Log in
Sin imágenes

70 Aniversario encuentro internacional de escritores antifascista en la Argentina

  • Published in Política

Buenos Aires estaba aún adornada con banderas patrias. Hacía pocos días se había conmemorado el 9 de julio.

La Avenida de Mayo lucia a pesar de las lluvias, las típicas banderitas celestes y blancas, colgadas de los palos del alumbrado. Mientras los carteles pegados en las paredes con la cara de Evita,hacía referencia al voto femenino.Unos días antes la abanderada de los pobres-como le decían sus seguidores- se había ausentado del país, en un recorrido oficial que empezaba en Madrid, para luego recorrer Vigo y el puerto de Marín.

Transcurría el año 1947, Arturo como era su costumbre a las 5 de la tarde, a las 5 en punto de la tarde, como si fuera un homenaje a su amigo FedericoGarcía Lorca, hacia su entrada por las puertas del Tortoni. Desde las distintas mesas del porteño café,se repetían los saludos hacia su persona.

Mientras Arturo, con gesto galante respondía a cada uno de ellos. Cuando se trataba de una mujer se acercaba a la mesa y le besaba la mano. Siempre existía una palabra galante, aunque estuviera el marido de la dama presente. Las ocurrencias del poeta y editor, eran festejadas por los amigos de la bohemia.Con su llegada ceremoniosa se daba inicio a la tertulia diaria.

En la mesa estaba Rafael Dieste, que hablaba apasionadamente de poesía con González Tuñón. Un tema obligado eran los recuerdos de la guerra civil. No había tertulia que no saliera a cuento el Congreso de Escritores Antifascistas que se había realizado en Valencia el 3 de julio de 1937.Aquella tarde también estaba CayetanoCórdova Iturburu, que había sido corresponsal del diario Crítica en España, durante la guerra civil. Eltambiénhabía estado en aquel mítico Congreso de Valencia.Desde su misión de corresponsal de guerra le enviaba cartas a su sobrinito Ernestito Guevara, quien seguía con pasión todo lo que sucedía durante la guerra civil.

Luego Ernestito se convertirá en el Che y esa es otra historia.)

Arturo Cuadradorápidamente con vos solemne, se sumó a la conversación y haciendo gala de su prodigiosa memoria, comento su casamiento en Valencia, con Amparo Alvajar ycomenzó a recordar a algunos de aquellos importantes participantes: André Malraux, Ernesto Hemingway, Nicolás Guillén, Raúl González Tuñón, Córdoba Iturburu, César Vallejo, Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Octavio Paz, Pablo de la Torriente…El camarero interrumpe a Cuadrado para preguntarle si le servía lo de siempre. Arturo con voz poética y en voz alta, para que todos lo escucharan dijo: ¡Como siempre!¡Café y copa!

En ese momento se suman otros tertulianosque, tras los saludos de costumbre, poco a poco van dándole color e interés a la reunión.

Ya para entonces estaban Teresa León, y su maridoRafael Alberti, Casona y Mariano Perla. Aquella tertulia era más amplia, que las que se acostumbraban a realizar,después de la comida y de la partida de domino. Un tema importante los había convocado, organizar un gran recital poético en el Teatro de la Federación de Sociedades Gallegas, para conmemorar el 10 aniversario del encuentro de intelectuales antifascista de Valencia.

El grupo de intelectuales comunistas españoles, que por aquel entoncesestaba representado por Alberti, Teresa León y el periodista Mariano Perla, consideraban que era una oportunidad única, realizar un acto poético por el décimo aniversario, haciendo coincidir la estancia en Buenos Aires de Nicolás Guillen y LeónFelipe. Ambos poetas estaban invitados por la Asociación Argentina de Escritores, cuyo presidente era otro de los tertulianos, Leónidas Barletta. Este estaba casado con la actriz gallega Josefa Goldar. También cavia la posibilidad de que estuviera presente Pablo Neruda, aunque su participación era difícil de confirmar.

Después de hablar de las noticias del día, de la visita de Eva Perón a Franco, Arturo que ejercía de anfitrión, le cedió la palabra Teresa León, para que explicará la propuesta. Teresa era la única mujer en aquella reunión. Con unapequeñaintervención sintetizó la idea de repetir en América el Congreso de Valencia, aunque fuera en otras circunstancias y con menos intelectuales. La idea de los exiliados comunistas era iniciar una serie de encuentros por toda américa. En este proyecto también estaban comprometidos Jorge Amado y Pablo Neruda.

