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La cara desafortunada de las islas afortunadas

  • Published in Política Social

EL BAR DE PEPE

Si yo estuviera en la piel, en el pellejo de Fernando Clavijo y los otros 8 ex presidentes de la Comunidad Canaria, les prometo que mañana mismo pondría mi cargo a disposición del Parlamento Canario y convocaría elecciones autonómicas anticipadas.

El demoledor informe de la Red Europea de Lucha contra la pobreza y la exclusión social en España, denuncia que las islas Canarias tienen una tasa de exclusión social y pobreza superior al 40%, solo nos aventaja la comunidad extremeña.

Cerca de 900.000 canarios están situados bajo el umbral de la pobreza, según el estudio de la Red Europea.

Dejando aparte las estadísticas, el drama humano cobra singular importancia cuando vives el día a día de la pobreza endémica que azota Canarias desde tiempos inmemoriales.

No es nada nueva la noticia, para nada es novedad, desgraciadamente es repetir una y otra vez lo que hemos dicho, lo que llevo diciendo, año tras año, artículos, comentarios en radio y televisión,  me desgañito diciendo, informando desde hace más de 25 años que, al darme cuenta de la enorme cantidad de pobres, de miseria indigente, de parias hijos de un Dios menor habitaban en mi tierra, en mis islas, esa realidad fue el motivo que me hizo crear la Fundación Banco de Alimentos de Canarias.

En aquellas fechas me llamaron loco, me insultaron, me vapulearon, era malo, malisimo hablar de pobres en las islas Afortunadas, boicotearon, rodeado de mediocres, incrédulos y zoquetes que veían la Fundación como una estupidez digna de un loco imaginario, empezamos a demostrar que en los años 90 del siglo pasado existían 800.000 personas bajo el umbral de la pobreza de las que 250.000 estaban dentro de lo que en la UE se llama pobreza severa. En poco menos de dos años se habían repartido más de 40 toneladas de alimentos, solo en la isla de Tenerife.

La pobreza en Canarias no es una novedad, el que se rasgue las ropas o se tire de los pelos ante este nuevo informe vive en los mundos de Yupi, mundo en el que nos hacen vivir estos politicastros que nos toca soportar e incluso sufrir.

En estos últimos días ha saltado a la palestra de los medios de comunicación, el penoso asunto de las 36 familias del barrio de Añaza en Santa Cruz de Tenerife, que el Banco de Santander pretendía desahuciar alegando mil argucias para echar a la puta calle a esa pobre gente. En esta ocasión, el ayuntamiento chicharrero actuando con celeridad conmino a la entidad bancaria a dejar sin efecto los citados desalojos forzosos y entablar un dialogo con  los vecinos y el consistorio capitalino para llegar a un acuerdo.

Por lo visto el alcalde José Manuel Bermudez tuvo que poner los huevos sobre la mesa del Director Territorial del Banco de Santander en Canarias y no solo amenazó, retiró los fondos, unos 2 millones de euros, que el ayuntamiento mantenía como depósito en la cuenta corriente con el citado banco.  Al mismo tiempo el Cabildo Insular amenazaba con retirar los 27 millones de euros que mantenía en otras cuentas del Santander, y por si fuera poco, el propio gobierno de Canarias insinuó la retirada de  fondos por un total de 100 millones de euros. Por lo visto el banco intentaba vender a una multinacional de fondos llamados “buitre” el edificio del polígono de Añaza, a precios de ganga e intentaba “limpiar de parásitos” la mayor y más conflictiva parte de inquilinos y viviendas.

Hay que reflexionar y aunque, sea como sea, el acto ha tenido las consecuencias deseadas, es decir, se han detenido los desahucios y se va a llegar a un acuerdo con los vecinos,  incluso cabe la posibilidad que sea el propio Gobierno de Canarias el que adquiera el inmueble, el asunto mosquea al personal de a pie y todo piensan o pensamos que esto obedece, más que a una acción social y solidaria, a un acto electoralista de Coalición Canaria.

Repito que sea como fuere, el caso está solucionado y hay que felicitar la rapidez y contundencia del alcalde tinerfeño en la solución del problema.

Este tampoco es un caso aislado en Canarias, diariamente se siguen embargando y desahuciando a decenas de personas que no pueden pagar ni siquiera un módico alquiler de 200  € al mes, gente que se realoja en domicilios de familiares, hacinados intentan seguir viviendo como malamente pueden.

El expolio cometido por Coalición Canaria con el asunto Playa de las Teresitas dio como resultado, no solo la perdida de 50 millones de euros, ademas una decena de miles de metros cuadrados en el Valle de las Huertas del barrio de San Andrés que hubieran servido de suelo urbano para edificar viviendas sociales, y no para que la empresa Inversiones Las Teresitas hiciera la venta de los solares del Valle de las Huertas a Mapfre por 90 millones.
No se construyen viviendas para el pueblo, lo que se trata con la nueva ley del suelo es facilitar al especulador el negocio fácil y el mamoneo institucional.

El trabajo estercolero, el trafico de trabajadores, es algo habitual en las islas, que seguimos siendo, junto con Extremadura y Andalucía, las que seguimos liderando el récord  del paro obrero en España y en la Unión Europea.

Hoy en día los bancos de alimentos se hacen imprescindibles en Canarias, yo lo supe ver, incluso en aquellas fechas que detrás de los catalanes fuimos los segundos en abrir bancos de alimentos en las islas, ya predije que le auge de estos singulares bancos haría necesario una Federación Española de Bancos de Alimentos, y así fue como promoví, organice y fundé la que hoy fue premiada con  el premio a la concordia Príncipe de España 2012,  si no fuera porque vivimos en un mundo de mierda, mediocres y ladrones, incluso me sentiría orgulloso de mi idea. Hoy, los bancos de alimentos, en manos del Opús Dei, siguen haciendo una gran labor social y humanitaria luchando contra el despilfarro alimenticio, pero ya no son entidades surgidas del pueblo para el pueblo, esa es la gran diferencia.

Canarias será afortunada el día que no exista la bolsa inmensa de pobreza, miseria y exclusión social que cada año nos recuerda Caritas y la Unión Europea.