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¡Manos arriba! Es otro atraquito...

  • Published in Política

Al tiempo que perpetraba la Ley del Suelo con la ayuda de sus secuaces del P$OE, Fernando Clavijo, con su antifaz de bionacionalista ha venido preparando un nuevo atraco a Canarias, como no, en favor de los empresarios patrocinadores de nuestra democracia y también de nuestra anterior dictadura.

A medida que ganaban millones con el cemento y el piche, los padres de la patria fueron aprendiendo que el mejor cliente siempre es una administración pública. También aprendieron a colocar a sus medianeros a golpe de talonario, el mismo con el que ayudaba a pagar sus campañas y quién sabe que otras cosas. Por su parte, los medianeros aprendieron a galopar sobre la ignorancia de un pueblo que gritaba los goles pero callaba las injusticias, que se echaba a la calle en los carnavales y durante los partidos de fútbol, pero que después del circo siempre agarraba su pan y se iba a casita a ver la autonómica.

Por pura codicia el Señor de Mordor horadó la tierra como si quisiera extender su reinado hasta el mismísimo infierno, para que la máquina de hacer billetes no parase ni un momento. El resultado fue el destrozo inmisericorde de la misma tierra que los medianeros dicen amar sobre todas las cosas, pues para eso ahora son más que nacionalistas: son bionacionalistas. Tanto amor por el terruño tienen que casi siempre encuentran mentiras en estado gaseoso, para insuflarlas a presión por el culo de sus palabras y lograr que se eleven sobre la mediocridad de nuestra existencia. Y mientras las mentiras se elevan, el somaten de los medios de propaganda descerebra a la población con “identidad”, “nación”, “bionacionalismo”, “somos islas y somos nación”, “una Canarias libre y verde”…

El Señor de Mordor fue indulgente con sus súbditos y se declaró culpable del atentado ambiental. Apenas fue condenado a un año y pico de cárcel, precisamente para que no tuviera que ingresar en prisión, viendo reducida la condena a cambio de reparar el desastre que hizo en Güimar. Se irá de rositas, porque finalmente seremos todos nosotros los que terminaremos pagando los más de 200 millones de euros que le costaría tapar los hoyos de Güimar. Y se perpetrará todo delante de nuestras narices, con la misma ingeniería política con la que se parió Tindaya, intentaron montar el fallido tinglado de Tebeto o se diseñó el pelotazo de Las Teresitas. Carlos Alonso y la alcaldesa de Güimar han ido allanando el camino hacia el cambio de uso de los agujeros de Plasencia y sus compañeros de viaje. El Ojo de Sauron todo lo ve y todo lo corrompe, por eso Carlos Alonso lleva la iniciativa de la “Ley Plasencia” al Parlamento.

¿Qué son 300 millones de euros si al final los parados de Güimar consiguen trabajo en el futuro parque temático de la corrupción? Con el puerto de Granadilla, Tindaya y las Teresitas los salvapatrias usaron casi los mismos argumentos. En el fondo, 300 millones de euros apenas sólo son un centenar más de muertos por no tener el tratamiento para la Hepatitis-C, unos cuantos miles de muertos de más en las listas de espera quirúrgicas, unos pocos miles más de analfabetos funcionales por el fracaso escolar… minucias ¿Dónde van a estar mejor 300 millones de euros que en el bolsillo de los patrocinadores de la democracia? Si les sale bien el cuento pronto veremos un parque temático en los agujeros de Güimar con jardines colgantes interiores y un parque de golf en el que nunca se perderán las pelotas. Será un atraco limpio, silencioso, bendecido con el oportuno silencio de los medios de propaganda del movimiento, que nos mostrarán el No-Do del parque temático de la corrupción como si fuera Franco inaugurando un pantano.

P$OE, PP y CC son iguales, pero Coalición Canaria tiene el agravante de llevar 30 años en la poltrona gubernamental, al servicio de nuestro IBEX35 local, hecho a imagen y semejanza del PP pero a menor escala, agitando una bandera con siete estrellas verdes en vez de la del yugo y las flechas. Son lo mismo, como es el mismo el aire fétido que hace ondear sus banderas. Hace 30 años pusieron a Canarias proa al marisco y siguen tan campantes, confundiendo la política con los negocios, con la tranquilidad de que les votan “porque son de aquí”.

“Es una inmobiliaria”, vuelven a gritar en las manifestaciones, pero Coalición Canaria es mucho más que una inmobiliaria ¿No notan que con el tiempo se va pareciendo a una charcutería?