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Cultura

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Cuba, la isla en verso

Siempre soñé con ir a Cuba. Y después de varias tentativas frustradas, por fin llegó la oportunidad: mezclar literatura y ocio. Y tuve suerte porque nos invitaron al “Sexto Encuentro de la Isla en Verso” en la isla caribeña. Un Congreso de escritores en los que participaron españoles y una decena de países latinoamericanos. El objetivo era interrelacionar la poesía, la cultura, brindar una oportunidad de encuentro y reafirmación de la diversidad.

  • Escrito por Rosario Valcárcel
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 505

Cuba: la difícil transición, la magua de los canarios y un encuentro de escritores

Volvimos a Cuba 29 años después para una visita muy intensa en la cual recorrimos 2000 kilómetros de carretera, desde La Habana a Holguín y desde Holguín a Pinar del Río, de extremo a extremo a través de las ciudades más conocidas. Cuba con sus verdes, Cuba con sus huertas y sus vegas y La Habana Vieja, una auténtica joya en restauración. Territorio fraternal donde los cubanos te consideran uno de ellos, aunque esté casi olvidado el enorme aporte de los canarios. La excusa fue un encuentro de escritores, sexta edición de La Isla en Versos, al que acudimos con ayuda del programa Canarias Crea, en el que los participantes de aquí tuvieron protagonismo, y en el que más de 50 escritores latinoamericanos y europeos hicieron sus aportaciones.

  • Escrito por Luis León Barreto
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 266

Machismo contra feminismo y viceversa

EL BAR DE PEPE

“Una noche fui a un bar, conocí a una hermosa mujer, conversamos toda la noche, nos reímos, coqueteamos, la invite a varios tragos, a las 5 am llegó un tipo, la tomo del brazo y la llevó al baño, tuvieron sexo y luego ella se fue con él. Pero no importa yo tuve la posesión toda la noche”
Atentamente: Pep Guardiola.

  • Escrito por Joaquín Hernández
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 474

Saludo militar y protocolo civil

EL RINCÓN DEL BONZO

Se ha suscitado cierta polémica por la aplicación obligatoria del saludo castrense de la policía local uniformada a los cargos públicos en el ejercicio, ambos, de sus respectivas funciones.

Conviene disponer de un lugar para cada cosa, y todas colocadas en su sitio. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, excepto la Guardia Civil, no tienen condición militar y no parece que el mero hecho de utilizar uniforme, gorra incluida, justifique una regla protocolaria que no corresponde por ajena.

El saludo militar, sobre cuyos orígenes se ha especulado con todo tipo de suposiciones, es un gesto que manifiesta respeto por la jerarquía, asunción de la disciplina, educación entre iguales y deferencia hacia el superior. Las normas de uso y aplicación, son tan estrictas como competen al propio ámbito de su ejercicio. Desde el ritual y garboso toque al lado derecho de la visera de la gorra, con la palma de la mano extendida hacia adentro, sobre la marcha si se va caminando, o acompañando el taconazo prusiano para cuadrarse a pie quieto, hasta la firmeza del “saludo con armas”, que consiste en, desde la posición de “firmes” y con el arma larga –fusil o similar; bayoneta calada o no– apoyada la culata en el suelo, pegada al costado izquierdo y sujeta con esa mano, se cruza el brazo derecho con energía hacia el hombro izquierdo con la palma  extendida abajo paralela al suelo.

O el vistoso saludo con el sable desenvainado; usado en ceremonias de alto copete cuando, en un pase de revista a la tropa formada, la autoridad a la que rendir honores, militar o civil, recibe el homenaje del oficial al mando, quien con el sable apoyado en el hombro derecho, para saludar y despedir al homenajeado, se cuadra con el taconazo correspondiente, a una distancia de respeto, lleva la empuñadura a la altura de los ojos con la hoja vertical hacia arriba, y en una secuencia continua, baja la punta al suelo y vuelve a subirla hasta la cara para luego apoyarla de nuevo en el hombro. El inconveniente surge cuando el Excmo. Sr., o Sra., no conoce el protocolo y con toda su amabilidad se acerca con la mano extendida para corresponder al teatral saludo. Con ánimo de no descomponer demasiado la figura, el oficial tiene que cobijar eventualmente el sable bajo el brazo izquierdo y dejar libre la mano derecha para el afectuoso apretón de despedida.

