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Construir Memoria para construir Nación

  • Published in Política

En torno al libro Memoria de la Nación Canaria de Jaime Bethencourt

Uno de los pilares sobre los que se levanta la estructura de dominación colonial, es el borrar la memoria histórica de los pueblos colonizados para neblinar así su conciencia y evitar que rompan sus cadenas. Es así que, al tergiversar y ocultar la historia de lucha y resistencia anticolonial, el colonizador logra que las grandes mayorías acepten su destino de sometimiento e inclusive lleguen a justificarlo y defenderlo. Además, al borrar los vestigios de lucha, las nuevas generaciones de  rebeldes tienen constantemente la impresión de estar comenzando de cero y que, al estar prácticamente todo por hacer, el enemigo es inmenso e imbatible. El caso de Canarias es, lamentablemente, paradigmático en este sentido ya que nos encontramos ante un pueblo al que se le obliga a vivir de espaldas a su pasado de lucha, simplificando su cultura a expresiones puramente folclóricas y llegando al extremo de que llegue a celebrar como triunfos sus derrotas, es el caso de la celebración del Día de Canarias coincidiendo con la rendición ante los invasores castellanos del guanarteme de Agaldar Tenesor Semidam,  o el que se llame “masacres” a las victorias militares de los canarios y “victorias” a las veces en que estos fueron asesinados por los conquistadores, como el caso paradigmático de Acentejo.

Es por ello que la liberación social y económica del pueblo canario, pasa en gran medida por recuperar la memoria de quienes no se rindieron, sacar del olvido las luchas de su pueblo y con él a  aquellos hombres y mujeres que se dejaron la vida por la liberación social, económica y nacional de la Nación Canaria, porque solamente sobre los hombros de estos gigantes es posible revertir la historia de dominación y coloniaje.

Es en este sentido que el libro del compañero Jaime Bethencourt, “Memorias de la Nación Canaria” no es solamente importante sino imprescindible y que, su difusión se hace fundamental, en especial entre la juventud de las siete islas.  Porque, a partir de un minucioso trabajo de investigación histórica, Jaime Bethencourt  ha logrado reseñar, a manera de efemérides, los mayores hitos de la historia de construcción de la Nación Canaria en resistencia. Es así que  el libro nos permite vislumbrar las fechas más significativas de la lucha del pueblo canario, desde la conquista y la venta de canarios como esclavos en los puertos andaluces, pasando por la heroica resistencia de los antiguos canarios contra el invasor. Desde el nacimiento con Secundino Delgado del nacionalismo canario contemporáneo y su estrecho vínculo con las primeras luchas obreras y la creación de los sindicatos. se nos hace patente también la ebullición que significó la Segunda República, así como la posterior represión y resistencia antifranquista. Allí nos encontramos con la heroica resistencia de la Semana Roja de La Palma, o con Juan García “El Corredera” como símbolo de un pueblo que nunca se rinde. Podemos seguir también el nacimiento del movimiento Canarias Libre y la creación de la bandera de las siete estrellas verdes, símbolo por excelencia de los canarios alzados contra la tiranía. También el libro permite desmontar la mentira de una transición supuestamente pacífica al poner ante nosotros a quienes como Antonio Gonzales Ramos, Bartolomé García Lorenzo o Javier Fernandez Quesada, regaron con su sangre los caminos de la libertad.

Asimismo el libro nos abre los ojos a una lucha de resistencia social de un pueblo que combina sus reivindicaciones sociales y económicas con una lucha identitaria y liberadora, lo cual queda patente en el florecimiento de un sindicalismo genuinamente canario a la vez que abiertamente combativo y de clase encarnado en el Sindicato Obrero Canario (SOC), La Confederación Canaria de Trabajadores (CCT) o la CANC, quienes junto al sindicato de la enseñanza STEC y el Sindicato Canario de la Salud, darían origen a la Intersindical Canaria, organización que, pese a quien pese, sigue siendo una referencia básica de la lucha de los trabajadores de Canarias.  Todo esto y mucho más, incluyendo el MPAIAC y Antonio Cubillo en el intento de descolonización abortado por la mano criminal del Estado español bajo responsabilidad de un criminal, recientemente condecorado por el congreso español como Martín Villa o la esperanza que significó el florecer de la Unión del Pueblo Canario en los 80 como referente de una izquierda combativa, plural pero profundamente propia y “del país” y que a día de hoy permite reflexionar sobre la necesidad de crear alternativas propias en la izquierda canaria antes que acoplarse, de manera acrítica, a todo aquello que reluce en la lejana península ibérica.

Quien, como yo, ha compartido años de militancia y trabajo con Jaime al interior de la Intersindical Canaria, puede dar dos claves fundamentales sobre el autor que se reflejan en el libro, la primera es el comprobado compromiso vital de Jaime Bethancourt con las clases trabajadoras canarias y su destino, así como con la construcción de una Nación canaria libre, esto expresado en toda una vida dedicada a la lucha política, social y sindical. La segunda es la minuciosidad, puntillosidad y precisión extrema, que imprime Jaime al trabajo cotidiano, lo cual para bien o para mal garantiza una enorme fidelidad y confiabilidad en los datos históricos que nos aporta  con el libro.

En resumen, contra la imagen estereotipada y burda que las élites gobernantes españolas y canarias nos quieren vender de un archipiélago que asume mansamente su pobreza y su destino de servir y siempre servir a los turistas españoles y europeos con una sonrisa entre los dientes; Contra la indignidad y traición de unas élites económicas y políticas canarias que han vendido y venden barato el destino de su pueblo como en el reciente y bochornoso apoyo de Nueva Canarias y Coalición Canaria a los presupuestos del Partido Popular que consolidan la pobreza y el retraso social y económico de las islas. Memorias de la Nación Canaria nos pone en frente a la otra Canarias, aquella rebelde que prefiere enriscarse a ser sometida, aquella insumisa que sigue de pie y hondeando las banderas estrelladas de la libertad y la revolución, aquella que clandestinamente y poniendo el pecho y la sangre construye aún paso a paso y a golpito, el futuro de una Canarias libre y socialista.