Por aquellos tiempos residían en Buenos Aires -a parte de los exiliados españoles-, intelectuales uruguayos o brasileiros como el pintor Cándido Portinari o Newton Freitas, que junto a la intelectualidad argentinaconvertían a Buenos Aires en “La Paris de América”.
Antecedentes históricos.

En 1935 el fascismo era una amenaza para todo el mundo. La Tercera Internacional Comunista llamó a constituir los frentes únicos antifascistas y fue impulsando distintas organizaciones internacionales. Una de ella es la iniciativa de organizar en ese año, un Congreso de Escritores en Paris, donde se constituye la Asociación Internacional de escritores en Defensa de la Cultura. En ese mismo Congreso se crean las bases con la delegación española para la fundación el 30 de julio de 1936 de La Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Entre sus fundadores estaban Rafael Alberti, Miguel Hernández, María Zambrano, Ramón Gómez de la Serna, José Bergamín, Rosa Chacel. Luis Cernuda, Luis Buñuel, Manuel Otalaguirre, Max Aub, Arturo Serrano, María teresa León, Juan Gil Albert, Ramón Gaya entre otros.

La organización de intelectuales funcionaba como un ateneo, estaba dividido por aéreas temáticas y realizaba actividades político culturales, denunciando al fascismo y apoyando la causa republicana.

El manifiesto de su constitución declaraba:

“Se ha producido en toda España una explosión de barbarie... Este levantamiento criminal de militarismo, clericalismo y aristocratismo de casta contra la República democrática, contra el pueblo, representado por su Gobierno del Frente Popular, ha encontrado en los procedimientos fascistas la novedad de fortalecer todos aquellos elementos mortales de nuestra historia... Contra este monstruoso estallido del fascismo... nosotros, escritores, artistas, investigadores científicos, hombres de actividad intelectual... declaramos nuestra identificación plena y activa con el pueblo, que ahora lucha gloriosamente al lado del Gobierno del Frente Popular...”.

La Alianza realizó boletines y publicaciones. La primera, Milicia Popular, salió a la luz el 30 de septiembre de 1936.  Sin embargo, la más importante fue el Mono Azul.

En junio de 1936 se reunió en Londres el Secretariado general ampliado de la AIDC internacional quien, a instancias de Ricardo Baeza y José Bergamín, aprobó que el Segundo Congreso se realizara en España. A comienzos de noviembre de 1936, el Secretariado Internacional de la AIDC ratificó en París la decisión de celebrarlo en Madrid y, en este sentido, remitió un telegrama a la AIDC española firmado por RomainRolland, André Gide, Jean-Richard Bloch, André Chamson y Louis Aragon.

Pero precisamente a inicios de noviembre de 1936 la caída de Madrid parecía inminente. Ésta es la razón por la que el Segundo Congreso Internacional, aunque celebró sesiones también en Madrid, fue inaugurado en Valencia. Y en enero de 1937 una asamblea de la AIDC española ratificó el acuerdo. En consecuencia, el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, del cual era responsable el comunista Jesús Hernández, nombró secretarios a tres escritores de la AIDC (Juan Gil-Albert,; Emilio Prados y Arturo Serrano Plaja) y les encomendó la compleja tarea de organizarlo. La inauguración el 4 de julio de 1937 en la Sala de Sesiones del Ayuntamiento de Valencia de este Segundo Congreso Internacional de Escritores para Defensa de la Cultura por parte del presidente del gobierno republicano, el doctor Juan Negrín, constituyó sin duda el acto de propaganda intelectual más espectacular realizado por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes durante la guerra civil española. En este Congreso -que celebró también sesiones en Madrid (días 5, 6, 7 y 8), Barcelona (día 11) y que se clausuró en París (días 16 y 17 de julio de 1937)- intervinieron más de un centenar de escritores antifascistas de todo el mundo, entre los cuales, para dar una imagen adecuada de su categoría intelectual y prestigio literario, mencionemos a los franceses Louis Aragon, Claude Aveline, Julien Benda, Jean-Richard Bloch, André Chamson, André Malraux, LéonMoussinac,Tristan Tzara y Paul Vaillant-Couturier; a los soviéticos Ilya Ehrenburg, FedorKelyn, MijailKoltzov, IvanMikitenko, Alexis Tolstoi y VsevolodVishnievski; a los alemanes Theodor Balk, Bertolt Brecht, Willy Bredel, Egon Erwin Kisch, Heinrich Mann, MariaOsten, Ludwig Renn, Anna Seghers, Kurt Stern y Erich Weinert; a los ingleses W. H. Auden, Ralph Bates, Stephen Spender y Silvia Towsend Warner; a los holandeses J. Brouwer y JefLast; al belga Denis Marion; a los daneses Karin Michaelis y Martin Andersen Nexö ; al noruego NordalhGrieg; al suizo Charles F. Vaucher; a los italianos AmbroglioDonini y Nicola Potenza; al portugués Jaime Corteçao; a los búlgaros KristuBeleff y LudmilStoyanoff; al chino Se-U; a los norteamericanos Malcolm Cowley y Langston Hughes; a los mexicanos José Mancisidor, Octavio Paz y Carlos Pellicer; a los cubanos Alejo Carpentier, Nicolás Guillén y Juan Marinello; al peruano César Vallejo; a los argentinos Cayetano Córdova Iturburu y Raúl González Tuñón; a los chilenos Vicente Huidobro, Pablo Neruda y Alberto Romero; al costarricense Vicente Sáenz; a los escritores españoles Rafael Alberti, José Bergamín, Corpus Barga, Rafael Dieste, Gustavo Durán, María Teresa León, Antonio Machado y Ramón J. Sender, así como a los artistas y escritores firmantes de la ponencia colectiva, leída por Arturo Serrano Plaja: Antonio Sánchez Barbudo, Ángel Gaos, Antonio Aparicio, Arturo Souto, Emilio Prados, Eduardo Vicente, Juan Gil-Albert, José Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Miguel Prieto y Ramón Gaya.

