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Museo del Carnaval de Las Palmas

  • Published in Cultura

José M. Balbuena Castellano

{mosimage}Dentro de unos días saldrá para Alemania el director del Museo de Carnaval de Las Palmas, Ginés Betancor, para promocionar esta fiesta de gran arraigo popular en nuestra capital y en la isla. Entre otros lugares, visitará Berlín y Hamburgo. A través de medios audiovisuales mostrarán los carteles, los disfraces, las carrozas y los diversos espectáculos que han tenido lugar en ediciones anteriores, así como imágenes del actual museo que, a pesar del lugar apartado en que se encuentra, en pleno corazón de La Isleta, ha sido visitado por más de 4.000 personas.

Los intentos de los amigos del carnaval y de Ginés Betancor para que el ayuntamiento de Las Palmas instale este museo en el antiguo edificio de Miller, en el parque de Santa Catalina, han fracasado, hasta el momento. Se debe, principalmente, a la equivocada idea que tiene la  actual corporación municipal (y otras anteriores) que alega, una y otra vez, que “el Carnaval no es cultura”. ¿No es cultura el trabajo de cientos de diseñadores de trajes, de disfraces, de carrozas, o la formación de murgas, de comparsas,  de las letras de sus canciones, de sus coreografías, etc? Esto es “cultura popular”, lo quieran o no, que, casi siempre, es digna de elogio, porque ponen toda su empeño e imaginación en ello, máxime cuando su fin es contribuir a que los ciudadanos  disfruten de momentos  de alegría, de euforia, de esparcimiento, que viene a ser como una terapia contra el agobio al que los tienen sometidos  determinados políticos, que se creen “los reyes del mambo”. Esperemos que venga otra gente al ayuntamiento con una mentalidad más abierta que la actual.

Por poner algunos ejemplos, ahora les ha dado por poner la ciudad patas arriba para peatonalizar calles, para ensanchar aceras y reducir vías de circulación,  que no tienen otra finalidad que obligar a los conductores, por la falta de espacio,  a que utilicen estacionamientos públicos o privados y permitir que haya más terrazas o montar toda clase de tenderetes, que, al fin y al cabo, es una fórmula para tener más ingresos en el ayuntamiento y que, por cierto, la están llevando a cabo en todas las poblaciones gobernadas por el PP. Debe ser una consigna.

Con estas medidas, ya han conseguido peatonalizar la calle paralela a Juan Manuel Durán, parte de Luis Morote, delante de la iglesia del Cristo, etc. y estrangulan Guanarteme, que es una de las salidas de un intenso tráfico hacia el centro comercial Las Arenas y la localidad de Tamaraceite. No se han ocupado, hasta ahora, de hacer más eficaz el túnel de Julio Luengo y, entre una cosa y otra están otra vez endeudando las arcas del ayuntamiento de Las Palmas en actuaciones que, en muchos casos,  no tienen ningún sentido para los ciudadanos.

Nos parece muy bien que se peatonalicen zonas de gran movimiento comercial, como se hizo ya con Triana, o lugares que necesitan preservarse de ruidos y contaminaciones, como los cascos antiguos y monumentales de esta capital. Pero estrangular el  ya reducido espacio del istmo o de Guanarteme es un disparate, bajo el punto de vista de muchos habitantes de esa zona y de los conductores que colapsan día a día esa parte de la ciudad. Ese problema si que no lo soluciona, así como el de los malos olores existentes en diferentes partes de la ciudad. Ahora el echan la culpa a Emalsa. ¿Por qué no han resuelto de una vez este problema  las corporaciones municipales que ha habido en Las Palmas? Da igual al partido que pertenezcan...

Volviendo al tema del Museo de Carnaval, su instalación en una parte del edificio Miller (no necesitaría sino unos 300 o 400 metros cuadrados) atraería a muchos turistas, tanto cruceristas como otros que residen aquí durante el invierno, o vienen desde el Sur y a todos aquellos visitantes de esta isla interesados por esta manifestación popular. Pero el edificio Miller lo utilizan para cualquier cosa menos para colocarf allí una Museo del Carnaval. Como en Nueva Orleans...