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Hijos de Cain

EL BAR DE PEPE

El brutal asesinato del pequeño Gabriel, bautizado por todos como nuestro “pescaito”, ha desatado la indignación de todos los españoles, mejor dicho, de todo ser humano en el planeta.

Aunque faltan muchos detalles, se ha detenido a la presunta autora del crimen; se trata de la pareja del padre del pequeño. Por lo visto trasladaba el cadáver escondido en el maletero de su coche en el momento de ser detenida por la Guardia Civil.

Asesinatos, desaparecidos, especialmente mujeres y niños, se multiplican en nuestro país como un mal presagio de inseguridad ciudadana. Los ciudadanos empiezan a tener miedo, y se preguntan ¿estamos perdiendo los españoles la tan cacareada seguridad pública, que tantos beneficios nos trae de cara a los 78 millones de turistas que esperamos en este 2018?

Parece que las alarmas están en marcha y empieza a preocupar la oleada de asesinatos que se están produciendo en la piel de toro.
 El código penal, por mucho que se amplíe, por mucho que sea revisable o no lo sea, no evitará que el psicópata siga matando siempre que sienta el deseo de hacerlo.

Se sabe a ciencia cierta que el violador una vez que ha cumplido la condena impuesta y puesto en libertad, volverá a cometer el acto delictivo y utilizará el asesinato para que la víctima no pueda reconocerlo, es decir, no se conformará solo con violar a su víctima, además la matará. Aun sabiendo este extremo, los violadores siguen saliendo de prisión y siguen violando y asesinando como un bucle horrible e interminable.

Ante este escenario tan complejo, ¿hay alguna traza en nuestro ADN que indique algún signo de maldad? ¿Qué diferencia hay entre los genes de un asesino psicópata y una persona normal? Es importante que entendamos que no existen respuestas definitivas a estas cuestiones, ya que las enfermedades psiquiátricas son realmente complejas como para identificar un determinado gen candidato.

Sin embargo, desde hace tiempo se relaciona la aparición de comportamientos psicópatas con los niveles de serotonina. En particular, este neurotransmisor funciona como mensajero químico en nuestro sistema nervioso, y se ha especulado sobre su importancia en la regulación de la temperatura corporal, el humor, la ira o el apetito.

Como comentaba antes, las enfermedades psiquiátricas presentan una complejidad enorme para ser estudiadas. Sin embargo, algunas de las características de estos psicópatas son bien conocidas por todos, como es el caso de la menor respuesta emocional que presentan.

Sin embargo un informe de investigación, publicado en la revista Neuroscience and biobehavioral reviews, volvía a incidir en la relación entre el transportador proteico de la serotonina con posibles acciones violentas y/o agresivas.

En particular, el estudio profundizaba en “la caracterización de algún tipo de cambio en el ADN del gen que codifica para este transportador. Hasta ahora, se conocía que el alelo (Cada una de las maneras en que puede manifestarse un carácter o un gen) de mayor tamaño estaba relacionado con el estrés, la ansiedad o la depresión en individuos. Pero hallazgos recientes sobre la existencia de otro alelo de menor tamaño apuntaban a su influencia en el desarrollo de respuestas emocionales muy reducidas, un comportamiento muy típico de los psicópatas”.

A día de hoy, no existe una respuesta definitiva sobre la existencia de comportamientos psicópatas, violentos y agresivos y su relación con nuestros genes. ¿Dará alguna vez la ciencia con la solución a este complejo rompecabezas de la psiquiatría, la neurociencia y la genética?

Es esencial que sea prioritaria la investigación en este sentido. Un tratamiento adecuado, incluso desde la gestación, una mutación del gen podría producir un cambio importante en la solución a múltiples psicopatías.

La esperanza es que ya que sabemos mucho más sobre las causas del comportamiento homicida seamos capaces de detectar las señales de alarma e intervenir antes de que sea demasiado tarde.