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El Talego

EL BAR DE PEPE

Hasta este momento, mañana no lo sé, pero hasta ahora me he librado de ir al talego con los grilletes en las manos.

He estado de visita profesional para hacer algunas entrevistas a presos comunes en cárceles del Estado, sobre todo desde la perspectiva de la prisión como centro rehabilitador del delincuente. No hace falta decirles que lo que yo contemplé en aquellos tiempos, hace unos 20 años, no servía para reinsertar en la sociedad a un ratero compulsivo, menos a un asesino en serie.

En esto últimos años se han construido nuevos centros penitenciarios con mejores instalaciones, preparadas para dar al preso un moderno habitáculo, donde encuentre, incluso, la dignidad que como ser humano le corresponde.

No estoy de acuerdo con Miguel Revilla, el genial presidente de la Comunidad de Cantabria, cuando critica las nuevas cárceles tachándolas, frívolamente, de hoteles de 3 estrellas. El trullo no puede ser una cueva inmunda, donde se hacinen los presos, no es ese el mejor sistema de reinserción social, o por lo menos, hasta ahora, no ha servido para nada ni nadie.

El debate sobre la pena máxima de prisión permanente y revisable ha traído polémica suficiente para hacer un volumen de antología del desatino, cosa que los congresistas españoles nos tienen muy acostumbrados.

Por un lado, el PP y Cs, parecen estar de acuerdo en seguir aplicando la polémica ley penal y por el otro están Psoe, Podemos y unos cuantos más que piden derogar esa ley que “dicen” vulnera los “derechos humanos”.

Lo verdaderamente asombroso y que me parece bochornoso, es que se proteja los derechos de seres que no tienen nada de humanos y si de psicópatas asesinos de la peor calaña, entre otras cosas porque carecen de la menor empatía con el sufrimiento de un ser humano
Como su propio nombre indica, la prisión permanente revisable es una pena de cárcel, en principio por tiempo indefinido, sujeta a revisiones que pueden servir para que el reo recupere la libertad.

“Esta pena, la prisión permanente revisable, es una especie de cadena perpetua por la cual el condenado solo puede recobrar la libertad si demuestra estar rehabilitado tras una serie de plazos (de al menos 25 años y de 28, 30 o 35 en algunos casos) y si previamente ha logrado acceder al tercer grado. Antes de la aprobación de esta ley, marzo de 2015, en España los presos podían cumplir ya condenas efectivas de hasta 30 (por un solo delito) y 40 años de cárcel (por dos o más). Los delitos más graves, especialmente cuando se cometían dos o más de ellos, eran sancionados de una forma extraordinariamente severa.

El problema estriba en la desconfianza de la sociedad respecto a este tipo de criminal. Desprovisto de cualquier sentimiento de piedad hacia sus víctimas, el violador, el pederasta, el asesino compulsivo, actúa de forma reincidente por eso no sirve ninguna terapia ni política penal conocida que sirva para devolver a la sociedad, totalmente restablecido, un psicópata del estilo del célebre Hannibal Lecter.

No se puede hablar de los derechos de personajes como el “Celador de Olot” que mato a 20 ancianos administrándoles un coctel de medicamentos o sobredosis de insulina. Según su testimonio, lo hacía en un momento de euforia, porque se creía que era Dios y porque quería liberar a los ancianos de su sufrimiento, o Manuel Delgado Villegas, conocido como 'El Arropiero', que confesó el asesinato de su novia en 1971 y de 47 personas más entre 1964 y 1971.

José Antonio Rodríguez Vega, alias 'El Mata viejas', abusó sexualmente y mató a 16 ancianas en Cantabria entre 1987 y 1988, por lo que fue condenado a 440 años de prisión. Murió apuñalado en la cárcel de Topas el 24 de octubre de 2002.

O Francisco Diaz Escalero, el mendigo asesino, que confesó haber degollado 17 personas, la mayoría mendigos… y así un largo etcétera hasta llegar al caso de José Breton, asesinó a sus dos hijos de corta edad, al caso de Marta del Castillo, Diana Quer, y el más reciente del pequeño Gabriel.

¿Se puede defender en nombre de los “derechos humanos” a un psicópata asesino, a un monstruo terrorista capaz de poner un explosivo en un centro comercial a sabiendas de la gran matanza que puede causar?

Este es el quiz de la cuestión.

Las victimas de hoy son los familiares de los muertos, pero si salen de la cárcel, esas bestias inhumanas, es muy posible que las victimas podamos ser usted o yo.




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