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Alfonso Guerra se cabrea con PODEMOS

  • Published in Cultura
Antonio Aguado.  Militante del Partido Socialista Canario –PSOE-  

{mosimage}El programa televisivo en el que Juan Carlos Monedero uno de los promotores de PODEMOS  y Alfonso Guerra, mantuvieron en ocasiones un tenso debate, fue bastante clarificador con relación a lo que ha significado la aparición en el mapa político y electoral de esta nueva opción política y la reacción que en torno a la misma se ha creado.
Como era de esperar Monedero hizo criticas y reproches al sistema bipartidista que hasta ahora, con la alternancia entre el PSOE y el PP en el poder, ha venido predominando en el gobierno de la gran mayoría de las instituciones y ejerciendo la política tan injusta de recortes, que afecta a los más humildes y necesitados y el deterioro del sistema democrático, llegando en este apartado a responsabilizar a Alfonso Guerra y atribuirle la celebre frase intimidatoria dirigida a  los militantes socialistas taxativa: “quien se mueva no sale en la foto”, que este desmintió diciendo que el nunca había pronunciado la referida frase. Lo que está claro es que esa formula intimidatoria se puede expresar de diferentes formas y probablemente esa  taxativamente no fue la pronunciación que en su momento utilizó y pudo ser otra como por ejemplo: “si alguien quiere salir en la foto, no se puede mover” etc…,  aunque habiendo pronunciado la frase o no, pero la misma identifica al Alfonso Guerra de aquel entonces y es que más que las palabras, lo preocupante son y fueron los hechos que protagonizó, en detrimento de la democracia interna del PSOE.

Con el beneplácito de Felipe González y nada más llegar el PSOE en octubre de 1982 a la Moncloa, incidió en sus estructuras jerarquizadas, llegando a la aberración democrática de crear la figura del voto por delegación y no por delegados en los congresos. Eso significaba la potestad de votar en nombre de todos, solos los cabezas de delegación del Partido de las diferentes nacionalidades o regiones (17, por regla general sus presidentes de gobiernos y secretarios generales). El Partido como se ha demostrado a partir de entonces fue secuestrado desde las instituciones.

Alfonso Guerra aludía a un articulo suyo e increpó a Juan Carlos Monedero, dando a entender que si lo hubiera leído sus criticas no procedían. Me quedé intrigado por saber el contenido del mencionado articulo y al leerlo, si efectivamente, pude comprobar que en el mismo, había expresado una clara critica a los partidos políticos y gobiernos conservadores y socialdemócratas, por haberse plegado a la Troika y a las agencias de calificaciones norteamericanas.

Algunos han hecho suyas esas declaraciones de Alfonso Guerra, realizadas para descargar su conciencia y quedar bien ante la galería, pero lo verdaderamente importante más que las palabras y los escritos son los hechos y todos los argumentos que exponía en ese articulo, se le vino abajo al haber votado y apoyado la reforma del articulo 135 de la Constitución, cumpliendo con las exigencias precisamente de la Troika que el denunciaba, que supedita o impone a los estados “soberanos” el control sobre el gasto público, facultando a los gobiernos a propiciar y crear más leyes y medidas restrictivas y de austeridad, en detrimento de la inversión pública y gastos educativos, sanitarios y sociales.

Efectivamente su articulo es de izquierda, pero sus actos tienen un marcado acento de derecha y las expresiones que utilizó en el debate, metiéndose con PODEMOS y tratando a sus componentes de locos (“ustedes están locos”) o ignorantes (“no sean ignorantes”), denota al meterse con los mensajeros y no con sus mensajes, el poco talante democrático del que está investido, máxime cuando tratando de descalificarles, sin nombrarles les pone la etiqueta de neocomunistas. Entonces no se cual me pondrá a mi como militante socialista y es que considero que PODEMOS se queda corto y no creo que esté a mi izquierda.

Ahora son muchos los dirigentes socialistas que se apuntan a descalificar a PODEMOS, pero no hicieron nada (todo lo contrario), para que no surgiera y sea una realidad, fruto de la frustración y el desencanto que el PSOE estaba originando en grandes capas de la población: clases media y fundamentalmente trabajadora y humilde. Lo ha hecho “con su gran autoridad moral” Felipe González, que ha llegado a compararles con Le Pen, Grillo y Chavez y decir: “sería una catástrofe que prendieran alternativas bolivarianas influidas por utopías regresivas”. Menos mal que no les comparó con su amigo (el venerable) Jordi Pujol, del que dijo: “nunca he creído que Jordi Pujol fuera un corrupto”.   

En esa misma línea y copiando a su referente Felipe González, se ha manifestado Pedro Sánchez acusando a PODEMOS de populista. Ambos, junto a Alfonso Guerra y el resto de dirigentes, en vez de hacer lo fácil: criticar al adversario, que en boca de ellos, más parecen enemigos, tendrían que estar trabajando por regenerar y renovar de verdad el PSOE (empezando por los que ya con el paso de mucho tiempo –demasiado-, están más que amortizados).

Está demostrado como ha ocurrido en otras ocasiones y con diferentes formaciones políticas, como por ejemplo ERC en Cataluña, que esa forma de critica y más por quienes nos han llevado a la situación que estamos padeciendo, lo único que consigue es precisamente el efecto contrario: alentar y potenciar a quienes critican.

La deriva que tiene el PSOE es preocupante y si no se corrige, no sería de extrañar que termine como un partido político meramente testimonial. Ejemplos de partidos socialistas o socialdemócratas que han terminado de esa forma hay varios. Han puesto a las primarias como tabla de salvación, pero ese instrumento que efectivamente podría ser valido, para dar un revulsivo y potenciar al Partido, por no identificarse con el mismo, lo han desvirtuado y degradado, e igualmente manipulado hasta hacerlo excepto para ellos, prácticamente inútil para el conjunto de las afiliadas y afiliados y poco motivador e inservible para la Sociedad.