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Nueva ley electoral para unir Canarias (1)

  • Published in Política

Parece ser que después de tanto tiempo de venir padeciendo una ley electoral que ha propiciado divisiones y enfrentamientos entre los canarios, ahora se acometerá este problema, pero con los planteamientos que se están barajando pretenden hacerlo con ”medias tintas”, aunque de “cara a la galería”, lo suelen adornar, con argumentos y ejemplos grandilocuentes, pero sin abordar y menos aún resolver la situación tan anormal e injusta que estamos soportando.

En consecuencia, éste muy grave problema que condiciona nuestro desarrollo y convivencia, no puede abordarse con reformas (se han propuesto múltiples) de la actual ley electoral y se debe hacer con una nueva, que con rigor y todas las consecuencias, ofrezca las soluciones necesarias y oportunas. Se puede resumir, en la frase: ”muerto el perro (insularismo), se acabo la rabia” (división y enfrentamientos entre nosotros). Si les dejamos un solo resquicio a los insularistas, nos seguirán mediatizando y condicionando.

La forma más eficaz y efectiva es dotarnos de una  nueva ley electoral que contemple solo y exclusivamente una circunscripción regional. En los debates al respecto  fomentados, se comprueban las diferentes posiciones que abordan la situación desde diversos planteamientos. Todavía subyace lo que ha sido el origen del dañino insularismo, que nos ha venido dividiendo y enfrentando, propiciado por las oligarquías isleñas, que tratando de defender sus intereses muchas veces mezquinos, han solido parapetarse en la institución de los cabildos. Las demás posiciones tienen diferentes variantes o matizaciones: están quienes con afán protagonista o intereses ocultos suelen ”pescar a rio revuelto”, otros, que teniendo buena intención o voluntad quieren construir ”la cuadratura del circulo”, tratando ingenuamente de contentar a todas las partes.

Desde posiciones más preocupantes debido al poder e incidencia que ejercen, se encuentran los partidos políticos, que de alguna forma tienen arraigado el virus del insularismo, sobre todo en los dirigentes que suelen utilizar ese sentimiento para intereses personales, a través del control o secuestro propiciado por las estructuras jerarquizadas y deficiente democracia interna de  sus respectivas organizaciones políticas.

El caso es que Canarias tiene las condiciones precisas para estar a la cabeza de todo lo bueno: clima, paisaje, playas, seguridad, condiciones adecuadas para autoabastecernos de energía alternativa, (REF) (Régimen Económico y Fiscal), situación geoestratégica privilegiada entre tres continentes. Europa, África y América, etc. pero estamos a la cabeza en lo malo: paro, trabajo en precario y de mala calidad, salarios más bajos, pobreza, exclusión social, abandono y fracaso escolar, drogadicción, embarazos de adolescentes no deseados, lista de espera sanitaria, cesta de la compra mas cara etc.

Nada de eso como suelen hacer los nacionalistas canarios, se lo podemos atribuir a Madrid y si a la injusta ley electoral que nos rige y al partido político Coalición Canaria (conglomerado de siglas insularistas) que más se ha venido beneficiando de la misma, gobernándonos desde 1991 y presidiendo el Gobierno Canario desde 1993, con los cómplices apoyos del PSOE o del PP.

Nos jugamos mucho nuestro futuro y el de nuestros hijos, para que un tema de tanta trascendencia e importancia, sea afrontado y “resuelto” exclusivamente por los políticos. Después de tanto tiempo de deliberada e interesada tardanza a la que nos han sometido, no podemos ahora hacerle el juego a quienes han creado ésta situación y caer en la tentación de las prisas. Cuando se aborde debe hacerse con sosiego, rigor, “sin paños calientes”  y con todas las garantías, dándole una solución definitiva y para ello, la Sociedad Canaria de forma bien organizada debe pronunciarse constructivamente, para que efectivamente consigamos ser a imagen y semejanza de otros, un solo pueblo y de los más avanzados.

Para lograr la materialización de ésta formula y no incurrir en el insularismo, se reflejará en la ley la obligatoriedad de concurrir a las elecciones partidos políticos al menos de ámbito regional. Se deberá modificar al respecto el Estatuto de Autonomía de Canarias que contempla a la isla como circunscripción y darle a la presidencia, la potestad de disolver el Parlamento para convocar nuevas elecciones. Las candidaturas para ser entre sexos paritarias, se configuraran en cremallera. Con éste sistema electoral no serian necesarias las barreras o topes, ya que independientemente desde donde se emitan, todos los votos para la elección de  cada diputado regional tendrán la misma validez.