Rituales, en fin, que simbolizan ciertos valores de cortesía, respeto y buena educación… entre otros.

No parece adecuado ni razonable pretender imponer reglas ajenas en otro  contexto específico que poco o nada tenga que ver con el original. No creo que sea aceptable de buen grado para un agente uniformado tener que rendir una especie de pleitesía gratuita ante Ilmos. Sres., o Excelencias cuyo título les da derecho a ese tratamiento, en teoría, por razón de su cargo o dignidad y empleo; cuando en la práctica, y por mor de las listas cerradas, la condición de ilustre o excelente no respalda demasiado a algunos como  de distinguida prosapia.

En cuestión de protocolo debiera exigirse respeto a quienes alardean de incumplirlo con irrupciones poco presentables en foros institucionales, donde se vulneran impunemente normas de conducta básicas y comportamientos de educación elemental en forma de camisas desharrapadas, pelambreras grotescas y desaliño general para ostentar una contracultura que no debiera tener cabida en sedes que representan la dignidad de todo el pueblo.

Es una falta de respeto para los miembros de los cuerpos de seguridad del Estado que tengan que cuadrarse por obligación ante la presencia de quienes ofrecen una imagen marginada, desde la que rechazan, además, cualquier síntoma de calidad en el comportamiento cívico.

Puedo no estar en lo cierto y, cómo no, acepto discrepancias emitidas con cortesía y buenas formas para poder debatirlas. Pero el sentido común que me dicta la importancia incuestionable del fondo, también me sugiere que la forma debe ser expresión de la realidad que va dentro.

www.elrincondelbonzo.blogspot.com




  • Escrito por Carlos Castañosa
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 511

Mentes salvajes en entornos domésticos

De acuerdo con la Teoría de la Evolución darwinista, los seres vivos de La Tierra se han desarrollado diversificándose a partir de diseños antiguos y agrupándose, por compatibilidad reproductiva, en especies. Así, los seres humanos, no siempre hemos sido como ahora, ni siempre hemos sido una única especie.

  • Escrito por Xavier Aparici Gisbert
  • Categoría: Cultura
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Desde mi ansiedad, Ginés Lao Mendoza

El personaje que Woody Allen interpreta en sus películas podría ser un buen reflejo de una persona que sufre un trastorno de ansiedad generalizada.

  • Escrito por Rosario Valcárcel Quintana
  • Categoría: Cultura
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Analfabetos

EL BAR DE PEPE

En estos días, como en todos los años por estas fechas, se sacan al aire los trapos sucios de la cultura española.

  • Escrito por Joaquín Hernández
  • Categoría: Cultura
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Los Canarii, políticamente, pintamos poco

El título escogido viene a pelo de brocha, diríamos, utilizando un término acorde con el arte pictórico, que, técnica capaz, dependiendo de la mano y cerebro hábil que utilice los pinceles, de culminar una bella o pésima obra; eso, salvas sean las diferencias, es lo que viene ocurriendo en unas islas, dicen, afortunadas, parte de la Macaronesia, ancladas en el  Océano Atlántico Noroccidental africano, sujetas a los vaivenes de una clase dominante, históricamente, alejada de los intereses o sentires de los pobladores canarios.

  • Escrito por Juan Francisco Ramírez
  • Categoría: Cultura
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La cultura de un pueblo se puede medir...

La cultura de un pueblo se puede medir desde varias perspectivas

EL RINCÓN DEL BONZO

La más reseñable –como tópico atribuido a Gandhi– habla de “por cómo su gente trata a los animales”. Irrefutable sentencia. Otras citas aluden al nivel intelectual de sus gobernantes.

  • Escrito por Carlos Castañosa
  • Categoría: Cultura
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Maltrato animal

La primera vez que vi a Maiden, supe que no era el gato con botas que yo había conocido en mi niñez, ni el de Shrek y mucho menos el negro de Allan Poe. La primera vez que la vi me provocó la misma impresión de aquellas historias literarias de animales humanizados que, inventados por seres humanos, me desataban pánico. Miedo, el mismo que me originaba aquellos cuentos de ogros y brujerías de mi infancia, tanto que lo recuerdo como la única cosa que parecía proporcionarme desasosiego.

