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¿Qué está pasando en Venezuela?

  • Published in Política

EL BAR DE PEPE

Miles de canarios viven en lo que nosotros llamamos la 8ª Isla, Venezuela vive momentos dramáticos motivados por un sátrapa que, al, mejor estilo Idi Amin Dada, tiene secuestrado el país más rico de Suramérica.

Todos los gobiernos del mundo, si presumen de demócratas, tendrán que actuar para liberar a los venezolanos de la tiranía, el hambre y la miseria. El presidente Maduro hoy representa a la historia negra de Chile con Pinochet, de Argentina con Videla, de Cuba con Fidel Castro.
 Un tirano que usa el poder en contra del mismo pueblo que le otorgo ese poder. La dictadura de Maduro se une a la mayor etapa de corrupción de un país totalmente arruinado por mafias institucionales.

Siento pena por mi octava isla, mucha pena por las noticias, por los sucesos que ocurren en el país hermano. Todo parece indicar que el pueblo está dividido, partido, rajado y separado en dos partes. La última elección general dejó, como si fueran malos presagios, las cosas clarísimas: el pueblo no confiaba plenamente en el candidato propuesto a dedo por el comandante Chávez.

Siento vergüenza cuando observo cómo se dilapida tanta riqueza en manos de un imberbe que produce hilaridad al oír expresarse cuando culpa a Spiderman de la violencia en Venezuela, cuando dice que aparece el rostro de Chavez en los túneles de la línea 5 del metro de Caracas o cuando confunde panes con penes. Pero hasta aquí podríamos decir que se trata de un tipo cachondo, jovial e incluso bromista a no ser por el drama que representa contemplar un país cuya inflación ha aumentado un 1000%, totalmente desabastecido de los más esenciales productos de todo tipo, incluida la alimentación, donde se hacen colas de más de 4 horas para poder comprar un dentífrico o unos rollos de papel higiénico. Los 30.000 asesinatos que se cometen al año en Venezuela suponen una lacra que marca al país como uno de los más violentos del mundo, la inseguridad en cifras es espeluznante; 68 muertes diarias son muchos muertos para una sociedad harta de aguantar que su vida y propiedades estén a merced de unos delincuentes que parecen protegidos `por una justicia que mira hacia otro lado. Los secuestros, atracos, robos con máxima violencia dejan, día a día, miles de hogares destrozados. La idiotez del primer mandatario de Venezuela culpando a un héroe de comic de tanta desgracia y miseria, se hace de una crueldad que en boca de quien lo dice más parece el jefe de una banda de malhechores pandilleros que la del presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

Y siento rabia incontenible al ver como el país con más tradición democrática del continente americano se ha transformado en una dictadura bananera digna de Nicolás Maduro, nunca del pueblo venezolano. Porque los venezolanos, la gente de la calle está cansada de aguantar las tropelías, las idioteces de un personaje que, lejos de aceptar el juramento a la Constitución, la incumple a su antojo.
El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha secuestrado la Asamblea Nacional y sus "competencias parlamentarias". La Sala Constitucional de la máxima instancia judicial de la revolución emitió su sentencia número 156, que declara la "omisión inconstitucional parlamentaria".
De esta forma, siete magistrados nombrados a dedo por el chavismo sustituyen a los 167 diputados elegidos en las elecciones de diciembre de 2015. Durante 15 meses, la Asamblea Nacional ha vivido bajo el asedio del chavismo: el gobierno se negaba a ejecutar sus leyes, el Supremo las ilegalizaba, los radicales les amedrentaban en las inmediaciones del Palacio Legislativo, el estado no traspasaba fondos económicos para su mantenimiento y los diputados no recibían sus sueldos.

Las fuerzas armadas venezolanas tienen sobre su conciencia todo lo que pueda suceder. Ha llegado el momento de servir al pueblo, ha llegado el momento de defender los derechos y las libertades de Venezuela, de otra forma se convertirán en una agrupación de sicarios al servicio de un mafioso como lo es Nicolás Maduro.