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Fosa común cementerio de Las Palmas: Razones para una huelga de hambre

  • Published in Política Social

Tantos años de espera para poder abrazar los huesos de nuestros queridos muertos que ya parece que no queda esperanza, décadas enteras desde que aquel triste 29 de marzo de 1937, cuando balas fascistas asesinaros en el campo de tiro de La Isleta a mi abuelo Francisco González Santana, al alcalde comunista de San Lorenzo, Juan Santana Vega y al resto de camaradas y compañeros.

Ese día mi familia comenzó una lucha sin cuartel por dignificar su heroica memoria, para intentar recuperar unos restos arrojados como basura a la fosa común del cementerio de Las Palmas junto a cientos de republicanos fusilados, otros ejecutados a pie de fosa de un tiro en la nuca por falangistas y otros criminales vinculados al sanguinario golpe de estado del General Franco.

Estos 80 años han servido para que estos nombres manchados de sangre salgan a luz del mundo, se conozcan en cada rincón de la conciencia de las personas de bien que han luchado y luchan por un mundo mejor, por la liberación de la clase trabajadora.

Las familias queremos exhumar la fosa común del cementerio de Las Palmas, pero manos negras con nombre de concejal y sus esbirros sin muertos en ninguna fosa lo bloquean, tratan de que no se conozca lo que hay debajo de esa tierra, de esos vertidos, de esa cal viva, que los nombres de los genocidas jamás salgan a la luz, que la verdad siga oculta, pisoteada para siempre.

Se ha llegado a un acuerdo de exhumación con el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, hace escasas semanas, pero el grupo de gobierno del Ayuntamiento capitalino y al parecer también su alcalde Augusto Hidalgo, bloquean cualquier compromiso, que la máxima institución de la isla ejecute y financie la apertura, recuperación, identificación y sepultura digna de las cientos de personas que yacen asesinadas en este agujero del horror y de la muerte.

Eso jamás lo vamos a permitir y por todo ello, de no producirse una solución a esta justa reivindicación, comenzaré una huelga de hambre hasta las últimas consecuencias en la fosa común de este cementerio el domingo 1 de enero de 2017.

Soy consciente del riesgo que conlleva dicha acción, que me jugaré la vida, pero pienso que cualquier iniciativa por las cientos de miles de personas asesinadas y desaparecidas por el franquismo en el estado español lo merece, que seré solo un grano de arena más en esta causa invencible, donde tantas personas de bien dejan los mejores años de su vida por recuperar y dignificar a sus muertos.

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, dijo el presidente Salvador Allende, antes de ser acribillado por las balas fascistas en septiembre de 1973, este es el momento, el año 2017 comenzará para quienes seguimos creyendo en la democracia y la libertad con una acción histórica, la que seguramente ni ruborizará de vergüenza a quienes ejercen el poder para llenarse los bolsillos, los que entran en política para proteger el honor de los criminales y genocidas, los que solo en esta tierra asesinaron impunemente a más de 5.000 personas inocentes simplemente por pensar diferente, por ejercer su derecho a la defensa de un sistema democrático y de progreso.

Francisco González Tejera

http://viajandoentrelatormenta.blogspot.com.es