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Arriba parias de nuestra nacionalidad

  • Published in Política

Francisco Jurado ha hecho un certero análisis en su artículo de opinión publicado en CTXT y titulado "Política No-De-Ley", en el que viene a concluir que la Declaración Unilateral de Independencia sólo se ha proclamado en los titulares de la prensa.

Tras el anterior referéndum que llevó a cabo Arturo Mas, el 9 de noviembre de 2014, me preguntaba por qué no se había aplicado el artículo 155, incluso el Parlament debatió las consecuencias de su probable aplicación. Ay, benditas hemerotecas digitales. Tampoco se aplicó tras el acuerdo sobre una Propuesta de Resolución el 27 de octubre de 2015.

Tiene toda la razón Francisco Jurado, ya que en 2014 no se aplicó el 155 porque lo aprobado fue una “proposta de Resolució”, traducido “propuesta de resolución”, no una Ley. Una “proposta de resolució” en la terminología del Estatut es lo mismo que una “Proposición no de Ley”, una declaración de tipo político que no tiene más efectos que el de una simple declaración de intenciones y ningún efecto jurídico, es decir exactamente el mismo efecto jurídico que tendría una “Propuesta No de Ley” instando al Presidente Trump a cambiar de peluquero.

En realidad este “Prusés” ha sido un envite de tahúres de la política que estaban ciegos desde el principio de la mano, así que se vieron abocados a farolear y arañar los titulares más espectaculares del día, utilizando el viejo truco de agitar las banderas, y a pensar en clave electoral a corto/medio plazo. La declaración de independencia de octubre 2017 también venía en el preámbulo de otra “proposta de resolució” de la que sólo se votó su parte dispositiva, y así y le pidieron nuevamente a Trump que cambiase de peluquero, pero esta vez la “proposta de resolució” si resultó acreedora del la activación del Art. 155. En realidad, esta vez les venía bien tanto al Gobierno como al Govern la activación del 155.

Una paradoja es que el PP de Mariano Rajoy, quien como buen gallego ha estado bastante ausente y delegó en su fiel escudera Soraya las tareas duras, saldrá reforzado electoralmente. Lo mismo le sucederá a Naranjito, que verá recompensados sus mensajes totalmente guebelianos, sin eufemismos ni ambigüedades, que digerían inmediatamente sus acólitos. Quienes parecen condenados a perder esta mano del envite será PODEMOS, por apuntarse con sus ambigüedades desde el minuto cero al carro del independentismo, tal vez con la idéa de castigar a Rajoy, tal vez por estar agarrados de los genitales por sus confluencias catalanas. Afortunadamente Pablo Iglesias ya se reposicionó y ha empezado a incluir la palabra “España” en sus alegatos, vale más tarde que nunca.

La otra paradoja es que los que agitaban las banderas en lo alto de la pirámide siempre estuvieron a salvo de los porrazos y las cargas de las fuerzas del orden. En las guerras siempre se matan muchos pobres que no se conocen entre sí, siguiendo las órdenes de unos ricos que sí se conocen perfectamente entre ellos. Puigdemont y sus compañeros parece que pedirán asilo político en Bélgica, habrá elecciones en diciembre, pero seguirá el “problema catalán”. Y la izquierda 2.0 seguirá conviviendo en armonía con los nacionalismos, porque en el marketing de las banderas, la hoz y el martillo ya no vende tanto como las nacionalistas.

El paradigma parece ser que unas líneas imaginarias han de separar, en un torneo regional de lucha de clases, a los pobres de un territorio rico de los pobres de un territorio menos rico. Es inevitable: “La Internacional” tendrá que ser un poco más “nacionalista” y ahora empezará “Arriba parias de nuestro nacionalismo / en pie famélica legión...”.