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Ejércitos en Fuerteventura

  • Published in Política

En otras épocas, recientes, la Legión; ahora, la OTAN.

Tras la incorporación plena de España en esa estructura militar comandada por EEUU (sin consentimiento de la población canaria, recordemos) se ha vuelto habitual ver por estos espacios majoreros camiones, tanques y otros artilugios volantes y rodantes que, pagados por la ciudadanía toda, nos recuerdan habitamos tiempos inciertos; y que la “seguridad” de nuestros espacios habituales se resuelve (dicen machaconamente) con tecnología bélica.

Cayó el Muro de Berlín y, al tiempo que construían otros (muros) nos dijeron que la historia había finiquitado; que el sistema que quedaba se mantendría (cual vencedor) hasta la “eternidad”. Poco duró el indigesto e increíble cuento.
Nos construyeron y vendieron un mundo pos-moderno donde quedaban obsoletas incluso las creencias; como aquella del amor perpetuo y su vínculo institucional, el matrimonio; y con la progresiva disminución de este, también la de los noviazgos. No hacían falta ya, pues, los “novios de la muerte” (a quienes desplazaron hacia otros entornos, parece, menos pos-. Ya fue nuestra local suerte).
Pero nos trajeron otros ropajes, más sibilinos: juegos virtuales de matar y de violar (con premios, para la gente joven). Y también camiones, tanques y artilugios varios más sofisticados (aviones, barcos, ciber-tecnología) ocupando nuestra tierra, el océano y el aire que nos envuelven. Y todo para hacernos copartícipes (parecería) de los engendros que brotan de las pesadillas de los poderosos. A través de imágenes (virtuales para la juventud y reales, para todas las edades) incorporaron al lenguaje cotidiano “el temor al otro”, al diferente, a lo desconocido.
Y así nos fueron conformando; para que las manifestaciones de tanto festín pre-bélico nos resultaran normales, las hiciéramos nuestras. Y al lado, cerca, multitud de seres como nosotras, publicitadas como “los otros”; esos sí, en absoluta indefensión ante aquellos artilugios bélicos que con desgana pagamos para destruir, masacrar, matar.

¿Lo sabíamos? ¿Acaso es sólo una pesadilla personal?
¿Terminaremos conformándonos con tanta barbarie?