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Los catalanes y el "xarengo"

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

«setze jutges d'un jutjat mengen fetge d'un penjat»

Pepe, como el que les escribe, estuvo viviendo en Barcelona desde los 5 años hasta los 21, que gracias a la mili obligatoria que le tocó venir al cuartel de Hoya Fría en Tenerife, descubrió que, existía algo mejor para vivir, que la ciudad condal.

Pepe estudió en el colegio Virgen de Montserrat y recuerda que, los profesores, tenían una especial predilección con los niños catalanes, hasta tal punto que se dirigían a ellos en la lengua vernácula. A Pepe no le quedó más remedio que aprender el idioma de los catalanes parlantes, o eso o la recoña marinera de hacer el puñetero ridículo en las reuniones de los chavales del cole.

No obstante, le costó, como él dice, “un huevo y la mitad del otro” pronunciar el idioma de las “Homilies d'Organyà”, aunque por mucho que se esforzó, jamás pronuncio bien aquello de «setze jutges d'un jutjat mengen fetge d'un penjat», que se puede traducir como «dieciséis jueces de un juzgado comen hígado de un ahorcado», ... o sea, cuando te hacían repetir 10 ó 20 veces la frasecita acababas mandando a “pendra per cu”, que se puede traducir como “a tomar por culo” a todos.

La Cataluña de los años 60, no estuvo tan reprimida para los catalanes, el idioma y la cultura catalana, quien dice lo contrario  miente como lo hace Puigdemont o Junqueras, o sea como verdaderos filibusteros.

En la época franquista, en plena dictadura se respetó el idioma catalán “como elemento de la grandeza de la Patria”. Tanto es así que en 1.941 se vuelven a editar obras en catalán. En 1,943 se publican cuarenta y tres; entre ellas las obras completas de Verdaguer y El somni encetat de Miguel Dolç, Funciona el Institut d´estudis catalans y en la institución Amics de la poesía se dan clases de lengua catalana, en 1944 Joan Brossa estrena su pieza teatral El cop desert. En 1946 Pio Daví y Maria Vila realizan campañas de teatro vernáculo, estrenando L´hostal de la Gloria de Josep María Segarra. Se permite el baile de la sardana en las fiestas populares y no se limita a la tradición dominical de hacerlo frente a la catedral de Barcelona. Vuelve a actuar el Orfeó Catalá, el Teatre Selecte de Federic Soler (Serafí Pitarra). En los años 60 se doblan varias películas al catalán (Ver madur, La filla del mar, etc.)

Posteriormente, ya en plena democracia y con las competencias de educación y cultura cedidas a la Generalitat, la cosa cambió a favor de todos los catalanes y los arraigados en la tierra mal llamados despectivamente “xarnegos”

El xarnego es pues, para los catalanes, un “inmigrante en Catalunya procedente de una región española de habla no catalana.”
Sin embargo, el término va mucho más allá. Y eso es porque en gascón - la variedad lingüística propia del triángulo aquitano que forman Burdeos, Toulouse y Bayona-, la palabra vino a referirse en el siglo XVI a los hijos de una persona nacida en Catalunya y otra francesa.

Es decir, los catalanes rechazados como xarnegos por los franceses, no dudaron en diferenciar, la “sangre autentica catalana”, de la del catalán nacido de familia inmigrante andaluza, murciana, extremeña o gallega.

Pepe, me comenta que lo que está sucediendo ahora en Cataluña es un asunto que se viene preparando durante cuatro décadas.
Me dice que, en los colegios, institutos y universidades de los países catalanes, la educación ha sido, desde parvulario hasta la facultad de la universidad, en lengua catalana y apartando la literatura española, la cultura española y todo cuanto pudiera desviar la atención del catalanismo a ultranza.

No es nada de extrañar, Hitler hizo lo mismo en la Alemania de los años 30, Mussolini igual, y Franco ya sabemos los que tenemos cierta edad, como lo pasábamos a las 8 de la mañana en la fila de la entrada del colegio, con un frio de 3º bajo cero con el brazo en alto y cantando el cara al sol. No es menos cierto que los nacionalismos acaban en dictadura o “demodura” en el mejor de los casos.
La Generalitat ha estado adiestrando a los jóvenes sucesores de la patria catalana, esos jóvenes que son capaces de quemar banderas, insultar a las instituciones del Estado español, esos chicos que aparecen en la tv, diciendo que; “todo vale, que el fin justifica los medios”.

Aquellos que justifican el referéndum catalán saltándose las leyes vigentes y obviando a la totalidad, al resto de catalanes, los que siembran tempestades ya se sabe que cosechan huracanes. En su conciencia, en la conciencia de Rajoy y en la de Puigdemont y Junqueras, en la de Tardá o Rufián, en la de Iglesias o Sánchez. Sobre sus espaldas irá toda la responsabilidad del futuro de las personas que viven y quieren vivir en paz, con un trabajo digno y con un futuro estable para él y los suyos.

Si tenemos en cuenta el bochornoso y esperpéntico espectáculo en el Parlament de la Generalitat, no se puede hablar de una Catalunya democrática ni siquiera de una “dictacracia”. En Cataluña, si alguna vez obtiene la “ansiada”, para unos, independencia, vivirán una dictadura muy cercana a la de su mecenas Nicolás Maduro o la de Fidel Castro en Cuba, que es lo que se espera de estos personajes directores y dueños del cotarro independentista.

Sonó la hora, y si por mi parte fuera, reformaría la constitución y prepararía un referéndum a nivel nacional, proponiendo la salida de Cataluña de Estado Español y al mismo tiempo la propuesta de cambiar el sistema de las comunidades autónomas por el de un Estado Federalista.

Sin lugar a duda votaría a favor de la independencia catalanista, pero con todos los efectos, un divorcio en toda regla, con reparto de bienes gananciales, etc., una auditoría de cuentas y me debes o te debo. Y a partir de ese momento, cada uno es responsable de su futuro, fronteras, aduanas, retirada de las fuerzas de seguridad española y del ejercito del espacio catalán, retirada de símbolos de la UE y que preparen una nueva moneda, especie de “pela”.