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Sin imágenes

Y la ilusión?

  • Published in Economía

Odalys Padrón. Primera co-secretaria de Alternativa Socialista

{mosimage}Históricamente, éstos son tiempos de buena voluntad, de reencuentros, de volver a casa, de buenos deseos e incluso de eso que llaman felicidad. En esta época todo el mundo es bueno, la maldad, la envidia y el desprecio parecen desaparecer de la faz de la Tierra, el problema es que en enero, con las rebajas, volverán.

Tiempo de iluminar la ciudad. Todo el año hablando de austeridad y en estas fechas desde primeros de diciembre tenemos derroche lumínico. Es curioso recordar como año tras año nos cambian el horario para, según dicen, ahorrar energía; sin embargo llega la navidad y se olvidan de eso que llamaban “ahorro energético”.

Lo que parece imperar es ese consumo desaforado e irresponsable. Es una de las épocas del año de más gasto pese a que asociaciones, ONGs y diversos colectivos reivindican consumo alternativo y responsable. Y es que la coherencia parece difuminarse con los anuncios navideños y mucha gente entra en una vorágine que termina con una borrachera consumista que afectará al bolsillo durante algunos meses.

Lo más característico de la navidad son los villancicos y todas las canciones denominadas “de navidad”. Cada diciembre las rescatamos del baúl de nuestros recuerdos, incorporamos las nuevas versiones y nos encontramos tarareándolas nada más por los primeros acordes. Según un grupo de científicos daneses el espíritu navideño se encuentra en el cerebro que produce cambios en la oxigenación y en el flujo de la sangre en respuesta a la actividad de las neuronas. Aunque luego advierten que éstos resultados deben ser interpretados con cautela.

Así que imbuyéndome de espíritu navideño deseo que la justicia social deje de ser una quimera y se convierta en una realidad; que los trabajadores tengan sueldos justos donde se reconozca su esfuerzo, su valía y su dedicación; que el paro sea algo residual porque haya trabajo a raudales; que a las mujeres se las respete y valore en igualdad de condiciones; que los mayores no sufran de ansiedad porque el fondo de pensiones disminuye alarmantemente; en definitiva, que no perdamos la ilusión.