  • Escrito por Rosario Valcárcel Quintana
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 529

Dunia Sánchez Padrón, Abstraismo

El pasado jueves, día 9 se presentó en la sala Domingo Rivero la exposición de Dunia Sánchez titulada Abstraismo. Permanecerá abierta hasta el día 20 de marzo del 2017.

  • Escrito por Rosario Valcárcel Quintana
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 587

Un obispo fanático

 

En realidad son muchos los obispos fanáticos que sintiéndose “heridos” en su fe, no dudan en cargar contra todo y todos los que atreviéndose a manifestar o practicar acciones personales o colectivas, que con arreglo a sus criterios y cánones religiosos establecidos por la iglesia, pretenden que sean el “santo y seña” para todos los ciudadanos y de obligado cumplimiento.

  • Escrito por Antonio Aguado Suárez
  • Categoría: Cultura
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Reinonas

EL BAR DE PEPE

Banalizar el tema de la gala de Drag Queen, en el carnaval de Las Palmas de Gran Canaria diciendo que “la sociedad española está acostumbrándose a llamar la atención a base de trasgredir las normas establecidas” me parece de una ingenuidad digna de un adolescente anti sistema y revolucionario, e incluso estos, los anarquistas, estoy convencido están en contra del mal gusto y de la chabacanería.

  • Escrito por Joaquín Hernández
  • Categoría: Cultura
  • Visto: 502

De masones, dioses, ateos y agnósticos

Vivimos en el barrio erróneamente denominado El Zardo, le sobra la zeta pues Sardo con ese era el apellido de un eclesiástico originario de Cerdeña, Italia, que poseyó estos terrenos de medianías por encima de Almatriche, antiguo municipio de San Lorenzo. Y tanto en Gran Canaria como en el piso de La Palma solemos hacer cenas para tertuliar con ocho o diez comensales. Tertulias que incluyen lecturas de relatos y poemas de los presentes. En la última, con estufa, chimenea, buen Rioja e incluso aguardiente de Las Manchas, pasamos un buen rato. La cosa empezó antes de las nueve y acabó a las cinco en punto de la madrugada y a ella asistieron dos masones de distintas logias, un par de empresarias, una trabajadora social, profesoras de primaria y de enseñanza media en activo y jubiladas, y un fotógrafo argentino que ha venido huyendo del clima y la contaminación de Torrejón de Ardoz. Además estaba el escribidor que suscribe, todos en la franja de edad entre los 50 y los 70. Jóvenes viejos o viejos que, con esto del alargamiento de la esperanza de vida, se niegan a dejar de ser jóvenes, abominan del alzheimer. Entre otros temas hablamos de la radicalización de Podemos, de los conflictos del momento, de los ritos de las distintas religiones, de la mala fama de la masonería quizá porque al general Franco le negaron su ingreso y de las actitudes y/o expectativas ante eso que llamamos el más allá.

Cuando murió aquel buen alcalde que fue Juan Rodríguez Doreste, con la catedral repleta, el entonces obispo Ramón Echarren, a quien teníamos por hombre progresista, ni corto ni perezoso anunció que, puesto que el alcalde había manifestado su condición de agnóstico, no iba a realizar los tradicionales actos fúnebres. De modo que pidió que los presentes rezáramos un Padrenuestro, y ahí acabó la cosa, no sin la decepción de buena parte de los reunidos. Porque agnósticos somos quienes dudamos y no podemos afirmar ni negar la existencia de Dios. Agnóstico significa gente sin un conocimiento definitivo y taxativo de la divinidad, y es una respetable. Los agnósticos no afirmamos ni negamos a Dios, porque la idea de Dios es demasiado absoluta y en nombre su nombre se han cometido demasiadas barbaridades.

