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Carlos Alonso, la Virgen y el esperpento

  • Published in Política

En una Canarias arrasada por la corrupción política, la delincuencia de coche oficial, el hambre infantil, los suicidios por motivos económicos, la miseria, la exclusión social, las cientos de miles de personas desempleadas, las familias sin ingresos, hay cargos públicos que se suman vergonzosamente al esperpento generalizado de los honores a Vírgenes y Cristos.

El “nacional catolicismo” de añepa y crucifijo del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, al mejor estilo del ex ministro ultraderechista Fernández Díaz, que dice estar dispuesto a cambiar el reglamento de distinciones y honores de la Corporación insular ya que su patrona “no es ni madera, ni mantos, sino algo que vale intensamente mucho más”.

Por ello afirma que “elevarla a la Presidencia de Honor del Cabildo de Tenerife es hacernos un gran honor a nosotros mismos y es algo que merece la virgen morena de Candelaria, que reina en el corazón de todas las Islas Canarias”.

No tiene en cuenta el oscuro personaje de la pseudo franquista ATI-Coalición Canaria, que existe una Constitución, que establece un Estado aconfesional que no se adhiere, que no reconoce como oficial ninguna religión en concreto, pero el insoportable tufo a sotana, incienso y caspa del presunto “talibán”, empeñado como sus colegas ideológicos del PP en imponer sus creencias, sus cuentos de ciencia ficción, la adoración a figuras o estatuas de madera, sin respetar a quienes profesan otras religiones o sencillamente practicamos el ateísmo o el agnosticismo.

Cuando no se tiene vergüenza ni respeto la arrogancia pisotea los derechos y las creencias de gran parte de la ciudadanía, esta es la tónica general de quienes están en política para ejercer de caciques sin escrúpulos.

Nada parece haber cambiado tras cuarenta años de dictadura fascista, el mismo hedor sigue presente en una parte de las instituciones públicas canarias, contaminando la democracia y la libertad entre medallas, música militar, tricornios, misas, hostias y peinetas.