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Pablo Iglesias imita a Felipe González

  • Published in Política

Podemos nació debido a que el PSOE ha venido “tirando por la borda” muchos de sus valores, principios  y convicciones y por saber captar y canalizar la frustración e indignación de gran parte de la población, incluyendo un amplio porcentaje de votantes socialistas.

Desde su constitución y en un corto periodo de tiempo, ha venido cosechando éxitos electorales, aunque si comparamos los resultados obtenidos en las dos últimas elecciones generales del 20 de diciembre de 2015 y del 26 de junio de 2016, se puede constatar que su proyecto al que se incorporó Izquierda Unida, se ha quedado de momento estancado y dependiendo de las acciones que protagonice, el desestancamiento podrá ir en una u otra dirección: mayor o menor apoyo electoral. Por lo pronto éste es el que se va imponiendo, debido a las contradicciones en las que se han visto envueltos, por ser un proyecto difícil de encajar, como consecuencia de estar participado por muchas siglas y que pretenden en una especie de estructura confederal, conformar (en realidad ya lo están) sus propios partidos, acogiéndose al territorio que representan.

Le falta definir su espacio ideológico: ¿socialdemócratas?, ¿transversales?, ¿los de abajo, contra los de arriba?, ….. Y algo muy importante, ¿no son igualmente casta, según las denuncias que efectuaban, con arreglo a los viejos partidos?. ¿Un senador de Podemos no pertenece a la casta, sabiendo lo que es y representa el Senado?. Lo mismo que los “viejos partidos”, Podemos se ha estructurado jerárquicamente y está siendo secuestrado desde las instituciones, al ocupar sus dirigentes en los diversos ámbitos, cargos orgánicos-políticos e institucionales al mismo nivel, por lo que se convierten en jueces y parte.  

El ejemplo más evidente es el del propio Pablo Iglesias, que siendo el secretario general, al mismo tiempo es el máximo representante de Podemos en el Congreso de los Diputados. Igual que suele ocurrir con los lideres de otros partidos, tanta acumulación de poder, le hace a veces actuar con arrogancia y prepotencia, como ocurrió cuando cesó de forma fulminante a Sergio Pascual, como secretario de organización, poniendo en ese puesto a Pablo Echenique y aunque de “forma diferida” (a través de Ramón Espinar, persona de su confianza), la sustitución de José Manuel López como portavoz en la Asamblea de Madrid.

Viendo los acontecimientos últimos, como ha sido (y continua siendo), el  enfrentamiento que sostiene con Iñigo Errejón, relacionado con el proyecto político, ideológico y orgánico, que se tiene que aprobar en la II Asamblea Ciudadana (Vista Alegre II), entre los días 10 y 12 de febrero, no ha sido casual que tanto el cesado, Javier Pascual, como el sustituido José Manuel López, sean personas de confianza de Errejon.

Pretendía Pablo Iglesias y por un estrecho margen de tan sólo 2.411 votos el 2,45%, ganó su propuesta para Vistalegre II, consistente en que la votación al proyecto que para ese entonces se apruebe, debe estar ligada al candidato, mientras Errejón desligaba una cosa de la otra. Ambas propuestas eran legitimas, aunque parece más razonable la de Pablo Iglesias, en el sentido de que no se puede obligar a nadie a gestionar un proyecto con el que no se identifica. Lo malo fue que Pablo Iglesias en vísperas de la votación en la que se iba a adoptar la correspondiente decisión, presionando a los militantes y simpatizantes de Podemos, anunció que no se presentaría a la reelección como secretario general con un proyecto que no fuera el suyo.

Me recordó la presión ejercida por Felipe González en el XXVIII Congreso Federal, de mayo de 1979, cuando quiso eliminar el término marxismo del proyecto político del PSOE y al no salir lo que pretendía renunció a la reelección como secretario general. Como no se presentó ningún candidato alternativo, el congreso tuvo que elegir una comisión gestora, presidida por José Federico de Carvajal, que estuvo en funciones hasta el congreso extraordinario de septiembre de ese mismo año, volviendo Felipe González a retomar la secretaria general.