Los temas planteados a la reflexión colectiva del Congreso fueron los siguientes: El papel del escritor en la sociedad, Dignidad del pensamiento, El individuo, Nación y cultura, Humanismo, Los problemas de la cultura española, Herencia cultural, La creación literaria, Refuerzo de los lazos culturales y Ayuda a los escritores españoles republicanos.

Las delegaciones de escritores latinoamericanos, invitados por Pablo Neruda desde París, emitieron un manifiesto especial convocando a los intelectuales del continente americano. El titulo del mismo fue “Apelación desde Madrid a los escritores hispanoamericanos”, firmada conjuntamente por argentinos (Córdova Iturburu, González Tuñón, Rojas Paz), chilenos (Huidobro, Neruda, Romero), costarricenses (Sáenz), cubanos (Carpentier, Fernández Sánchez, Guillén, Marinello, Pita Rodríguez), mexicanos (Mancisidor, Paz, Pellicer) y peruanos (Vallejo), constituye un emotivo documento que apela patéticamente a la acción solidaria en pro de la España republicana: “España es el futuro de Hispanoamérica. (...) Lo pedimos desde Madrid, la heroica, asombro de la tierra y honor del linaje humano”.

Entre los presentes también estaba la destacada fotógrafa revolucionaria Tina Modotti, que fuera la compañera sentimental de   Julio Antonio Mella hasta que este fuera asesinado en México.

 
El día señalado.

El 27 de julio de 1947 es la fecha elegida para celebrar aquel histórico recital poético. Ese año se cumplía el 10 aniversario del último de Valencia y coincidía por unos días con el día patrio de Galicia, el 25 de julio.

A partir de las 4 de la tarde, de aquel domingo de invierno gris, comenzaron a llegar los primeros espectadores, que no se querían perder aquella tarde mágica. Rápidamentesefue haciendo una cola para ir sacando las entradas. Elpulmanvalía 1 peso, la platea 2 y la plateas entre la fila 1 y 10 salía a 10 pesos argentinos.

Hacía poco tiempo que se había inaugurado el salón social (como le llamaban por aquellos años). Tenía un enorme escenario, un salón grande con butacas y un primer piso.

Arturo esedía llego temprano para coordinar el trabajo. Al mediodía con Alberti y Teresa León,comieron en un viejo restaurant de San Telmo,cerca del mercado. Durante la comidano se pudo hacer la larga sobremesa de siempre. Había que tener todo preparado para el recital.  Eldía anterior se habíarealizado una reunión preparatoria, que fue coordinada  por Santiago Suárez, que ejercía de Secretario General de laentidad gallega. Allí se acordaron los preparativos, las cuestiones de organización. Algunos de los presentes tenían miedo de que el gobierno prohibiera el acto. El ambiente era de nerviosismo.  Con el fin de garantizar el orden, se formó un grupo de más de 30 voluntarios, que se encargarían de las cuestiones técnicas, como asítambién de garantizar que no hubiera ninguna provocación.

A las 6 de la tarde como estaba previsto, comenzaron a entrar de forma rápida y casi a empujones, unpúblicoávido de escuchar a los más destacados poetas de aquellos tiempos.

