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Analfabetos

  • Published in Cultura

EL BAR DE PEPE

En estos días, como en todos los años por estas fechas, se sacan al aire los trapos sucios de la cultura española.

Los datos son preocupantes pero los genios de las lamparas, o sea esos que en lugar de cerebro tienen un estercolero, comentan que, aunque las estadísticas no son del todo fiables, en la España de la Unión Europea el 25% de la población dice no haber leído jamás un libro, el 40% solo ha leído un libro en toda su vida y ha sido por imposición y más de un 30% confiesa que hace más de 5 años no ha comprado un libro y no piensa comprarlo porque existen prioridades como lo es la comida diaria, sólo un 5% compra y lee. Claro que está gentucilla empiezan a comparar, `por comparar que no quede, y metiéndose en el túnel del tiempo nos vienen a decir, eso sí, con cara de gilipollas, que con Franco la cosa iba peor, o sea siguen llamándonos tontos del culo porque la realidad es que con Franco se editaba muchas más obras literarias, ensayos, teatro, comedia, poesía que en los últimos 10 años. Los periódicos, aun ya sabiendo el contenido, tenían una “clientela” diaria que llegaba al 85% y por supuesto España tenía 28 millones de habitantes en lugar de los 47 millones de hoy. Si se dan cuenta, estos idiotas siempre están comparándolo todo, si le interesa comparar con un país de la UE pues ni pensarlo dos veces, si interesa  con USA ídem de lo mismo y si es entre regiones pues igual. El tema son excusas, cuando el asunto es bien simple: En España cada día se lee menos porque en las escuelas se lee muy poco o nada, porque los impuestos a la cultura han acabado con las pocas ganas de comprar un libro, porque los escritores nos morimos de hambre a menos que escribas de negro para algún político de mierda, porque, en definitiva, lo que se necesita es un pueblo aborregado, inculto y que cada día piense menos.

Aunque las comparaciones son odiosas, sería bueno que estos idiotas que nos gobiernan, llámense autonómicos o gubernamentales supieran de una puñetera vez, copiara, imitaran a los suecos, finlandeses, noruegos incluso a los yanquis en cuanto al valor que le dan al dólar invertido en la cultura. Porque por mucho que ustedes quieran hablar de criterios diferentes, de gustos y colores, un país que dice ser el heredero cultural de Cervantes, García Lorca, Pio Baroja, Juan Ramón Jiménez, Lope de Vega, Miguel de Unamuno Cela, etc. etc. etc., y confiesa que el 65 % de la población no ha leído o ha leído un solitario libro en toda su puta vida, es una comunidad de garrulos, zoquetes y analfabetos culturales.

Precisamente este tipo de analfabetismo, cultural, es el que parece interesar a los políticos de turno, porque un analfabeto cultural no tiene conocimiento ni opinión propia de un tema determinado. La diferencia entre los analfabetos culturales y los que no lo son es que estos últimos son conscientes de su desconocimiento (o ignorancia) del tema o asunto concreto, y aquellos no lo son.

Debido a esto, los analfabetos culturales están convencidos de tener razón sobre aquello que en realidad desconocen. Suelen repetir opiniones y adoptar posturas ideológicas, sociales, religiosas o artísticas que han oído a otras personas, porque son incapaces de formarse su propio juicio.
Sin embargo, discutir con ellos es inútil, pues no teniendo argumentos ni elementos de crítica en los que sustentarse, será imposible convencerles o sacarles de su error con explicaciones sobre lo que desconocen.

En fin, aquí, en este país aún llamado España prima la televisión basura, los programas con más audiencia, batiendo récord histórico, se llaman Gran Hermano VIP, Sálvame de Luxe, y toda la farándula que les rodea. Que un libro sobre la vida y milagro de Belén Esteban se convierta en best seller y se vendan cerca del millón de ejemplares mientras que Dolores Redondo (último premio planeta) la conozcan en su casa a la hora de comer, tiene cojones la cosa.