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Marea Blanca de la Sanidad pública canaria

  • Published in Salud

La semana pasada se desarrolló un acto público en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz promovido por la Asociación de Defensa de la Sanidad Pública, que contó con unos 200 asistentes que escucharon a los profesionales de la salud opinar sobre la caótica situación sanitaria en Canarias. Dicho acto, autorizado por la Delegación del Gobierno previa solicitud por los organizadores, tuvo la presencia de la Policía Municipal que levantó un acta y promovió una denuncia, que puede acabar en multa,  argumentando que la reunión no contaba con los permisos necesarios.

Estoy convencido de que si el acto hubiese sido un baile de magos o un carnaval de día, este lamentable acto coercitivo no se hubiese producido por parte de la municipalidad santacrucera. Son las formas que tienen los políticos para acallar la voz del pueblo, una forma más de aplicar la mordaza informativa y de expresión popular. 

Desde hace décadas Canarias se mantiene a la cola de los servicios sanitarios en el Estado.  Canarias ha sido, y sigue siendo, la región donde más concertación ha existido con la sanidad privada, donde las inversiones y los presupuestos públicos han sido derivados en grandes cuantías a los grupos empresariales que controlan la sanidad. En Canarias no se invierte en sanidad pública, por ejemplo en la construcción de hospitales con camas públicas, desde hace más de 35 años.

La enfermedad y la salud, en Canarias, sigue siendo un gran negocio en el que apuestan inversores locales y foráneos, nacionales e internacionales, ofertando conciertos muy beneficiosos con el Servicio Canario de Salud, con el Gobierno de Canarias y del que se obtienen suculentas ganancias. Porque... ¿creen ustedes que algún empresario invertiría en negocios ruinosos o solo por el deseo de ofertar un derecho a los habitantes de estas islas? Yo lo dudo.

Cuando los gobernantes  lesionan y vulneran los derechos más fundamentales de la ciudadanía, como puede ser la aplicación de políticas de recortes en relación con una sanidad pública, gratuita, universal y de calidad, como sabemos viene ocurriendo en Canarias en las últimas décadas, los ciudadanos tienen el deber de manifestarse y mostrar  su rechazo ante estos hechos. Y esta forma de expresión contraria a lo que viene imponiéndose, es legal y reconocida constitucionalmente, y sirve para enfrentarnos a lo que deciden los gobernantes sin ningún consenso previo con los usuarios, sin consensuar sus deseos y pensamientos, sin contar para nada con el protagonismo del pueblo.

Por ello, no se entiende la apatía del pueblo, no se entiende como nos hemos resignado a soportarlo todo sin expresar nuestro grito y nuestra acción de repulsa. Nos han “adoctrinado” durante tantos años que no tenemos capacidad de reacción. Hemos humillado la cabeza y mantenemos una actitud pesimista y de sumisión. Nos convencemos de que no hay nada que hacer, que la culpa es de la crisis, que hay que aguantar hasta que pueda cambiar, que tienen mayoría absoluta de gobierno, que ya vendrán otros tiempos….Estamos con el espíritu abatido, hemos entregado las armas, nos hemos rendido. ¡ Y no lo entiendo ¡

Los canarios se han acostumbrado a que los políticos, los representantes sindicales o los profesionales les arreglen sus problemas, olvidando el protagonismo que deben tener en una democracia, olvidando que este sistema político se sustenta en el pueblo, que debe mantenerse en primera línea de su funcionamiento haciendo oír su voz y su palabra y no solo sentirse importante cada cuatro años para ejercer un voto; y es que olvidan el gran poder que tienen los ciudadanos en sus manos en relación a los gobiernos y a los políticos.

Los ciudadanos tenemos que reaccionar, tenemos que cambiar nuestra actitud, hay que hacer escuchar nuestras voces, nuestras ideas. Tenemos que rebelarnos contra lo establecido porque otro mundo es posible. ¿Es que no lo fue antes?

Y una forma de hacerlo es participar en esta próxima manifestación ciudadana, en lo que será “la marea blanca” del próximo 18 de mayo, acudiendo todos para hacernos oír y dejarnos ver en las calles, para que los gobernantes y políticos sepan que no todo vale, que hemos llegado al límite, que no aguantamos más; para decir que no estamos dispuestos a este atropello de hacer negocio con la enfermedad y la salud de las personas; para evitar la mala gestión sanitaria que trae consigo las listas de espera, los colapsos de las Urgencias, las potenciales y ya reales muertes de enfermos y dependientes, fundamentalmente  ancianos, con cifras  tan absolutamente vergonzosas y escandalosas, como ha recordado recientemente el Diputado del Común en nuestra comunidad y para denunciar la nefasta política estatal y autonómica que tenemos que soportar los canarios en los temas de salud.

Todos estos motivos son suficientes para que TODOS  realicemos una manifestación ciudadana multitudinaria, como lo hicieron en Madrid logrando un cambio radical en la privatización sanitaria. De igual modo que salimos en los carnavales y en las fiestas, colapsando las calles y plazas de la ciudad, de igual modo tenemos que hacerlo para defender nuestros derechos ciudadanos.

Porque mucho nos jugamos en relación con nuestras propias vidas y nuestra salud; por ello invito a la concienciación de todos: los profesionales sanitarios, los enfermos y usuarios de la sanidad, los parados, los jubilados, los jóvenes sin empleo y sin futuro, a los partidos políticos, a las organizaciones sindicales y representantes de los trabajadores, porque nos va la vida en esto.

Menos apatía y resignación, menos aplatanamiento; que se escuche nuestra voz….


CARLOS GARCIA. Médico. Intersindical Canaria