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D. Fernando Clavijo, el recluta patoso en el batallón de los torpes

  • Published in Salud

D. Fernando, supongo que tiene que existir un problema grave en su gabinete de imagen. Lo digo porque después de año y medio observándole sigue usted con el mismo traje. Su “traje”, el rol de presidente del gobierno de Canarias, le queda muy grande, demasiado grande para su “estatura” política e intelectual.

Sinceramente, querido presidente, en esto de los trajes a la medida del máximo representante de nuestra comunidad autónoma no hemos tenido mucha suerte, por no decir ninguna. Desde los tiempos de los tiempos, Canarias, los canarios no hemos sabido, o podido, encontrar un presidente de nuestro gobierno que nos represente con suficiente personalidad, con suficiente solvencia, inteligencia y con ese par de cojones que se necesitan para llevar adelante esta nave que lleva zozobrando en medio del Océano Atlántico por los siglos de los siglos amén, llamada Islas “Afortunadas”

O sea, un buen comandante jamás ha estado al mando de ese buque al pairo. Porque si miramos atrás, su homologo Paulino Rivero podría competir a mediocre con usted con más o menos suerte, pero si entramos en el túnel del tiempo, Adán Martín no fue mejor que Román Rodríguez ni este mejor que Lorenzo Olarte, etc., etc., etc. Desgraciadamente la mediocridad, el pasotismo, los amigotes y sobre todo la oligarquía de grupos empresariales, unido a mirarse el puto ombligo, todas las tripulaciones que han pasado por el puente de mando que manejan el destino de más de dos millones de canarios han sido lo más torpes y totufos, y así nos va; de culo, cuesta abajo y sin frenos. Si analizamos un poco su “puesta” en la escena pública, veremos cómo formó gobierno con el Psoe introduciendo en la mesa del Consejo lo más cutre y esperpéntico del Partido Socialista Canario, el asunto acabó como los gallos de Morón, sin plumas y cacareando.

Porque, seamos sinceros D. Fernando, usted hacer, lo que se dice hacer, nada de nada y para constatar esta triste realidad no hay más que ver que seguimos siendo de las comunidades con más desempleo, con menos cultura y educación y con más miseria y pobreza de todo el Estado y ahora, en los últimos 6 años, ustedes, usted y los suyos, se han empeñado en llenarles los bolsillos a la sanidad privada privatizando cada vez más y más los servicios que nos ofrecía nuestro sistema de sanidad pública con  esté “negóciete” entre amigotes que nos está llevando a perder lo único que medio funcionaba un poco bien; la sanidad pública.

No sé si usted estará enterado, si le informaran de  la gravedad de sus decisiones, ni siquiera creo que le interese saber lo que realmente ocurre en las ciudades y pueblos de Canarias, de lo que importante que es salud, la calidad sanitaria que, a trancas y barrancas, y pese al desvío del 65% de los presupuestos generales de la Comunidad a la sanidad privada y a las interminables listas de espera de especialistas y quirúrgicas aún podemos presumir que los hospitales públicos de Gran Canaria y Tenerife funcionan a un nivel aceptable.

Sr. Clavijo, en todo en la vida lo fundamental es el factor humano. Factor éste en el que usted parece no confiar.

El nombramiento del nuevo consejero de Sanidad del Gobierno de Canarias, D. José Manuel Baltar, es de lo más estúpido que se puede hacer en materia de nombramientos: contratar a un “lobo” para ponerlo  a custodiar  gallinas es de por si un suicidio. ¿a usted no le informaron del curriculum de este individuo? Tome nota:

“D. José Manuel Baltar ostentaba, hasta la fecha de su nombramiento como Consejero de Sanidad, el cargo de director de Operaciones de Hospitales San Roque, clínica con la que el Gobierno firmó en 2015 conciertos sanitarios por 20 millones de euros

Aparte de ser el vicepresidente de la Alianza de la Sanidad Privada Española, es secretario de la Asociación de Clínicas Privadas de Las Palmas.”
Deduzco con ese nombramiento que está hecho a conciencia y en vista a privatizar en un futuro a corto o medio plazo la sanidad pública canaria.

Teniendo en cuenta el equipo de personajes que asesoran a su Excelencia (de 31 asesores que cobran una media entre 40.000 y 47.000 € al año, 16 carecen de titulación universitaria, a lo más que llegan es al certificado de EGB y algún que otro bachiller) tampoco es de extrañar el nombramiento del nuevo director médico del Hospital Universitario de Canarias Residencia Nuestra Señora de Candelaria, un médico de familia sin más experiencia en dirección de grandes hospitales que un simple master de esos de andar por casa. Supongo que ese nombramiento y el nuevo invento de la Dirección de Relaciones con no sé qué historia del citado recinto hospitalario obedece más a cuestiones de compadreo festivo politicucho de Repúblicas Bananeras que a necesidades reales que incidan en el mejor funcionamiento de la sanidad que ofrece la Residencia Sanitaria. ¿Se imaginan ustedes un médico de familia dando órdenes de cómo tiene que llevar el especialista de turno su consulta?, el motín está garantizado, ya lo dice el refrán: “No mandes a quien mandó, ni sirvas a quien sirvió”, en este caso el “pringao” de turno lo pasará canutas para poner orden en el tinglado de los galenos tinerfeños

Llegado a este punto y aparte uno se vuelve a preguntar ¿pero qué coño nos pasa a los canarios? ¿Somos tan idiotas, tan aplatanados, tan totorotas y pollabobas que nos hacemos solitos el hara kiri sin que nadie nos ayude, nos suicidamos a conciencia y nadie es capaz de parar esta especie de locura colectiva que nos sigue llevando a la ruina?.

Poco importan los 14 millones de turistas y los 12.000 millones de euros que dejan en Canarias, poco importa el desarrollo en las zonas turísticas de las islas, poco importa la cara exterior; en el fondo vivimos en un pueblo gobernado por cínicos, hipócritas que ignoran la realidad que les rodea que no es otra que miseria y pobreza de más del 50% de la población. El drama de la juventud canaria es demencial, miles de jóvenes salen de su tierra por falta de oportunidades, perdemos la mejor generación de chicos y chicas que en diáspora buscan un futuro que les garantice lo que se les niega en su tierra: un trabajo digno que les permita vivir la dignidad que se les negó a sus padres y abuelos.

Si hay cordura en algunos de sus compañeros de Coalición Canaria, si hay un poco de vergüenza torera por parte del resto de los partidos políticos que componen el hemiciclo de la calle Teobaldo Power, si de verdad queremos volver a intentarlo, planteen cuanto antes una moción de censura y echen de una vez por todas a tanto torpe, ganso, alelado, simplón que nos está llevando directamente al abismo.