Estaba en la organización del XXVIII Congreso y lo viví con mucha intensidad y por eso desde ese entonces me he preguntado…¿Qué habría pasado si Luís Gómez Llorente hubiera presentado su candidatura a la secretaria general?. Como él defendía la resolución aprobada que contemplaba el término marxismo, con toda probabilidad habría sido la única presentada y  consiguientemente elegida. Ese fue un momento crucial del PSOE que pudo ser dirigido por su ala izquierda, marcando una nueva impronta y un devenir diferente al que se implantó y se ha venido llevando a cabo desde entonces.

¿Se hubiera quedado Felipe González con los brazos cruzados?. Lo más probable que no y con el apoyo de su “padrino político”, Willy Brand, habría creado un partido socialdemócrata, como ocurrió con los laboristas británicos cuando en el año 1980 su ala izquierda tomó la dirección del Partido con Michael Foot (homólogo del actual Jeremy Corbyn) al frente.

El hiperliderazgo ejercido por Felipe González, compartiendo cargo orgánico e institucional al mismo nivel, se ha demostrado nocivo para el PSOE, que fue secuestrado como en su caso desde la Moncloa y en ámbitos inferiores, lo mismo desde las diversas instituciones: presidencias de las comunidades autónomas, diputaciones, cabildos insulares y alcaldías.

No se pueden comparar el PSOE y Podemos, sus concepciones y estructuras son diferentes. El PSOE es más uniforme, fácil de organizar y dirigir. Podemos nacido desde el movimiento asambleario 15M, es más heterogéneo, difícil de estructurar y gestionar. No quiero nada malo para Podemos, sobre todo con la gran crisis y debilidad que tiene el PSOE, que se le puede agravar mucho más. Seria el colmo que ambas formaciones políticas no se reactivaran y potenciaran, poniéndoselo mas fácil al nefasto Partido Popular.

Lo mismo que ocurre con mucho éxito en el único partido político que lo practica el PNV, el cargo orgánico-político debe separarse y prevalecer sobre el institucional, para ayudar a que éste realice la mejor gestión posible en beneficio de los ciudadanos, pero también debe darle las instrucciones políticas oportunas y controlarlo para que no se produzcan malas prácticas o comportamientos indeseados.  

El PSOE hace mucho tiempo que dejó de estar en contacto con los ciudadanos, sus dirigentes al mismo tiempo son cargos públicos y han hecho de éstos su profesión y si llegaron a tener sensibilidad social, con el transcurso del tiempo la han perdido.

Podemos tiene razón de ser, siempre y cuando no se siga desvirtuando y haciendo lo que con toda razón criticaba de los viejos partidos y sus castas, recupere la filosofía que le impuso una sociedad harta cansada e indignada y sirva como instrumento valido de ésta para canalizar sus justas reivindicaciones. Por eso considero que debería desligar los cargos institucionales de los orgánicos-políticos y que éstos primen y prevalezcan.

Pablo Iglesias no debería imitar a los dirigentes políticos de otros partidos como Felipe González. Si de verdad quiere y pretende que Podemos sea un instrumento útil de cambio de ésta Sociedad tan injusta, debe estructurarlo de tal forma, para que se potencie con la participación de sus militantes y simpatizantes, en la seguridad de que éstos haciéndolo así, a diferencia de los militantes de los viejos partidos que son meros “ceros a la izquierda”, se motivaran y participaran activamente. Pablo Iglesias (o cualquier otra u otro) podría jugar ese papel, canalizador y reivindicativo de la Sociedad a través de Podemos (lamentablemente el PSOE no está por la labor), pero para eso debe ser elegido secretario general en primarias, con la participación del conjunto de Podemos con todas sus confluencias, Dedicarse exclusivamente a esa labor desde la secretaria general y al margen de ningún cargo institucional, aparte de la autoridad moral que le daría esa formula de elección, la eficacia y eficiencia estaría mucho más garantizada.   

Las contradicciones y personalismos viene menoscabando a Podemos y por el bien de la democracia, esperemos que no termine siendo uno más de los viejos partidos que critica.