Log in
Sin imágenes

La jodida sinécdoque

  • Published in Política

El caso es que necesito un dios, aunque sea un dios menor o venido a menos, para pedirle que Ana Oramas nos haya confundido a los canarios en general, con el perfil del votante de Coalición Canaria muy en particular.

Necesito urgentemente unos cuantos dioses a los que hacer un ruego urgente ¿Vendrían a mí Achamán y Magec? ¿Se apiadarían, tal vez, Mahoma o el Dios de los cristianos? ¿Atenderían Shiva o Brahma mis súplicas? No soy proclive a acudir a explicaciones mágicas cuando soy incapaz de entender el porqué de las cosas, pero ahora mismo necesito recurrir a las divinidades porque sólo ellas pueden aplacar mi desasosiego.

El caso es que necesito un dios, aunque sea un dios menor o venido a menos, para pedirle que Ana Oramas nos haya confundido a los canarios en general, con el perfil del votante de Coalición Canaria muy en particular. Me explico: en una entrevista a Ana Oramas en la sección de cultura de EL MUNDO, a la pregunta “¿De qué se ríen los canarios?", la voz de Canarias en Madrid respondió: “De la vida. Con los amigos, con unos timples en familia... Disfrutamos mucho de la vida. No somos de discotecas. Somos de disfrutar el día. Una playa con una chuleta, unas papas, una guitarra, unas garrafas de vino y dejar pasar el tiempo”.

Agradezco a “la voz” de Canarias en Madrid la multiculturalidad implícita en “unos timples en familia” y “una guitarra” en este caso para la playa. Todo canario que se precie sabe que las bicicletas son para el verano, los timples para la casa y las guitarras para la playa con la chuleta y las papas, por eso es un detalle digno de agradecer, como también le agradezco los garrafones de vino que deja formar parte de mi idiosincrasia y que sin duda alguna me ayudarían para “dejar pasar el tiempo”. Pero un respetito que por menos que esto el mencey loco Beneharo se tuvo que despeñar.

Y para no tener que despeñarme o verme obligado a iniciar una yihad depurativa y esclarecedora, necesito pedirle a los dioses del Olimpo que Ana Oramas hubiera empleado una desafortunada sinécdoque fuera de contexto, sería algo así como una posplegaria. No podría vivir pensando que para Ana Oramas mi razón de ser se limita a tocar el timple en familia y la guitarra en una playa llena de microalgas alimentadas por miles de metros cúbicos de pura caca, mientras dejo pasar mansamente el tiempo hasta que lleguen de nuevo las elecciones y les pueda volver a votar a todos ellos. Ya era bastante duro para mí escuchar los cánticos del himno patrio en forma de nana y sentirme un apátrida, más frío que un témpano, sin ser la sombra de un almendro, volcán salitre y lava. Bastante jodido me resultaba aguantar las náuseas que me produce la música de la “Nueva Trova Canaria” (Pepe Benavente, Chago Melían y las K-Narias de Añaza), para que ahora Ana Oramas diga urbi et orbi que mi razón de ser, como la del del resto de los canarios, orbita alrededor de un denso tufillo a asociación de vecinos, bocadillo de mortadela y una legión de doñas dando la vuelta a la isla en el ferry de la Naviera Armas.

Por eso invoco a los dioses para pedirles que Ana Oramas haya tenido un lapsus y que en realidad no me vea así. Se lo pediría a la Virgen de Candelaria, pero ya la molesté para pedirle que no le hiciera puto caso a Clavijo cuando le fue a pedir algo antes de partir para El Líbano, a pasar revista a sus tropas.