Somos un país en el cual mayoritariamente nos declaramos cristianos, ya que hemos nacido y crecido en un sistema cultural cristiano. Otra cosa es que haya muchos o pocos practicantes, que en realidad son pocos. Y es que las religiones y los códigos culturales tienen cosas irracionales. Por ejemplo los judíos y los musulmanes no pueden comer cerdo, los chinos aman la carne de perro, los indios del Amazonas comen hormigas, en Tailandia gustan los gusanos, los hindúes no pueden ingerir carne de vaca. En una ocasión un amigo uruguayo de religión judía se puso a comer jamón y yo se lo reproché, a lo que me contestó que en Tel Aviv los supermercados están repletos de jamón español. En el Génesis y en el Levítico el dios de los antiguos hebreos considera al cerdo como ser impuro, bestia contaminante. Muchos siglos más tarde también Alá reveló a su profeta Mahoma que el cerdo es horroroso. ¿Por qué las religiones y los sistemas culturales son tan poco transigentes? ¿Por qué Dios iba a estar preocupado por el cerdo si hace mucho que la enfermedad de la triquinosis está controlada?

Los masones fueron condenados por el franquismo y por el papado, aunque hay muchos masones que se confiesan cristianos. En los países protestantes hasta los reyes y los presidentes de gobierno suelen ser miembros de la masonería, por ejemplo se cree que Obama es masón grado 32 de una logia de rito escocés. Si Juan Rodríguez Doreste era agnóstico, socialista y además masón ¿acaso cabe pensar que por ello fue un mal hombre y como consecuencia ha ido a parar al infierno llameante del que nos habla la tradición? Me parece que resulta complicado aceptar la idea de un Dios cruel y vengativo, es más: si la familia de Rodríguez Doreste es una familia en la que hay creyentes ¿por qué no se le podía oficiar un funeral al modo habitual en nuestro sistema de valores? Curiosamente, el sacerdote Manuel Guerra Gómez, experto en sectas, estima que en esta sociedad relativista y laicista la masonería está infiltrada en el PSOE y el PP. Autor del libro Masonería, religión y política, estima que la infiltración de la masonería en el Partido Popular se está realizando “según lo proyectado” con el control del PP gallego, el canario y el vasco. Para él, los masones “están infiltrados en la sociedad española de forma secreta” y “gracias a eso son más eficaces porque no sabes quiénes son y si han dejado de serlo”.

El más allá es una expectativa grandilocuente, a la que sin embargo se han agarrado todas las civilizaciones. Dada nuestra debilidad, necesitamos confiar en un Ser superior que todo lo ha creado y que nos reserva una segunda oportunidad. Pero si nada es eterno, si cuando se te muere tu mascota admites que nunca jamás vas a volver a verla, si todos los seres y los objetos de este planeta son efímeros ¿es lícito pensar en que vamos a conseguir alguna forma de permanencia? Tal vez el creernos merecedores de otra vida tras la muerte nos convierta en seres demasiado pretenciosos. Las religiones prometen la resurrección, necesitamos ese consuelo por no asumir la tragedia de nuestra derrota, puesto que nacemos para morir. ¿Pero acaso la muerte es un mero tránsito, un viaje hacia otra dimensión ya que somos energía y la energía no se extingue sino que se transforma? Hubo una película titulada 21 gramos, porque supuestamente tal es la pérdida de peso corporal en el momento de la muerte, ese sería el peso del alma. Pero claro que no se ha podido probar.

Ya en plena madrugada, con el fresco que viene del Guiniguada a 12 grados, disolvimos la reunión y nos fuimos tan contentos a la cama sabiendo que no habíamos resuelto nada. Para que haya más emoción y más debate en la próxima. A fin de cuentas, los amigos son lo mejor de este mundo y es genial reunirlos de vez en cuando, poder discrepar o poder matizar opiniones recordando aquello de Sócrates: “Solo sé que no se nada y, al saber que no sé nada, algo sé; porque sé que no sé nada”.


Blog La Literatura y la Vida




  • Escrito por Luis León Barreto
  • Categoría: Cultura
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Carlos Jarabo: notario ...

Carlos Jarabo: notario entre la novela y el saxofón

El notario tiene la obligación de asistir a cualquier particular o “acto público” que reclamen sus servicios. Si acaso “negare sin justa causa la intervención de su oficio, incurrirá en responsabilidad […]”. Así viene dictado desde 1862. Por tanto, planteamientos éticos, políticos, religiosos… son exclusivamente privados y no puede esgrimirlos para negarse cuando lo citan con el fin de dar fe pública.

