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El cuarto poder, el color del dinero (I Parte)

EL BAR DE PEPE

Siempre lo he dicho y hasta hoy nadie me ha convencido de lo contrario, todos tenemos un precio. La diferencia entre la dignidad y la mierda estriba en la cantidad de ceros a la derecha de la cifra del cheque o la transferencia, o sea el dinero por el que te puedes pringar hasta el tuétano.

Es decir, el que les está escribiendo este rollo lo hace desde la perspectiva de la experiencia vital, porque si es cierto que en más de una ocasión he recibido cantos de sirenas, encantadores de serpientes, y alguna que otra proposición indecente que siempre rechace, y no por mis cualidades de plumilla honrado y cabal, fidelidad a mis ideales, y otros rollos batateros made in monje budista, no, nada de eso. Lo hice porque por la “pasta” que me ofrecían no valía la pena mirarte en el espejo y echar un escupitinajo en tu cerebelo.

Hoy en día los propietarios del llamado 4º poder, padecen diarrea mental y física, estoy convencido que tienen más miedo los medios de comunicación social en el siglo XXI que en pleno siglo XX con la dictadura franquista.

Siempre existen medios, pocos y cada vez menos, que se resisten a la censura impuesta por partidos políticos e intereses empresariales la mayoría de las veces delictivos. En mi próximo libro “El pringao”, relato casos verídicos de compra de voluntades a base de dinero encubierto bajo el concepto de “publicidad subliminal”. Uno de los más sangrantes, por el riesgo a la salud de la población, fue el silencio tácito de la radio, tv. y prensa en la isla de Tenerife con la Compañía Española de Petróleo (CEPSA) y la emisión de gases tóxicos que durante años estuvo y está contaminando la población de la capital tinerfeña. Los datos de emisión de gases   en el que la presencia del principal contaminante emitido por el refinado de petróleo, el dióxido de azufre (SO2) fueron silenciados durante años.

El SO2 es higroscópico, es decir, cuando está en la atmósfera reacciona con la humedad y forma aerosoles de ácido sulfúrico y sulfuroso que luego forman parte de la llamada lluvia ácida. El dióxido de azufre (SO2) también se ha asociado a problemas de asma y bronquitis crónica, aumentando la morbilidad y mortalidad en personas mayores y niños.

El azufre es un veneno altamente nocivo para la salud de las personas, aunque podemos ser más resistentes que otras criaturas que cohabitan con nosotros en esta región. Por ejemplo, el nivel de 0,3 µg por metro cúbico de aire es un valor que implica potencial riesgo para la salud humana, pero para los árboles, un valor de 0,2 µg ya es muy grave. Aquí hemos sobrepasado todos los estándares permitidos. En 2015 el valor más alto fue de 7 µg/m³ en agosto. Si se hace una media anual con estas variables de la estación de la piscina, se observa cómo las concentraciones de SO2 alcanzaban los 9 µg/m³ en 2012 y casi 11 en 2013.

Mientras esto sucedía, mientras los casos de alergias de asma bronquial afectan singularmente a los tinerfeños (este tipo de enfermedad en la población infantil es especialmente grave) los canarios protestábamos sin el eco de los medios de comunicación que, vendidos al mejor “postor”, ignoraban la gravedad de los hechos alegando que no era necesaria una “alarma social injustificada”.

Basta la llamada del “tonto útil” (léase jefe de gabinete de prensa) para causar la diarrea física y mental del director o propietario del bodrio informativo, que echando culpa al “pregonero” se excusa bajándose los pantalones y dejando su trasero al aire a los efectos que estime pertinente el garrulo de turno empresarial.

El tema es tan asqueroso que en el año 2002 denuncié públicamente el choriceo de la playa de las Teresitas y la implicación del ayuntamiento tinerfeño en el tema, a las dos horas de hacer dicha información, recibí la llamada del pringao para pedirme que rectificara mis manifestaciones, por supuesto desde las propias antenas del chiringuito radiofónico mande a tomar por saco a su director. Hoy 15 años después, desde la misma sintonía escucho a los “valientes tertulianos” mudos ayer, gritar y rasgarse los… por el robo efectuado por el alcalde y su cuadrilla de gánster que yo había denunciado 15 años antes.

En el caso anterior la emisora esperaba, ansiosamente, una suculenta “subvención” que provenía del Ayuntamiento tinerfeño. Ya lo dijo aquel… “más cornás da el hambre”.

(continuará)
 

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