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El lenguaje de la mentira

  • Published in Política

Me decía un amigo que él, sin ser de derechas, tampoco pensaba votar por Podemos.

Al preguntarle la razón, me dijo que Podemos es populista y radical. Le rogué que definiera populista. Me dijo que populistas son esos partidos y/o líderes políticos que prometen cosas que saben que no van a poder cumplir cuando lleguen al poder. Y que esa característica se da principalmente entre los partidos de izquierdas.

Le recordé los mítines, manifestaciones y entrevistas realizadas a Mariano Rajoy durante las fechas previas a las elecciones de 2011, en las que el Partido Popular obtuvo mayoría absoluta en el Congreso con 186 escaños. En estos actos, tanto él como el resto de los candidatos de su partido, prometían que para los populares había unas líneas rojas que jamás traspasarían: las pensiones, la sanidad y la educación, además de aquello de que a los españoles no les iba a costar ni un euro las ayudas a los bancos con problemas.

Prácticamente desde el primer consejo de ministros todos recordamos aquellos viernes de dolor en los que se recortaba absolutamente todo, por supuesto negándolo en los medios de comunicación una y otra vez. Le pregunté a mi amigo si, a la vista de esto, el Popular no es un partido y que tenía líder populista. Me contestó que sí, pero me recordó las palabras de Rajoy cuando se le preguntaba sobre sus afirmaciones de no recortar ninguna de esas y otras cuestiones: que él no pensaba que el país estaba tan mal y que no le quedó más remedio de hacer lo que hizo. La respuesta es evidente: si no sabes cómo está el país, ¿cómo puedes prometer algo que sabes que, al menos, no podrás cumplir? ¿Y cómo puedes meterte en un berenjenal como es un gobierno sin haber analizado bien una situación tan importante para la población como es la publicación de normativas que van a afectar a sus vidas?

Recortar en educación, recortar en pensiones, recortar en sanidad de la forma tan brutal como lo hizo el Partido Popular apoyándose en una crisis que los ciudadanos no provocaron, ¿no es radicalismo? Como muy bien decía mi amigo, el radicalismo sólo se les achaca a los izquierdistas, comunistas, trotskistas, anarquistas… La derecha no es radical. Desde luego que no lo es cuando se trata de mejorar la vida de los que más lo necesitan ni tampoco, ¿verdad que no?, cuando se trata de implementar políticas que benefician exclusivamente a las elites, esas pocas personas que manejan el cotarro.

Tengo que aclarar que mi amigo no es derechas. Pero sí está imbuido por el lenguaje que llena a diario los medios afines a esa elite dominante en lo económico, pero también en lo político y sobre todo en lo ideológico. “Repite mil veces una mentira y se convertirá en una verdad incuestionable”.