Pero sí puede narrar y, tras su experiencia, plasmar acontecimientos previsibles por él. Le sucede al notario – novelista don Carlos Jarabo Rivera, cuyo mundo ajeno al despacho también se llena de sones musicados por el saxo tal la lira sonora de Tomás Morales. Lo mismo en conciertos de primera juventud, la Banda de Música  moyera –polipentagrámico ser humano este hombre- o en cualquier órgano de iglesia (desde los 15 años, colegio de curas). Y a solas, en la intimidad de un afinado piano… o con el benjamín de los órganos, el armonio (harmonio), armonía (harmonía).

En efecto: Carlos Jarabo novela un sector de la vida misma, como su admirado Blasco Ibáñez. Pero siempre con grandes dosis de ficción y hábiles estrategias técnicas. Así, por ejemplo, la hipérbole, exagerado planteamiento de situaciones: el cliente de un banco (novela La venganza) solicita 200 000 euros. El director –extremada caricatura- eleva el préstamo a 500 000 “para que estés cubierto ante imprevisibles gastos, dice. Ya no eres un cliente, ¡eres un amigo. Tutéame!”. (Desdichado solicitante el protagonista: cayó en la trampa. Inmediatamente contrata con el mismo banco seguros del despacho, de crédito, de vida, plan de pensiones… sin leer la letra chica. Sus padres perderán el piso puesto como aval.)

Carlos Jarabo, novelista, dispone de recursos para exagerar y hacer atractiva su obra. Por ende, tiene plena libertad: combina entorno y fantasía. Así, nadie le puede negar el derecho a partir de su medio vital y profesional con la intención de traspasarlos y arribar a fábulas, mitos o ficciones... a la manera de La Odisea, poema épico griego: acabada la Guerra de Troya (hecho real), Odiseo (Ulises) emprende la vuelta a su reino. Empleará una década, pues será víctima de caprichos o designios divinos. Y se enfrentará a fantásticos acontecimientos (bolsa de los vientos, cíclopes devoradores de hombres, cantos de sirenas…).

Carlos Jarabo vio con nueve años de antelación (La Venganza fue publicada en 2009) la terrible sacudida de nuestra economía (quimera del ladrillo, cierre de créditos, hundimiento de empresas). Significó, a la vez, el aceleradísimo beneficio del sector bancario a base de préstamos fáciles en apariencia dadivosos, ventas de acciones… (“El CGPJ organiza un plan de urgencia ante la avalancha de demandas de cláusulas suelo”, titularon varios periódicos ayer.) Impactado en su condición de hombre reflexivo, justo y honesto, Carlos Jarabo exagera situaciones “para que dieran risa de lo malos que son los malos”. Sin embargo, matiza: “Yo denuncio situaciones, no a instituciones. A fin de cuentas los clientes –acaso embriagados por su propia sinrazón- firmaban todo, como el protagonista de La venganza”.
   (Mi interlocutor guarda silencio y fija la mirada en el vacío mientras sorbe la manzanilla sin azúcar. Muy serio, casi en rigor físico total. No quise interrumpirlo: imaginé fuertes impactos en su conciencia social, la cual garantizo y pregono. Realmente, él daba –por obligación- fe pública de tales legalizados contratos. Y tal como sabemos de algunos, quizás la propiedad recién adquirida formaría parte, con el tiempo, de la cartera bancaria. (Yo añado: ¿de cuántos desahucios, estimado lector, ha sabido usted por las noticias?) Pero el empecinamiento del solicitante supera raciocinios y meditaciones: “¡Dígame dónde tengo que firmar! ¡Queremos el apartamento en la playa y el coche nuevo! ¡Este crédito es a muy largo plazo!”. Sin embargo, “Nunca se planteó cómo iba a pagarlo: estaba convencido del “milagro económico”).

la experiencia juvenil con los agustinos había sido magistral: no aprendió inglés, pero sí disciplina a base de guantazos. Y para acabar con las flagelaciones, desarrolló agudezas: se convirtió en un maestro de vericuetos lingüísticos, incluso sin pudor, pues “con los curas aprendí a embaucar con inteligencia y defendía mi palabra mientras los miraba de frente. Era pura autodefensa”. Supo, desde precoces edades, cómo caer bien a quienes solo entendían la razón de la sinrazón: “Agradezco a los curas tal perfecto magisterio”.  También es cierto que se granjeó su confianza: solo él sabía tocar el órgano…, sueldo que se ahorraban los agustinos. (Hoy pinta mientras suena de fondo Johann Sebastian Bach. A la vez, repasa con sus hijos la clase diaria de chino.)