En pocos minutos el salón estaba totalmente lleno, con centenares de personas en la calle, sin poder entrar. El público ocupaba los pasillos, los vestíbulos y los lugares másextraños, para poder ver o escuchar aquel acto, que según ellos pasaría a la historia.
En el gran escenario del teatro, con un hermoso telónazul, se pusieron decenas de sillas donde se sentaronlas personalidades invitadas. Arturo, junto a Santiago Suárez iba recibiendo a las personalidades y las iba ubicando en el escenario. Entre ellos Raúl González Tuñón, Portinari, Victorio Codovilla, Córdova Iturburu, Xavier Bóveda, Alfredo Varela, Álvaro Yunque, Roberto Giusti, Pablo Rojas Paz; Héctor Agosti, Clemente Cimorra etc.

Las palabras iniciales estuvieron a  cargo deMaría Teresa León quien subrayó: “Los poetas presentes,  han puesto su poesía al servicio de la verdad,esto es, al servicio del bien, al servicio del pueblo, de sus pueblos…permitidme que en nombre de todos ellos ponga este acto bajo la sombra de nuestros hermanos a los que le dieron muerte, muertos por amar la verdad: Federico García Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández.” Aquellas palabras fueron ovacionas por un público de antemano predispuesto a disfrutar deeste acto cultural antifascista.

A pesar de las emociones y del éxito logrado los organizadores no disimulaban la preocupación, para que todo termine sin contratiempos. En la sala, a parte del numeroso público y una gran cantidad de periodistas, estaban de civil varios policías que seguían atentamente los discursos.

Arturoy Alberti temían por el discurso que podía hacer LeónFelipe, que casi siempre terminaba en polémica.
Luego de la presentación, le toco el turno a Alejandro Casona que dio una breve conferencia, para luego pasar al recital de los poetas. Aunque no estaba anunciado en los carteles ese día, también estuvo presente Pablo Neruda, que hizo lo imposible por estar en el acto.

Empezó Rafael Dieste y luego el poeta argentino González Carbalho. Cuando le tocó el turno a Nicolás Guillen el públicoestalló en aplausos. El poeta cubano representaba la poesía negra. Fue tan emocionante el recitado de sus sones, que el público lo obligó a continuar la lectura. Luego será el turno de Alberti, que ya por aquellos años era muy popular en la argentina, para continuar con León Felipe. Antes de iniciar sus poemas después de una cerradaovación, el poeta libertario dio un pequeño discurso diciendo que:“hoy América Latina esta gobernada por dictadores y prostitutas”. Aquellas palabras fueron tomadas entre aplausos, risas y el nerviosismo generalizado de los organizadores, ya que las mismas hacíanalusión al generalPerón y a su compañera Eva Duarte. Arturo miro fijamente a Teresa León. Podía pasar lo peor.

León Felipe si medir las consecuencias de aquellas palabras provocativassiguió como si nada su lectura, arrancando nuevas ovaciones. Luego Pablo Neruda le podría voz y poesía al final de aquel histórico recital poético y antifranquista.

A pesar de este episodio el Recital fue un éxito rotundo. El público había disfrutado de una jornada imborrable. Los exiliados comunistas y la propia Federación realizaron el acto cultural más importante de la lucha antifranquista.

Durante muchos minutos el publico continuó dentro del recinto o charlando animadamente en la vereda (acera) de la Calle Chacabuco.

La noche terminó con una cena en la propia Federación, con lo más selecto de la intelectualidad de aquellos tiempos.

Durante los brindis, no faltaron los típicos saludospor la República y los gritos desgarrados pidiendo la caída del dictador.
La noche de Buenos Aires se iba consumiendo. Los versos de Guillen seguían hablando de negros y de explotados. Mientras León Felipe rompía entre palabras rotas y Neruda explotaba en versos inconclusos y desesperados.

Algunos preguntaban por la ausencia de Eduardo Blanco Amor, que estaba anunciado. Con ironía uno de los presentes se animó a decir que el escritor gallego: “parece ser que se quedó con un novio en Montevideo”. Otro dijo que se había engripado y le fue imposible regresar de una visita al Uruguay.

La noche había terminado. Buenos Aires estaba amaneciendo entre palabras.
 
Bibliografía:
Augier Ángel, Nicoles Guillen Estudio biográfico- critico. Ediciones Unión, ciudad de La Habana 2005.
Galicia, periódico de la Federación Sociedades Gallegas. Julio 1947.