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Líos poselectorales

  • Published in Política

Coalición Canaria viene gobernando nuestro territorio autonómico desde 1995; así, durante seis legislaturas.

Las familias que conformaron ese partido (aprovechando en buena medida una ley electoral bastante poco proporcional) han venido gestionando “la cosa pública canaria” unas veces con apoyo del Partido Popular, otras, con el del PSOE.

Los grupos políticos que se aunaban en torno a esa coalición se definían como nacionalistas pero, desde sus orígenes, ya asumían la total dependencia de nuestro territorio respecto al Estado nación español.

Desde ese presupuesto y durante todo este tiempo, Coalición Canaria ha ayudado a consolidar un modelo de desarrollo que desde centroeuropa se contemplaba como el apropiado para este territorio.

Francisco Jurdao nos lo recuerda: “Hitler con un puntero, señala en un mapa las distintas naciones- estado de Europa, a la vez que explica a sus militares de más alto rango el destino que le corresponde a cada nación en la Europa que él ha forjado. El puntero recorre el mapa y, de repente, se clava en España. El Führer queda pensativo unos segundos, vuelve la cabeza y, con voz firme, dice a sus hombres: España para el recreo. Hitler acababa de profetizar el futuro de este país.” (1)

El pasado 26 de mayo hemos sido convocados a las urnas para elegir al Parlamento de la décima legislatura autonómica tras la última reforma del Estatuto de Autonomía que, entre otras “bondades” ampliaba el número de los parlamentarios de la cámara hasta los setenta diputados/as.

Como ocurriera en las elecciones de 2007, el PSOE ha obtenido la mayoría. En el momento que escribo estas líneas, los partidos políticos debaten acerca de quiénes serán los que asuman las “riendas” de esta débil autonomía durante los próximos cuatro años.

Entre quienes conservamos cierta “memoria histórica” comenzamos a cansarnos de las múltiples cábalas (amplificadas convenientemente por los medios de “información”) que los partidos políticos con algún nivel de representación realizan para acordar el reparto del poder institucional en sus distintos ámbitos (municipales, insulares y autonómico). Parece ahora importar bien poco las líneas programáticas con las que han concurrido al proceso electoral (si es que alguna vez fue relevante para tales organizaciones y buena parte de los votantes).

El modelo de desarrollo que se nos asignó desde la modernidad estuvo siempre diseñado, como apuntábamos más arriba, en espacios bien lejanos al nuestro. Y las organizaciones políticas que han venido gobernando este territorio canario durante las últimas décadas lo han impulsado siendo incapaces de cuestionarlo pese a las evidencias de su fragilidad: por ser monocultivo –y ya sabemos a dónde conducen los monocultivos- y porque se sostiene sobre la uso abusivo de un territorio frágil como es nuestro archipiélago.

La crisis multidimensional que venimos padeciendo desde 2008 (prolongación de aquella que sufrimos en la década de los 70´del pasado siglo) a ojos de las organizaciones que pretenden repartirse el poder político en Canarias parece haberse olvidado (si es que alguna vez la tuvieron presente). Durante la pasada legislatura, el gobierno del Sr. Clavijo (CC) con apoyos del PSOE primero y del PP y ASG después, apostó claramente por dar respuesta a la nueva vuelta de tuerca que los poderes económicos volvían a realizar: seguir por la senda del desarrollo depredador a costa del territorio, por tierra y por mar. La Ley 4/2017, de 13 de julio, del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias fue su resultado.

Contemplamos hoy una pugna hipócrita entre organizaciones que no quieren volver atrás; que colocan como “línea roja” (condicionando sus apoyos a un futuro gobierno) lo aprobado para el suelo en las llamadas islas verdes (como es el caso de ASG del Sr. Casimiro Curbelo). Pero lo que es peor: ninguna organización “se sale del modelo” que nos impusieron.

En Fuerteventura, desde donde escribo, se debate estos días en torno a quienes llevarán las riendas del poder cabildicio. Un poder político a manos del AM-CC (salvo la legislatura  liderada por el difunto Idelfonso Chacón, en representación de IF, entre el 95 y el 99 del pasado siglo) desde que iniciamos esta “interminable” transición. CC obtuvo el pasado 26 de mayo una victoria “por los pelos” y el PSOE propone cerrar acuerdo de gobernabilidad en la institución con Nueva Canarias (partido político “primo hermano” de CC) y con Podemos. Propuestas de pactos que no sorprenden (CC, PSOE y PP se han repartido las instituciones tantas veces pactando entre ellos) salvo por la presencia, en esta ocasión, de la “marca” Podemos.

Entiendo necesario recordar que Podemos surge al calor de los movimientos expresados en el 15M, que impugnan el modelo político heredero de la transición española. Frases como “No nos representan”; “PSOE y PP la misma mierda es”; “Me sobra mes a final de sueldo”; “Los políticos nos mean, los medios dicen que llueve”; "No somos mercancía de políticos y banqueros"; “Nuestros sueños no caben en vuestras urnas”; o “Vamos despacio porque vamos lejos”, apuntaban claramente a los problemas que padecíamos y hacia algunos de sus responsables.

No termino de creer que en tan corto espacio temporal una organización que se atribuía la representación de esas proclamas termine pactando en la isla majorera con esas otras organizaciones corresponsables de nuestra miseria. Siendo necesario “echar a CC” de las instituciones, no todo vale para hacerlo.

(1)  Jurdao, F. (1992) Del eurofelipismo al desierto. Maastricht desmantela la economía española. Endymion, Madrid.

Rafael J. Rodríguez Marrero.
En Fuerteventura, a 4 de junio de 2019