Hace años de nuestra amistad. Por eso sé de su conciencia humana, de la ética personal, de comprensiones ante dramas y tragedias ajenos como, por ejemplo, el terrible calvario que significa hacer a un padre heredero de su propio hijo, fallecido días atrás. Le impacta su actuación: “A fin de cuentas, soy un tipo extraño para él; tal vez me ve como persona absolutamente insensible: solo le hablo de papeles, firmas… Y, sin embargo, hablamos de su hijo, adulto recién muerto. Es muy duro. Pienso en mis hijos y lloro en silencio el dolor de aquel padre”.

Por su rigor ético le impactan los usureros, personas beneficiadas legalmente ante impotencias ajenas: “A veces el solicitante del préstamo me pide consejo. Pero es el dinero o el embargo de su vivienda: no tiene elección, me contesta”. Se ve, no obstante, compensado en lo personal cuando pone de acuerdo a hermanos distanciados por motivos de herencias o si articula jurídicamente con éxito ante graves situaciones. Y se siente correspondido cuando logra tranquilizar a alguien desesperado a punto de cometer un disparate…

Tras casi dos horas silenciamos las palabras, ya nocturnas. (Contra ellas nada pudo el sobredimensionado grito de una persona tras el gol del Barça.) A Carlos Jarabo lo sentí natural y sencillo, humano y respetuoso. Diez años después, como siempre, el mismo. De ahí mi respeto. 

  • Escrito por Nicolás Guerra Aguiar
  • Categoría: Cultura
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La liberación de la mujer, Anaïs Nim

La liberación de la mujer, Anaïs Nim y Néstor de la Torre

Ida y vuelta

Desde que en 1949 Simone de Beauvoir publica El segundo sexo entendemos que una mujer no nace sino que se hace según los condicionantes sociales. En los años 60 del pasado siglo hubo felices acontecimientos: saltaron a la luz la revolución sexual, la liberación femenina, las protestas de los hippies y la lucha contra la discriminación racial. La idea de que la mujer viene al mundo para ser esposa, ama de casa y madre estalla en pedazos cuando Betty Friedan publica La mística de la feminidad, 1963. Dos años antes, en 1961, en EEUU son aprobadas las píldoras anticonceptivas, con lo cual ellas asumen el control sobre su cuerpo; la sexualidad se separa de la mera reproducción, lo cual realza el placer y el erotismo, caen en el olvido las prácticas conyugales con la luz apagada y la actitud pasiva de la esposa. Tras siglos de represión y condena de las religiones, llega la libertad sexual a occidente. Mientras, en África y buena parte de Asia la mujer sigue siendo un objeto con pocos derechos, la frecuente mutilación del clítoris la inhabilita para el disfrute. En  1976 Shere Hite publica su informe en el que concluye que las mujeres no necesitan a un hombre para obtener un orgasmo, según su estudio solo el 30 por ciento de las féminas habían experimentado el orgasmo a través del sexo con penetración.

