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¿Por qué Aznar no ha sido juzgado, ni el PP ilegalizado?.

  • Published in Política

La invasión de Irak producida el 20 de marzo de 2003 y posterior guerra, con la perspectiva del tiempo se ha demostrado por todos los daños causados, gran Inestabilidad de la Zona, con cientos de miles de muertos y desaparecidos y millones de personas desplazadas de sus respectivos países y refugiadas en tantos otros tratando de preservar sus vidas, que aparte de ilegal, fue injusta y un descomunal despropósito, basado en interesadas mentiras, esgrimidas por el nefasto y deleznable presidente estadounidense George Bush, secundado por el primer ministro británico Tony Blair y el comparsa presidente del Gobierno Español José María Aznar. Aunque tuvieron el apoyo de mandatarios de otras naciones y sus países, la mayor responsabilidad recayó en ellos tres.

Incomprensiblemente no han sido juzgados por ningún tribunal penal internacional por tanto daño causado y ni tan siquiera personalmente han asumido o se les ha exigido responsabilidades políticas, económicas y/o sociales. Aunque fue tan grande y a nivel internacional el rechazo y la contestación a esa atroz guerra, que el electorado de sus respectivos  países les pasó factura, haciéndoles perder las elecciones. En el caso de España se produjo en las del 14 de marzo de 2004, tres días después de los dramáticos atentados del 11M producidos por una célula  yihadista de Al Qaeda en represalia por haber tomado parte nuestro país en la referida guerra con el resultado de 193 muertos y 2057 heridos, viajeros de cuatro trenes de cercanía de Madrid. Aznar y el gobierno del PP  burdamente trataron de manipular a la opinión pública y al Pueblo Español, pretendiendo obtener réditos políticos y electorales de esos atentados, responsabilizando a la banda terrorista ETA. Afortunadamente y con tiempo suficiente a las elecciones, la verdad se abrió camino y con buen criterio las españolas y españoles, le pasamos al Partido Popular la debida factura perdiendo las mencionadas elecciones. Con el triunfo del PSOE, de lo mejor que hizo en esa legislatura el presidente Zapatero, fue sacar de inmediato las tropas españolas de Irak.

Incomprensiblemente la Sociedad Española no ha pedido (exigido) ninguna responsabilidad al prepotente y arrogante  Aznar y sigue “campando libremente a sus anchas”. La Justicia tenía que obrar de oficio, pero…. ¿dónde están las organizaciones políticas, sindicales, sociales, profesionales, culturales, etc. que no lo han hecho?. ¿Vamos a seguir permitiendo su impunidad?. Existen leyes y tribunales para imposibilitarlo y que eso no ocurra.

A diferencia de Tony Blair, no se ha dignado tan  siquiera a pedir disculpas por haber involucrado a nuestro país en esa lamentable e irracional guerra que tanto daño nos ha causado. De todas formas a Blair no le quedo más remedió y reconoció públicamente haberse equivocado y es que el Consejo Privado del Reino Unido recomendó la apertura de un informe, que con la denominación de Chilcot (apellido de su presidente) y a instancia del primer ministro Gordon Brown, se constituyó en junio de 2009 y fue divulgado el 6 de julio de 2016. Conociendo Tony Blair los términos del informe, se adelantó y manifestó su pesar y arrepentimiento, pero fue más allá reconociendo el grave error cometido y las consecuencias derivadas por la gran inestabilidad ocasionada en toda la Zona y las dramáticas consecuencias sufridas por sus habitantes y negativas repercusiones a nivel internacional.

Con respecto a la merecida ilegalización del Partido Popular, la situación es más difícil y complicada, pues aun cometiendo tantos desmanes e ilegalidades no existe ninguna ley que lo posibilite. Siendo con toda probabilidad  el partido político más corrupto de Europa. Ha venido ganando las elecciones fraudulentamente mediante financiaciones ilegales, dándole más facilidades y ventajas para mediante sus macros campañas propagandísticas acceder al electorado y en consecuencia, obtener mejores resultados electorales.

Salvando las diferencias, pero es inconcebible que un deportista si ha ganado alguna medalla olímpica, carrera o batido algún record y se le detecta haberlo logrado por efectos del dopaje, no sea penalizado y le mantengan el merito y la recompensa. Eso es exactamente lo que viene ocurriendo con el PP. Debido a la gran laguna o inexistencia legal, puede permitirse cometer todo tipo de tropelías y seguir prácticamente indemne. Va siendo hora de legislar y que los partidos políticos que ejerzan este tipo de practicas, dependiendo de la gravedad, bien sean ilegalizados o penalizados disminuyéndoles su representación institucional, que pasaría a distribuirse proporcionalmente entre los demás grupos políticos que no practiquen estas conductas.

Estas situaciones (por el partido político que la practique), no se puede ni debe permitir. La calidad del Sistema mal llamado democrático, cada vez se está degradando y deteriorando  mucho más, de ahí la aparición y el arraigo de los populismos y potenciación de la ultraderecha. Si no queremos que éste proceso sea irreversible, la regeneración democrática que identifique, motive y le de mas cauces de participación y toma de decisiones a la ciudadanía, debe acometerse con todas las consecuencias, prontitud y garantías.

No es de esperar que se ponga remedio a esta situación desde los partidos políticos, por estar sus estructuras jerarquizadas y secuestrados por sus dirigentes, que suelen perpetuarse en los cargos como políticos profesionales y actuando según sus conveniencias. Para llevarse a efecto tales medidas con todo rigor y garantías, debe hacerse mediante las ILP (Iniciativas Legislativas Populares), referéndums y tribunales populares. La necesaria regeneración democrática tendrá que ser el resultado de la demanda y lucha por su consecución de la propia  Sociedad debidamente organizada. Tal y como se pudo comprobar el pasado 8 de marzo Día de la Mujer, en sus lógicas y justas reivindicaciones canalizadas desde el movimiento feminista. Lo mismo que está ocurriendo con las movilizaciones de los jubilados y pensionistas, en su defensa por una merecida jubilación ganada a lo largo de toda su vida laboral.

Antonio Aguado Suárez