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La fiebre del cobre

José M. Balbuena Castellano

{mosimage}Estamos en una época de crisis, de robos, de estafas, y todo tipo de pillerías que se prodigan, no esporádicamente, sino con una frecuencia inusitada. Unos tratan de justificar la creciente delincuencia alegando que se debe al mundo tan desigual que tenemos, en el que unos pocos, que se estima en un 20 o 30 por ciento de la población mundial, acaparan la mayor riqueza  y el resto se las ve y se las desea para sobrevivir. 

Una parte de los desheredados recurre a cometer  hechos delictivos para no morirse de hambre, pero  también es verdad que determinadas personas o mafias lo hacen porque ese es su habitual medio de vida, del que extraen excelentes beneficios. Si encima habitan en algún país donde existe corrupción, el problema se agrava, porque la justicia y los gobiernos hacen oídos sordos, o se ven impotentes para controlarlos. Tampoco es una novedad el hecho de que en determinados paises tercermundistas los grupos mafiosos hacen sus tratos con policías, jueces y políticos.

Oímos constantemente que en España  operan bandas, tanto nacionales como extranjeras, que entran en fincas privadas y se llevan todo lo que pueden. Se convierten en cuatreros, robando  ganado: ovejas, cabras, vacas, caballos, o arramblan con cosechas, aceitunas, almendros, naranjas y toda clase de frutas y hortalizas, que después venden a  pocos escrupulosos receptores de estos productos, conseguidos ilegalmente. Se dan casos de que algunos  ladrones intentan vender sus rapiñas a aquellos a los que han robado, en el colmo de la desvergüenza..

Tengo unos amigos andaluces que están más que hartos de que le desvalijen sus cortijos y sus casas de campo. Generalmente, en  esas fincas suelen vivir guardeses o familias  de forma fija, pero no pueden hacer frente a estos individuos que vienen en grupos y se vuelven violentos si se les descubre y no es cuestión de liarse a tiros con los ladrones. Lo único que pueden hacer es llamar a la Benemérita.  Entre los años 2006 y 2013 han sido detenidas 2.700 personas relacionadas con estos robos. Se asegura que vendían la tonelada de cobre  a 10.000 dólares. La Guardia Civil  pone mucho empeño para detener a los autores de los robos, aunque, a veces están más que desbordados, por lo que sus jefes han pedido a los delegados de gobierno de las autonomías españolas que se aumenten las plantillas para hacer más efectivo su trabajo. Pero ya sabemos como está el panorama, con los reiterados  recortes del actual gobierno español.

 Últimamente, los amigos de lo ajeno se han especializado en el robo de cobre y se las ingenian para introducirse en los lugares donde saben que abunda. Las bandas de ladrones  deambulan a lo largo y ancho del país porque han visto en España su Eldorado para realizar todo tipo de fechorías. Los operadores ilegales del cobre robado lo compran para transportarlo  después en camiones a China, donde se cotiza muy bien.  El gigante asiático consume el 33 por ciento del cobre existente en el mundo.

La costumbre ha llegado también a Canarias, según se ha denunciado en fecha recientes. En el conjunto del país, sobre todo en zonas poco vigiladas, se meten  en descampados, campos de fútbol, fincas, almacenes de Telefónica, catenarias de trenes, compañías eléctricas, postes de alumbrado, instalaciones de regadíos, bombas, naves industriales, fontanería, e industria de telecomunicaciones, y hasta en escuelas y sitios donde sospechan que pueden rebañar algo. Ocurre a veces que en ese intento de robar cobre  se han electrocutado algunos ladrones.

En cuanto a los centros escolares, tanto en Canarias como en la Península, no sólo arramblan con  el cobre, sino que también se llevan ordenadores o cualquier otro aparato electrónico u objetos de valor que se guarden allí.

Un buen porcentaje de los 300.000 toneladas del cobre reciclado en España, es robado. O sea, que los compradores tienen consciencia de su procedencia  ilícita. Me supongo que en las islas, el robo de cobre tendrá un mercado más reducido, al contrario de los que ocurre en la Península, donde es más fácil de transportar y comercializar. De todas formas, siempre encontrarán receptores locales que se las ingenian para sacarle provecho a lo hurtado.

Las víctimas de estos robos instan a las autoridades, y principalmente a la Justicia, a que tomen medidas más drásticas y que se obligue a ampliar la vigilancia en los lugares  que atraen a los ladrones de metales y, al mismo tiempo, se endurezcan las penas.  El pasado año fue detenida en Madrid una banda de trece personas,especializada en el robo de cobre. Se ha informado también que , por poner un ejemplo, en los  Rodalies de L,Espluga de Francolí, en Cataluña,  se produjo un robo de cobre que afectó a más de 200 trenes y  perjudicó a 60.000 personas. Hay una banda de ladrones a la que se le han imputado nada menos que 26 robos de cables de cobre. Adif y la Renfe son dos de las empresas que más daños han sufrido a causa de estos latrocinios. Según fuentes de la Guardia Civil se han intervenido en los últimos cuatro años 2.600 toneladas de este material, procedentes de robos realizados en tendidos eléctricos, fábricas, almacenes, pozos, campos eólicos, etc.