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El esperpento emergente de C's en Canarias

  • Published in Política

Todo acontecimiento relacionado con esta formación política en Canarias se nos ofrece como un disparate continuo, con claros indicios de que “por allí arriba”  no tienen idea de qué está pasando aquí… o, por lo que sea, no les conviene enterarse.

Peor es que lo sepan y obren en absurdo por intereses individuales, volcados en urdir maquinaciones como se desprende de los peyorativos e ingenuos comentarios que acompañan titulares y declaraciones del tipo: “Expulsados los consejeros y concejales díscolos de C´s “.

El tufo que se irradia es irrespirable para propios y ajenos, entre los que nos encontramos quienes, en su día, nos asomamos de buena fe a un proyecto con apariencia ilusionante, para desembocar de inmediato en el fiasco que nos hizo salir escarbando y despavoridos de la ciénaga que empeoraba un “más de lo mismo”.

Esta estampida generalizada, en progresión continua, nos permite analizar desde fuera  lo que está pasando dentro, con la objetividad del conocimiento adquirido entonces.

Sorprende comprobar que los mentideros políticos, así como las redacciones de todos los medios de comunicación, con datos y documentación contrastada, conocen con precisión nombres, apellidos, trayectorias personales y comportamientos deleznables (algunos inaceptables hasta para el más radical de los movimientos feministas), que han propiciado la actual debacle local de un partido soufflé. Y a pesar de tanta evidencia cotejada, siguen apareciendo testimonios publicados en redes y medios que defienden con cierta virulencia las razones vacías de las dos intocables  en esta sucursal del partido, con el aparente objetivo de manipulación  pública y desvío de la atención en favor de intereses espurios, personales y quizá poco confesables.

Hablamos del pretendido acceso a cargos públicos y poltronas importantes que, a última hora, frustrarían los resultados electorales por el estrepitoso y mal calculado fracaso de CC. Entre ambas intentaron la urgente rectificación de los pactos para variar la estrategia de forma precipitada. Pero era demasiado tarde, pues los compromisos adquiridos y firmados, con palabra dada tras arduas negociaciones no admitían la frivolidad de una modificación imprevista que favoreciera, una vez más, a CC y por ende a dos maquiavelas  solo interesadas en lo suyo.
Esta especie de franquicia canaria parece el botón de muestra de un partido abstracto que ha calculado mal sus pretensiones políticas en un Estado de Derecho, donde escándalos encadenados han jalonado una breve trayectoria de despropósitos, renuncias, deserciones, expulsiones e intrigas palaciegas poco adecuadas a un proceso de consolidación que les permitiera “invadir” con garantías, un espacio de centro que sustituyera el denostado bipartidismo gestionado bajo la alternancia de PP y PSOE; los dos partidos corruptos por antonomasia que nos han gobernado con cierta impunidad a lo largo de las últimas décadas de nuestra frágil democracia.

La irrupción de este partido emergente pareció encontrar acomodo en sus líneas rojas que, cual muletilla electoralista, patentaron como modelo estratégico: “qué malos son los demás, con lo buenos que somos nosotros”… sin percatarse de que la corrupción  no es solo la que se aplica a los demás en términos economicistas, sino que hay otras modalidades también perniciosas, relativas a la moral y a los principios éticos del “no todo vale”  para conquistar parcelas de poder en formato de poltronas, pactos contra natura  o argucias politicoides que nada tienen que ver con los derechos del pueblo soberano, y sí mucho con intereses particulares, de partido o personales.

Una elemental percepción induce el convencimiento de que todos estos debieron quedarse en su sitio, a luchar por lo suyo y actuar con eficacia sobre el gravísimo conflicto de Cataluña. Bastante tenían con aquello como para distraer sus energías y facultades en un asalto oportunista al poder central. Dispersión que los aboca al fracaso en ambos frentes… como suele pasar por exceso de ambición mal calculada.   
En la parte que nos afecta, aquí tenemos que sufrir la rabieta de los frustrados perdedores de CC, con sus diatribas y malos modos contra quienes, con el buen hacer en favor de su partido, negociaron magistralmente con sus futuros socios importantes áreas de responsabilidad que de otro modo jamás habrían obtenido.

Atención a las injurias y calumnias que se están prodigando con preocupante ligereza, por cuanto la responsabilidad penal que se deduce de los términos tránsfuga o tamayazo  que, como insulto u ofensa, atentan contra el honor de las personas. Parece inevitable un desenlace judicial donde aflore el cúmulo de trapos sucios que apestan este escenario. Si procede, ahí estaremos quienes desinteresada y honradamente aportaremos nuestro bien informado testimonio  en favor de la verdad.

Es vergonzosa la pataleta de mal perder en quienes llevaban décadas manejando el clientelismo político con cierto éxito (hoy conchabados descaradamente con la parte oscura de C´s… en un intento desesperado de volver para “ pillar cacho”). Resentidos porque les ha fallado una impresentable ley electoral que le ha devuelto a un alcalde la misma jugarreta que, ocho años atrás, él aplicó con éxito a su contrincante política.

Ocho años de decepción y escarmiento por una fallida gestión municipal que ha convertido a nuestra amada Santa Cruz en una capital decrépita, sucia y abandonada; un patrimonio histórico-cultural ignorado y maltratado; servicios sociales mal gestionados por una penosa falta de sensibilidad humanitaria… No puede encontrarse un solo motivo de éxito en estas dos legislaturas de promesas incumplidas y proyectos fatuos. Ni siquiera sirve el triunfalismo de los números ofrecidos en clave electoralista.

De momento, el cambio es bien venido, con la ilusión y esperanza de que los nuevos responsables sean capaces de rescatar el antiguo esplendor y dignidad de la que fuera una de las ciudades más bellas del mundo… abierta al mar y motivo de orgullo para quienes la disfrutamos como habitantes.

Si así no lo cumplieran, que también a ellos se lo demanden las urnas.

ANA MENDOZA. Presidenta de la Asociación VIERA y CLAVIJO.

www.elrincondelbonzo.blogspot.com