque son del pueblo, porque es nuestro dinero, y queremos que se emplee de forma que beneficie a los más desfavorecidos, a nuestros “pelones”