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Un brindis con agua de borrajas

  • Published in Cultura

EL RINCÓN DEL BONZO

Noticia de alcance en la prensa local. Titulares llamativos y contenido triunfalista… como si estuviéramos en campaña.

Sábado 21 del corriente: “Una representante política de la Junta de Andalucía, con responsabilidad en el área de Patrimonio Histórico de su Comunidad, viene a Santa Cruz de Tenerife, nada menos que para ilustrarse, recabar datos y tomar ejemplo de la gestión local sobre dicho ámbito, en su doble vertiente histórica y cultural”.  

Se le dora la información, además, con “la importancia fundamental de la participación ciudadana en el éxito de la conservación y protección del patrimonio”.

La señora debió volver a su pueblo encantada de la vida por haber culminado un objetivo tan gratificante y aleccionador, como el ofrecido en los testimonios oficiales sobre, por ejemplo, cómo se ha rehabilitado el Viera y Clavijo, actualmente en perfecto estado y disponible para albergar la sede del propio Ayuntamiento; o la indecisa ubicación del Palacio de Justicia; o para los fines culturales, ideario de su origen: Conservatorio. Universidad de Mayores, sede de la Universidad Menéndez y Pelayo, Teatro Pérez Minik, escuelas múltiples de artes varias… En fin, un patrimonio histórico y cultural, declarado BIC con calificación de Monumento, que a punto estuvo de ser demolido, hace tres años, por espurios intereses ajenos a la voluntad del pueblo.

Un edificio neogótico de principio del S XX; una preciosa capilla anexa del mismo estilo arquitectónico, con unas valiosísimas vidrieras; y el citado teatro, en un privilegiado y céntrico entorno urbano de 30.000 M2. Hoy salvado, rehabilitado y operativo al cien por cien, gracias a la participación ciudadana que le han vendido a la señora de Andalucía. Que imagino habrá quedado prendada en la visita obligada que habrá rendido a nuestra joya patrimonial más significativa.

Mis disculpas por este sarcasmo en formato de fatua ensoñación, cuando la realidad es todo lo contrario. Pues el ruinoso estado actual del enclave descrito, por exceso de desidia, ausencia de voluntad política y la multiplicidad de competencias aglutinadas para facilitar la elusión de responsabilidades al respecto, configuran el escenario para una representación titulada “Expolio de Patrimonio por la Administración Pública”. Delito descrito en el Código Penal de la siguiente forma:

“La autoridad o funcionario público que, a sabiendas de su injusticia, haya informado favorablemente proyectos de derribo o alteración de edificios  singularmente protegidos por su interés histórico, artístico, cultural o monumental serán castigados con las penas de prisión de seis meses a tres años, multa de doce a veinticuatro meses y, en todo caso, inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a cinco años. (art.321 CP)”.

¿Tendría que intervenir de oficio la Fiscalía ante la precaria situación actual del histórico inmueble, tras doce años de intencionado y doloso abandono? Ya intervino (30/03/2015) bajo los auspicios de la “participación ciudadana”, por la iniciativa popular de denunciar con urgencia la amenaza de inminente derribo del Pérez Minik por parte de la Consejería de Cultura del Gobierno de Canarias. Se logró evitar que se produjera un primer paso de demolición al que presuntamente seguiría el resto.
El Decreto de Archivo del Fiscal –puesto que se impidió la comisión del delito– contenía una advertencia clara a los implicados con el texto del art. 321 CP arriba reseñado. De modo, que de buena se libraron algunos y algunas, gracias a la iniciativa ciudadana, que consiguió cortar en seco una perniciosa decisión política.

Creemos que con los informes técnicos que entonces redactó SEPRONA, debidamente actualizados con la deplorable situación actual, habría motivo suficiente para la actuación fiscal, antes de llegar a la irreversibilidad definitiva de ruina absoluta. Hasta convendría investigar la turbia especulación económica en la operación de cesión del Ayuntamiento al Gobierno de Canarias (año 2004, adenda 2006).

Con respecto al viaje oficial de la representante de la Junta andaluza, le deseo que haya disfrutado de su estancia en esta maravillosa tierra; con la seguridad de que haya  sido atendida y agasajada como corresponde a nuestro habitual sentido de la hospitalidad. Aunque se me plantean serias dudas sobre el resultado técnico de su pretendido objetivo: Saber cómo hay que hacerlo con el patrimonio histórico y cultural de una preciosa ciudad, capital de una provincia y supuestamente brillante centro de atracción turística.

El Viera y Clavijo es el buque insignia de nuestro deteriorado patrimonio; apenas una muestra de cómo está gestionado el resto. Espero que usted no haya aprendido nada de lo de aquí; por el bien de Andalucía.