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13 en el banquillo

  • Published in Justicia

El BAR DE PEPE

Entre cañitas, montaitos de lomo, algún vinito del país, en el bar de Pepe la gente escucha Radio San Borondón, esa radio que se ha convertido en la voz del pueblo canario. 

Está retransmitiendo el juicio sobre el llamado “pelotazo de las Teresitas”, o sea un entramado de lujo montado por un abogado y, por supuesto, con la complicidad de empresarios y políticos. Porque sabrán ustedes que el tema de la playa santacrucera de las Teresitas tiene un cerebro, un cerebro que supuestamente urdió y creo la forma para lucrarse el propio y como no, a una docena de personajes de la política y empresa tinerfeña.

Si hacemos un breve repaso de la historia de la playa artificial, veremos que todo el proceso ha estado inmerso en más de un lio de mil pares de cojones de pato ganso. Porque la playa no era tal playa, era un inmenso cascajal de piedras donde pocos lagartos podían ponerse al sol y caminar por encima descalzo era una temeridad, digamos que llegar al agua se ofrecía como una aventura si no te pegabas una leche contra el “empedrao” y así estaban las cosas para los bañistas chicharreros en los años 60. A todo esto, unos propietarios de terrenos en el lugar tuvieron la excelente idea de agruparse en una Junta de Compensación con el objeto de crear una playa artificial y urbanizar la zona creando un reducto turístico capitalino, el proyecto fue del agrado de todos y tanto el Cabildo de Tenerife como el Ayuntamiento estuvieron dispuestos aportar dinero suficiente para acometer el proyecto.

Muchos fueron los propietarios que aportaron sus terrenos, otros no, pero con el proyecto aprobado por el Ayuntamiento y los 100 millones de las antiguas pesetas pusieron en  marcha la playa artificial, Problemas los hubo y de todos los colores, pero al final y allá por el comienzo de los años 1970, los chichas teníamos una hermosa playa de arena sahariana “sin huevos de alacrán”, donde retozarnos cómodamente.

En un principio el PGOU dotaba a la primera línea del frente de playa la posibilidad de construir una altura máxima de 17 plantas, todo un chocho para mucho aventureros del cemento turístico que no dudaron en invertir en los terrenos de la Junta de Compensación Playa de las Teresitas, pero el negocio estaba muy fragmentado y pegar un pelotazo se hacía difícil. Empresas como Martesa o Tuplaya junto con inversores de la colonia hindú, alguna cadena hotelera y un importante empresario tinerfeño de origen libanés hicieron sus reservas e incluso alguno ingresó importantes cantidades de dinero supeditando la compra a la licencia de obras del consistorio capitalino, esto sucedía por el año 1984/1985. La historia es conocida por todos, la fuerte oposición del Psoe y la Dirección General de Costas con sendas denuncias al PGOU del, por entonces en ATI y concejal de urbanismo José Emilio García Gómez había prometido a todos los compradores del parcelario de la Playa de las Teresitas.

Pasaron los años y aquellos inversores se fueron desmoralizando y algunos murieron en el intento. Hasta que un buen día recibieron la llamada del abogado de la Junta de Compensación con una “propuesta que no podrían rechazar” la anulación de los contratos de compra y venta privados con la devolución del importe satisfecho a cuenta y en algunos casos con algún dinerillo de más por las “molestias”. La mayoría aceptaron el trato, cansados de esperar la oportunidad del negocio del siglo y viendo como todo eran problemas claudicaron ante el avispado abogado que, lógicamente, guardaba sus cartas debajo de la manga al estilo del mejor tahúr del oeste norteamericano.

En el año 1999 advertí a Miguel Zerolo que el tema de las Teresitas olía a cuerno quemado, me contestó que él estaba seguro que la operación que se fraguaba por aquellos momento y que  ya era vox populi, era todo una verdadera y “presunta estafa al erario público”. Vender la totalidad de los terrenos de la JCPT a Inversiones Las Teresitas por 5 mil millones de las antiguas pesetas y que el Ayuntamiento de Tenerife comprase solamente una parte de la totalidad de los terrenos por 8.500 millones no se necesitaba ser un Sherlock Holmes para descubrir el choriceo que se estaba perpetrando. máxime teniendo en cuenta que los terrenos objeto de la compra y venta fueron cedidos al Ayuntamiento santacrucero en el año 1967 por la propia Junta de Compensación existiendo escrituras de la cesión que acreditaba el citado acuerdo entre las partes. Alguien o muchos fueron los que estaban interesados en hacer desaparecer esos documentos, desde la propia Junta hasta los “nuestros”, nuestros administradores que vieron como si se hacía público el tema se les iba el chollo al carajo.
La Justicia, como siempre lentísima y prácticamente obsoleta por lo de lenta, después de 10 ó 15 años de cometidos los “presuntos delitos” ha sentado en el banquillos de los acusados a 13 actores de esta supuesta estafa, uno de ellos, Miguel Zerolo, ya ha sido condenado por malversación de caudales públicos hecho sucedido, al igual que la trama de la playa de las Teresitas, en su etapa como Alcalde – Presidente del Ayuntamiento de Santa Cruz de Santiago de Tenerife.

El chollo daba para todos, comprar voluntades era cuestión de los empresarios más habituados al compadreo que al negocio, más acostumbrados a “comprar barato y vender muy caro”, y a creerse que las islas Canarias eran, y posiblemente lo sigan siendo, una especie de autonomía absurda donde siempre mandan los mismos y que desde hace más de 30 años Coalición Canaria, anterior Agrupación Tinerfeña de Independientes, montaron un chiringuito político al mejor estilo de republica bananera, donde cohabitan los cuatro mangantes de siempre con los “egipcios” de toda la vida.

En el banquillo de los acusados de los juzgados de Santa Cruz de Tenerife hoy se sientan los dos empresarios propietarios de Inversiones las Teresitas S.L., el ex alcalde y numerosos ex concejales de todos los partidos políticos que “supuestamente”  se lucraron del “pelotazo” que seguramente y desgraciadamente más tarde que pronto acabaran con sus huesos en la cárcel, esto sí que sería ejemplarizante para los que siguen metiendo la mano en la caja de todos, para los que se creen que el pueblo es de borregos y que ellos son los llamados para la “gloria”. Meter en el talego a estos 13 supuestos chorizos de guante blanco será justo y necesario.