La vida es una vorágine maravillosa, escribió Anaïs Nim el 3 de enero de 1935 en sus diarios. Ella fue un prototipo de mujer liberada, entregada sin tapujos al amor con muchos hombres, y entre ellos nada menos que Henry Miller. Nacida en Francia de padres cubano-españoles, su prosa es caliente, rápida, eléctrica, visceral, sus confesiones en primera persona han sido adoradas por millones de lectores y criticadas por otros tantos. Ella se incorpora como protagonista esencial de sus libros, con una carga autobiográfica fuera de toda duda. La vida es la literatura, y la literatura es la vida: sus experiencias personales, sus nirvanas y sus depresiones, sus atrevimientos de vivir a fondo, sus placeres y ese síndrome de culpa del que resulta difícil escapar, el contraluz de la depresión ocasional y la soledad constituyen el eje de sus libros. Una vida consumida a fondo, de una cama a otra, de una piel a otra, quedan sus valiosos testimonios de personajes que conoció: Lawrence Durrell, Salvador Dalí, Antonin Artaud o el propio Henry Miller. En la preciosa edición de Siruela titulada Diarios amorosos (Incesto, 1932-1934 y Fuego, 1934-1937) hay una cita al pintor grancanario Néstor de la Torre, amigo de Joaquín, el hermano de la autora: “He visto las pinturas de Néstor de la Torre. El primer pintor moderno que me ha apasionado y emocionado profundamente”, 21 de febrero de 1933. Más allá de las ceremonias de posesión, los celos, el síndrome de culpa por las infidelidades, el entendimiento de la pareja abierta, la proliferación de tríos y su enamoramiento de June, la propia mujer de Miller, esta Anaïs que sin duda fue hermosa escandalizó con sus escritos a la sociedad de su época. Incluso se atrevió con uno de los tabúes milenarios de nuestra civilización: el incesto, a través de la relación con su propio padre. La puerta ya estaba casi abierta para que ella se lanzara a vivir cada minuto de su vida, entregada a la pasión, a la alegría de vivir, los encuentros fugaces, la música de jazz, los artistas fracasados, las drogas, las contradicciones. La furia del deseo que el orgasmo solo aplaca fugazmente, el poso de decepciones cuando se constata que todo es efímero. Más allá de los reproches y las consideraciones de la moral establecida, fue decidida, nunca dejó de sentir la necesidad de experimentar, de ir más allá de lo establecido. Delta de Venus, publicado en 1977, cuando ya la autora había muerto, es un libro fundamental dentro de la literatura mundial.

La moral sexual ha sido tan cambiante que se parece poco a la que padecieron nuestros padres en el franquismo; legalizadas las parejas homosexuales, incluso pueden adoptar hijos o tenerlos con vientres de alquiler. Sin embargo, en países de otra concepción cultural, ello te puede llevar a la cárcel e incluso a la muerte. Como decía Bauman, el modelo de familia tradicional ha quedado hecho trizas pues las nuevas generaciones desechan el compromiso, las parejas son poco duraderas, en el mundo desarrollado la natalidad se reduce y ello comporta cambios sociológicos imprevisibles. La mujer que ahora tiene entre 20 y 40 años, a menudo menor preparada que el hombre, tiene el mérito de ser observadora y paciente, en espera de sus oportunidades en la vida ya no se dejará doblegar fácilmente por el varón. Sin embargo, en los colegios y en los institutos de nuestro entorno cuando nos invitan a participar con los alumnos comprobamos que el machismo sigue estando muy presente en la vida de las adolescentes y jovencitas, ahora vigiladas por los nuevos dispositivos tecnológicos por novios posesivos, a menudo violentos. El acoso e incluso la agresión física o verbal no han desaparecido, incluso una parte de estas chicas adoran a esos “matones” jactanciosos, pandilleros, carne de gimnasio a menudo con cerebro plano.

Tengo la suerte de pasar mis días con una mujer de espíritu libre y con mucha alegría de vivir, Rosario Valcárcel. Ella también entiende que la literatura es la vida, y la vida es la literatura. Pionera del registro erótico aquí cuando aun no había llegado aquella estupidez norteamericana de las 50 sombras de Greys, en algunas de las lecturas que hacía en lugares de las islas contempló reacciones airadas del auditorio. A aquel genio que fue Agustín Espinosa le pasó algo parecido: recibió el rechazo cuando se ponían sobre la mesa ciertos párrafos de su gran novela Crimen.

Hoy en día las posiciones tradicionales de los sexos quedan en entredicho cuando contemplamos el aluvión de talento femenino en las universidades y en las empresas. Pues cuando yo entré en las redacciones de periódicos era muy rara la presencia de la mujer. Creo que la nueva mujer impresiona e incluso apabulla al varón, cuyas posiciones en la vida caen ante la determinación de estas mujeres que han superado prejuicios y recelos. La juventud de hoy es sin duda más sana y está liberada de aquel sexto mandamiento que constituyó la obsesión de la Iglesia; ciertamente les ha tocado un mundo en el que resultará complicado obtener una familia estable, un puesto de trabajo eficiente, unos salarios adecuados a su valía. Pero ellos y ellas están dispuestos a luchar.

  • Escrito por Luis León Barreto
  • Categoría: Cultura
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