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La falta de "memoria histórica" de Susana Díaz

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

El que niegue la evidencia se engaña a sí mismo, el Partido Socialista Obrero Español es una nave al pairo, haciendo agua y a punto de hundirse definitivamente. El partido creado el 2 de mayo de 1879 por Pablo Iglesias Posse, está atravesando la peor crisis en sus 138 años de existencia.
La ambición siempre estuvo presente en las ejecutivas del partido socialista, de hecho, han sido incapaces de unificar la izquierda española en una coalición única capaz de hacer frente a una derecha que, aun estando en su peor momento, sigue en las encuestas como claro candidato para volver a ganar las elecciones generales.

El debate entre los tres candidatos que se postulan para llevar los mandos del timón de esa nave llamada Psoe, ha pasado con más pena que gloria. El “encuentro” ha empezado con dos claros equipos ganadores y otro que solo parecía servir de pachanga, de equipo sparring. El disputado voto de los militantes que han avalado la candidatura de Patxi Lopez, apenas 12.000, suponen el ser o no ser de Susana o de Pedro.
El tema ha dejado algo clarísimo; el Partido Popular está descojonándose de risa, sabiendo de antemano, caso de ganar Susana Diaz que en los próximos sondeos aumentará la intención de voto a su favor. El clan de los barones comandados por Felipe Gonzalez mienten como lo que son, unos filibusteros mercantilistas políticos, cuando insisten en la derrota de las elecciones y los 85 diputados obtenidos es culpa del candidato Pedro Sánchez. Además de mentir, no en los resultados si en la culpabilidad, insultan la memoria “histórica” de los que vivimos el atentado del 11 de marzo de 2004 con 198 muertos y 2.057 heridos, a 3 días de las elecciones generales del 14 de marzo de 2004.

Todos sabíamos y las encuestas así lo decían y estaba clarísimo, que la candidatura de Mariano Rajoy y el PP era abrumadoramente mayoritaria, nadie confiaba en la victoria del Psoe. La última encuesta publicada lo fue a seis días de la jornada de votaciones. El lunes 8 de marzo, el diario El Mundo situaba al candidato popular, Mariano Rajoy, al borde de la mayoría absoluta. Exactamente, daba al PP una horquilla de 168-173 diputados con un 42,3 por ciento de los votos, mientras que el PSOE debía conformarse con un 37,6 por ciento de los sufragios y 138-144 escaños en el Congreso de los Diputados.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) había situado al PP en la mayoría absoluta el 4 de marzo. La encuesta de la institución pública otorgaba a la candidatura encabezada por Mariano Rajoy 176 parlamentarios y el 42,2 por ciento de los votos, la mayoría absoluta. El PSOE debía conformarse con 131 parlamentarios y un 35,5 por ciento de los sufragios.

Los atentados terroristas del 11 de marzo en Madrid cambiaron el destino político de España. Todas las encuestas electorales, que legalmente debían dejar de publicarse unos días antes de la masacre terrorista, pronosticaban una clara victoria del Partido Popular en los comicios que se celebraron el 14 de marzo. Sin embargo, ese día, después de tres jornadas de tremenda agitación social, hubo un vuelco electoral sin precedentes.
El 14 de marzo de 2004, la candidatura del PSOE encabezada por José Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones generales. Un total de 11.026.163 ciudadanos depositaron la papeleta socialista en la urna, lo que supuso el 42,59 por ciento de los votos válidos emitidos y le concedió 164 diputados en el Congreso de los Diputados. El PP tuvo que conformarse con 148 parlamentarios y un 37,71 por ciento de los sufragios. El atentado terrorista y las mentiras del Partido Popular respecto a la autoría del mismo dieron al traste con las encuestas y un imberbe candidato del Psoe fue investido presidente del Gobierno de España.

Zapatero no ganó nada, esa es la verdad, las circunstancias hicieron todo.

A partir de ese momento las luces y las sombras de la etapa de Zapatero en el gobierno y como secretario general de los socialistas españoles, tuvieron más detractores que seguidores. La aproximación al PP fue todo un hecho y leyes como la reforma laboral y la Constitución Española en el artículo 135, ambas pactadas por el gobierno de Zapatero con el PP y Mariano Rajoy defraudaron a militantes, simpatizantes y votantes del Psoe hasta tal punto que, en julio de 2008, justo después de las elecciones generales que ganó Zapatero, el CIS daba al PSOE un porcentaje de voto del 39,5%. Cuatro años después, en julio de 2012 y ya con Rubalcaba como líder del partido, el porcentaje se situaba en un 29,6%. En julio de 2014, otros dos años más tarde, la estimación de voto había caído hasta el 21,2%.

Precisamente, de los cuatro últimos secretarios generales, Pedro Sánchez es el que mejor deja el partido con respecto a cómo lo cogió. Los datos del CIS señalan que Sánchez cogió el partido con un voto estimado del 21,2%. En el barómetro de julio del pasado año, este porcentaje alcanza el 23,1%. Rubalcaba, que llegó al partido cuando las encuestas le daban un 28% de voto, dejó de ser secretario general del PSOE cuando el CIS le estimaba un 21,2%.

La mentira tiene las patas cortas, y la verdad es la realidad objetiva del momento en el que, por primera vez en 42 años, sin motorista y en la mejor versión fascista de la historia de esta dictacracia que vivimos, se provoca un golpe de mano donde se destituye la voluntad de los militantes con el objetivo de expulsar a un secretario general de un partido, elegido democráticamente, porque eso significaba lo que ocurre en estos momentos, la nave escorada y a punto de hundirse. Espero y creo “a pie juntillas” que el día 21 los votantes socialistas serán lo suficientemente inteligentes e introducirán su voto en las urnas a favor de la regeneración del Psoe, de reflotar la nave socialista y ponerla rumbo a un nuevo socialismo participativo y obrero español y ese objetivo lleva el nombre de Pedro Sánchez Pérez Castejón.